miércoles, 19 de diciembre de 2012



¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA?
Javier Fernando Acosta[1]


Quizá esta sea una pregunta difícil de responder para la mayoría de los  psicólogos, en especial para su anfitrión, que apenas estudia psicología. Debo confesar que escribir este ensayo me demostró que tengo una cierta resistencia frente al tema, definir la psicología. Lo que sucede es que plantear este tipo de preguntas, hace referencia, como diría Foucault (1965), a indagar primero por su objeto de estudio y segundo por su método de aplicación, que proyectaría hacía una tercera pregunta. ¿Es  la psicología una ciencia? Es por eso que para la mayoría de psicólogos esta pregunta resulta conflictiva.
Primero, empecemos por definir la palabra que actualmente ha sido puesta en boca de una masa hablantes. En pleno siglo XXI, todas las personas tienen una idea vaga de la psicología. Tal vez para muchos es como la definición y ánimo de explicación, de todo lo que sucede con lo inexplicable en el ser humano. Pero entremos ahora en mi campo. Etimológicamente, la palabra psicología viene del griego “Psique” (alma) y “Logos” (tratado o estudio), es decir tratado del alma o estudio del alma. Pero no es, un “Alma” abstracta como la que plantea la religión. Por eso entre otras,  se detalla una definición “más científica”. “La psicología es el estudio científico del comportamiento”[2]. Como lo mencione anteriormente,  la palabra psicología hace alusión a muchas cosas, tanto así, que para la gente del común los conceptos de psiquiatría, psicoterapia, psicoanálisis, entre otros; significan lo mismo. Y se atreven a decir, que tienen un conocimiento sobre el campo  sólo por recordar tan siquiera aquel viejo “diván”. Además,  la mayoría de investigaciones realizadas sobre el consumo de alcohol o la  violencia y temas de este tipo, se toman como estudios realizados por médicos y sociólogos, ya que el psicólogo solo se remonta a la práctica comercialmente impartida de la terapia.
Es por eso que como lo plantea el psicólogo Daniel Lagache, citado por Canghilem (2009). No existe “una psicología”, sino, “las psicologías”, para responder a todo eso que se cree, hace la psicología. Esta postura causa un debate al interior de la academia que las personas del  común, nunca se preguntarían.  La verdad, es que tomando el punto de vista de Lagache e intentando hacer una aproximación histórica del surgimiento de la psicología, esta debe definir todo lo que comprenda al ser humano,  claro está, desde la actitud occidental, así que ya tenemos la primera división de la psicología, una psicología académica y una psicología folklórica.
Inicialmente, la psicología nace en Grecia, en la cuna de la sabiduría occidental[3]. Los griegos deseaban explicar todo a su alrededor hasta tornar la especulación sobre sí mismos, y en la necesidad de nombrar aquello que tanto les intrigaba, denominaron el estudio de todo este campo nuevo como: Psicología. Y en principio tenemos una “filosofía de la psicología”. Brennan (1999).
Tenemos entonces en primera instancia, que el ser humano se constituye como objeto de estudio para conocer más sobre sí mismo. Pero, ¿Qué conocer? ¿Cómo conocerlo? y después, ¿Cómo organizar ese conocimiento? Sabemos de antemano, que en aquel momento la psicología debía estudiar especialmente al hombre y cada filósofo otorgaría un objeto de estudio: alma, conciencia, o los procesos y fenómenos que provienen del alma. De allí se plantea según Peñaloza que: “la psicología tenía entonces el objetivo de establecer las relaciones reciprocas entre el alma como forma y principio de los cuerpos animados con la naturaleza y su esencia”. (1982, Pág. 64).
La psicología del periodo griego surge más como una filosofía, así que, a esta parte del periodo la llamaremos psicología filosófica o metafísica. Amar, (1986). Luego en la historia de la psicología, aparecería la religión, que cambió por completo la noción de alma y le otorgó un sentido más espiritual, perpetuando hacía una época negra a  la psicología. Boring, (1983). 
Ya en el renacimiento, sucesor del oscurantismo intelectual que acaeció a la edad media, un filósofo que a mi parecer redescubrió el sentido de la filosofía y quizá, problematizo su realidad y extra-complejizó la nuestra[4]; vuelve a retomar los aspectos del pensamiento griego intentando librearse de la opresión cristiana. Descartes, quien en 1637, en su Discurso del Método, declaró su postura, separando el cuerpo y la mente, refiriéndose a esta última con el término de conciencia[5]. Esa famosa declaración deja ver  según él, que sólo teníamos la certeza absoluta en la experiencia de nuestros sentidos (cuerpo) y la conciencia de que sabemos sobre nosotros mismos (mente).
Aunque su enunciado combine explícitamente, alma-cuerpo, no podemos dejar pasar por alto que la mente y el cuerpo en descartes pertenecían a dimensiones diametralmente distintas. Pero, ¿es entonces culpa o error de descartes, que la psicología se divida entre estudiar la mente o el cuerpo? Cuando cualquiera de sus dos posiciones la alejen de un campo propio, es decir, que todo lo que estudie sobre mente no la lleve a especulaciones metafísicas o definiciones intelectualistas; o hasta el otro extremo, que sería apropiarse de “estudios anatomo-fisiologicos”[6]. En este sentido nuestra psicología actual perdería total independencia de su definición de ciencia, aquella independencia que tanto anhela.
Entremos ahora a analizar un punto importante. Si la definición actual  de la psicología es: “ciencia que estudia el comportamiento”; Primero esa posibilidad de denominarse ciencia, esta entre puerta abierta y cerrada a una desestructuración epistemológica.  Como dice Danziger, (2002) Kant separo a la psicología de la filosofía replanteándola como una “disciplina empírica no filosófica”. Todo esto con la ayuda de Comté, en la “cientificacion” de la psicología que ocasionaría grandes estragos que llamamos actualmente, “cambios”.
Digamos que esta psicología científica viene a representar un tercer periodo, Brennan (1999). Y nace de la necesidad de objetivar y dar respuesta a las exigencias de un estudio empírico sobre el alma.[7] Pero el problema surge en que, esta tendencia a usar métodos científicos delimitando, seleccionando objetos de estudios y aplicándolos en forma objetiva, hacen de nuestra psicología actual una ciencia, pero como un mosaico de partes imprecisas. Analicemos de nuevo el problema que Descartes hereda a la psicología. Primero, desde nuestro querido filósofo, la psicología se sumerge en un campo relativamente perteneciente a la conciencia y al yo[8]. Pero no es preciso olvidar, que es él mismo quien plantea otra parte perteneciente al cuerpo, es decir, las sensaciones. Esta combinación en compañía del auge científico, desarrollaría paulatinamente el campo de la “psicofísica”, introduciendo una inductiva experimental basada en la tan famosa ciencia empírica. Aunque el campo de acción de la psicofísica es la conciencia (hechos psíquicos) en perenne interacción con el sistema nervioso (hechos físico o corporales) su aplicación se basa en un método completamente científico: la medición. Y esta medición examina principalmente, la relación funcional entre lo interno y lo externo. Peñaloza (1982).
Este análisis de los hechos de la conciencia llama la atención de psicólogos con ánimos de profesar la ciencia, lo que nos da como resultado el introspeccionismo de Wundt.[9]  Con todo y esto,  la medida en la ciencia, necesitaría una serie de variables más precisas y verificables, libres de toda subjetividad.
Surge ante tal necesidad una rama de esta poderosa ciencia, una vertiente puramente experimental en la psicología, que negaría por completo el carácter introspectivo y tomaría por objeto, el estudio de las reacciones de los organismos ante los estímulos proporcionados por el ambiente, y que al ser estos “hechos observables”, la psicología del comportamiento o conductista, sería una verdadera ciencia de lo empírico y lo experimental. Watson, (1913).
Una negación completa, eso es, a la escuela alemana que no había pasado por alto los hechos mentales de la conciencia, que Descartes se atrevió a formular. Hechos representados en síntomas, actores simbólicos de un deseo deformado o de un conflicto de la libido.  Aunque lamento no profundizar más sobre esta idea, el punto es que la psicología, ante las orientaciones anteriores según Peñaloza (1982): “se ha visto en la necesidad de definir un método por cada objeto de estudio y su propia caracterización”. Pág. 68.

En síntesis, si el método la convierte en ciencia, no debería variar en grosa proporción la metodología, ya que esto le haría perder su estatus de “objetividad” y “generalidad”. Como plantea Foucault existiría un límite, tal vez muy frágil entre una psicología verdadera y una falsa. “En psicología, la investigación no es científica por derecho propio, o más exactamente, sus formas concretas no se articulan por sí mismas sobre el horizonte de una ciencia que se determinaría por su propio movimiento como investigación; sino que es la investigación la que rechaza o elige por su propia voluntad una formulación científica y se sitúa por sí misma bajo la constelación de la objetividad”. Foucault, 1994. Pág. 2.

Objetividad, ese es el problema. Sin embargo, esta no se deduce tan fácil como lo plantea Foucault. En todas nuestras apreciaciones va a existir siempre una carga de subjetividad, de prejuicios e intereses que heredamos de nuestra cultura (la occidental), y de los que participamos sin saberlo. Además este problema se agudiza cuando de lo humano estamos hablando. Por eso, desde mi punto de vista, la psicología no puede afirmar ser una ciencia y mucho menos ser objetiva. No, debo decir, que ésta lo intenta, que pretende ser objetiva. Pretende alcanzar un fin que en plenitud, es inaccesible.

Dado lo anterior la psicología debe dividirse entre: una  disciplina filosófica y una experimental y al separarse de la filosofía, debe apoyarse en “disciplinas o ciencias auxiliares”, tales como: la biología, la anatomía, la fisiología, la física, la química, la genética, la antropología, la estadística, la administración, la pedagogía y la medicina. Obteniendo como resultado las psicologías: general, aplicada, comparada, evolutiva, diferencial, individual, animal, colectiva, psicometría, normal, infantil, juvenil, forense, clínica, organizacional, social, industrial, criminal, entre muchas otras. Sabino, (1976).

Así que, lo que ha influido como un margen de error, desde mi posición, en la psicología. Ha  sido la descripción de una realidad que dividió al cuerpo de la mente, y que esta realidad en búsqueda del conocimiento pleno y la verdad absoluta, alteró el pensamiento de toda una época que como diría Bunge, citado por Sabino (1976): “fomento la producción intelectual de una sociedad basada en la obtención y trasmisión sólo de un conocimiento científico”.

En consecuencia, la psicología pierde su posición científica al combinar de manera inexacta tantas vertientes derivadas de otras ciencias, mientras, que por ejemplo, la física puede representar en la astronomía  sus objetivos sin ánimo de perder su cientificidad, la psicología debe solventarse en teorías formadas de tópicos ajenos. Por ello, la psicología es una disciplina que se articula de diferentes inclinaciones científicas y filosóficas, dado su interés en la profundización de todo el complejo humano, sin nombrar, que esta se hace ciencia únicamente por el hecho de rodearse de ciencias e influir en ellas.

BIBLIOGRAFÍA
·         Amar, A. (1986). Desarrollo y Evolución de la Psicología. Editorial Printer Colombiana S.A. Bogotá, Colombia.
·         Boring, E. (1983). Historia de La Psicología Experimental. Editorial Trillos.  Ciudad de México, México.
·         Braunstein, N. (S.F.). ¿Qué Entienden los Psicólogos por Psicología?
·         Brernnan, J. (1999). Historia y Sistemas de la Psicología. Prentice hall. Ed. México.
·         Canguilhem, G. (2009). ¿Qué es la psicología? En estudios de historia y filosofía de las ciencias. Buenos Aires.
·         Danziger, K. (2002). Raíces históricas del laboratorio de psicología. Universidad de Cambridge.
·         Descartes, R. (1637). El Discurso del Método. Editorial Bolsilibros Bedout. Medellín, Colombia.
·         Foucault, M. (1965).documental: Qué es la Psicología. Entrevista realizada por Alan Badiou. Tomado de: Michel Foucault_ Filosofía y Psicología (1965) 1_2_3 (bajaryoutube.com).
·         Foucault, M. (1994). La Investigación Científica y la Psicología. En D. Defert & F Ewald (Eds.) Dits et ecrits I, (pp. 137, 158). Paris Gallimard.
·         Peñaloza, A. (1982). Filosofía. Editorial Bedout. Medellín, Colombia.
·         Sabino, C. (1976). El Proceso de la Investigación. Garbizu y Todtman Ed. Caracas, Venezuela.
·         Watson, J. (1913). Psychology as a Behaviorist View It. Psychology Review, 20, 158-177.





[1] Estudiante de  psicología. Universidad de Valle, Sede Palmira.
[2] Definición otorgada en consenso, según Amar, (1986) por el gremio de psicólogos a través de la historia.
[3] Hago referencia a la palabra occidental partiendo de la división cultural y espacial que enmascara el nacimiento de la psicología. Boring, (1983). Historia de La Psicología Experimental.
[4] Espero no ser muy drástico con esta palabra, aunque es mi respuesta ante la división del alma y el cuerpo y que de allí tengamos las súper especializaciones en la psicología.
[5] Rene Descartes, ensayos filosóficos (1637). Cogito ergo sum; jè pensé, donc je suis. Pág. 38.
[6] Frase tomada de Peñaloza, 1982.
[7] Creo que la mayoría de pensadores, por si no fueron todos, se encontraron enfrascados en el cristianismo y se liberaron por medio de un sometimiento del complejo humano en la sistematización de la ciencia y el planteamiento del método científico.
[8] Braunstein, N. (S.F.) ¿Qué entienden los psicólogos por psicología? En: Análisis crítico de “conciencia”.
[9] Danziger, K. las raíces históricas del laboratorio psicológico. Análisis por parte del autor, respecto a los inicios de una ciencia de la introspección.

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