¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA?
Javier Fernando Acosta[1]
Quizá
esta sea una pregunta difícil de responder para la mayoría de los psicólogos, en especial para su anfitrión, que
apenas estudia psicología. Debo confesar que escribir este ensayo me demostró
que tengo una cierta resistencia frente al tema, definir la psicología. Lo que
sucede es que plantear este tipo de preguntas, hace referencia, como diría
Foucault (1965), a indagar primero por su objeto de estudio y segundo por su
método de aplicación, que proyectaría hacía una tercera pregunta. ¿Es la psicología una ciencia? Es por eso que para
la mayoría de psicólogos esta pregunta resulta conflictiva.
Primero,
empecemos por definir la palabra que actualmente ha sido puesta en boca de una
masa hablantes. En pleno siglo XXI, todas las personas tienen una idea vaga de
la psicología. Tal vez para muchos es como la definición y ánimo de explicación,
de todo lo que sucede con lo inexplicable en el ser humano. Pero entremos ahora
en mi campo. Etimológicamente, la palabra psicología viene del griego “Psique”
(alma) y “Logos” (tratado o estudio), es decir tratado del alma o estudio del
alma. Pero no es, un “Alma” abstracta como la que plantea la religión. Por eso
entre otras, se detalla una definición
“más científica”. “La psicología es el
estudio científico del comportamiento”[2]. Como lo mencione anteriormente, la palabra psicología hace alusión a muchas
cosas, tanto así, que para la gente del común los conceptos de psiquiatría,
psicoterapia, psicoanálisis, entre otros; significan lo mismo. Y se atreven a
decir, que tienen un conocimiento sobre el campo sólo por recordar tan siquiera aquel viejo
“diván”. Además, la mayoría de
investigaciones realizadas sobre el consumo de alcohol o la violencia y temas de este tipo, se toman como
estudios realizados por médicos y sociólogos, ya que el psicólogo solo se
remonta a la práctica comercialmente impartida de la terapia.
Es
por eso que como lo plantea el psicólogo Daniel Lagache, citado por Canghilem
(2009). No existe “una psicología”, sino, “las psicologías”, para responder a
todo eso que se cree, hace la psicología. Esta postura causa un debate al
interior de la academia que las personas del
común, nunca se preguntarían. La
verdad, es que tomando el punto de vista de Lagache e intentando hacer una
aproximación histórica del surgimiento de la psicología, esta debe definir todo
lo que comprenda al ser humano, claro
está, desde la actitud occidental, así que ya tenemos la primera división de la
psicología, una psicología académica y una psicología folklórica.
Inicialmente,
la psicología nace en Grecia, en la cuna de la sabiduría occidental[3].
Los griegos deseaban explicar todo a su alrededor hasta tornar la especulación
sobre sí mismos, y en la necesidad de nombrar aquello que tanto les intrigaba,
denominaron el estudio de todo este campo nuevo como: Psicología. Y en
principio tenemos una “filosofía de la psicología”. Brennan (1999).
Tenemos
entonces en primera instancia, que el ser humano se constituye como objeto de
estudio para conocer más sobre sí mismo. Pero, ¿Qué conocer? ¿Cómo conocerlo? y
después, ¿Cómo organizar ese conocimiento? Sabemos de antemano, que en aquel
momento la psicología debía estudiar especialmente al hombre y cada filósofo
otorgaría un objeto de estudio: alma, conciencia, o los procesos y fenómenos
que provienen del alma. De allí se plantea según Peñaloza que: “la psicología tenía entonces el objetivo de
establecer las relaciones reciprocas entre el alma como forma y principio de
los cuerpos animados con la naturaleza y su esencia”. (1982, Pág. 64).
La
psicología del periodo griego surge más como una filosofía, así que, a esta
parte del periodo la llamaremos psicología filosófica o metafísica. Amar,
(1986). Luego en la historia de la psicología, aparecería la religión, que
cambió por completo la noción de alma y le otorgó un sentido más espiritual,
perpetuando hacía una época negra a la
psicología. Boring, (1983).
Ya
en el renacimiento, sucesor del oscurantismo intelectual que acaeció a la edad
media, un filósofo que a mi parecer redescubrió el sentido de la filosofía y
quizá, problematizo su realidad y extra-complejizó la nuestra[4]; vuelve
a retomar los aspectos del pensamiento griego intentando librearse de la
opresión cristiana. Descartes, quien en 1637, en su Discurso del Método, declaró
su postura, separando el cuerpo y la mente, refiriéndose a esta última con el
término de conciencia[5].
Esa famosa declaración deja ver según
él, que sólo teníamos la certeza absoluta en la experiencia de nuestros
sentidos (cuerpo) y la conciencia de que sabemos sobre nosotros mismos (mente).
Aunque
su enunciado combine explícitamente, alma-cuerpo, no podemos dejar pasar por
alto que la mente y el cuerpo en descartes pertenecían a dimensiones
diametralmente distintas. Pero, ¿es entonces culpa o error de descartes, que la
psicología se divida entre estudiar la mente o el cuerpo? Cuando cualquiera de
sus dos posiciones la alejen de un campo propio, es decir, que todo lo que
estudie sobre mente no la lleve a especulaciones metafísicas o definiciones
intelectualistas; o hasta el otro extremo, que sería apropiarse de “estudios
anatomo-fisiologicos”[6].
En este sentido nuestra psicología actual perdería total independencia de su
definición de ciencia, aquella independencia que tanto anhela.
Entremos
ahora a analizar un punto importante. Si la definición actual de la psicología es: “ciencia que estudia el
comportamiento”; Primero esa posibilidad de denominarse ciencia, esta entre
puerta abierta y cerrada a una desestructuración epistemológica. Como dice Danziger, (2002) Kant separo a la
psicología de la filosofía replanteándola como una “disciplina empírica no filosófica”. Todo esto con la ayuda de
Comté, en la “cientificacion” de la psicología que ocasionaría grandes estragos
que llamamos actualmente, “cambios”.
Digamos
que esta psicología científica viene a representar un tercer periodo, Brennan
(1999). Y nace de la necesidad de objetivar y dar respuesta a las exigencias de
un estudio empírico sobre el alma.[7] Pero
el problema surge en que, esta tendencia a usar métodos científicos
delimitando, seleccionando objetos de estudios y aplicándolos en forma
objetiva, hacen de nuestra psicología actual una ciencia, pero como un mosaico
de partes imprecisas. Analicemos de nuevo el problema que Descartes hereda a la
psicología. Primero, desde nuestro querido filósofo, la psicología se sumerge
en un campo relativamente perteneciente a la conciencia y al yo[8].
Pero no es preciso olvidar, que es él mismo quien plantea otra parte
perteneciente al cuerpo, es decir, las sensaciones. Esta combinación en
compañía del auge científico, desarrollaría paulatinamente el campo de la
“psicofísica”, introduciendo una inductiva experimental basada en la tan famosa
ciencia empírica. Aunque el campo de acción de la psicofísica es la conciencia
(hechos psíquicos) en perenne interacción con el sistema nervioso (hechos
físico o corporales) su aplicación se basa en un método completamente
científico: la medición. Y esta medición examina principalmente, la relación
funcional entre lo interno y lo externo. Peñaloza (1982).
Este
análisis de los hechos de la conciencia llama la atención de psicólogos con
ánimos de profesar la ciencia, lo que nos da como resultado el
introspeccionismo de Wundt.[9] Con todo y esto, la medida en la ciencia, necesitaría una serie
de variables más precisas y verificables, libres de toda subjetividad.
Surge
ante tal necesidad una rama de esta poderosa ciencia, una vertiente puramente
experimental en la psicología, que negaría por completo el carácter
introspectivo y tomaría por objeto, el estudio de las reacciones de los
organismos ante los estímulos proporcionados por el ambiente, y que al ser
estos “hechos observables”, la psicología del comportamiento o conductista, sería
una verdadera ciencia de lo empírico y lo experimental. Watson, (1913).
Una negación completa, eso es, a la escuela alemana
que no había pasado por alto los hechos mentales de la conciencia, que
Descartes se atrevió a formular. Hechos representados en síntomas, actores
simbólicos de un deseo deformado o de un conflicto de la libido. Aunque lamento no profundizar más sobre esta
idea, el punto es que la psicología, ante las orientaciones anteriores según
Peñaloza (1982): “se ha visto en la
necesidad de definir un método por cada objeto de estudio y su propia
caracterización”. Pág. 68.
En síntesis, si el método la convierte en ciencia,
no debería variar en grosa proporción la metodología, ya que esto le haría
perder su estatus de “objetividad” y “generalidad”. Como plantea Foucault
existiría un límite, tal vez muy frágil entre una psicología verdadera y una falsa.
“En psicología,
la investigación no es científica por derecho propio, o más exactamente, sus
formas concretas no se articulan por sí mismas sobre el horizonte de una
ciencia que se determinaría por su propio movimiento como investigación; sino
que es la investigación la que rechaza o elige por su propia voluntad una
formulación científica y se sitúa por sí misma bajo la constelación de la
objetividad”. Foucault, 1994. Pág. 2.
Objetividad, ese
es el problema. Sin embargo, esta no se deduce tan fácil como lo plantea
Foucault. En todas nuestras apreciaciones va a existir siempre una carga de
subjetividad, de prejuicios e intereses que heredamos de nuestra cultura (la
occidental), y de los que participamos sin saberlo. Además este problema se
agudiza cuando de lo humano estamos hablando. Por eso, desde mi punto de vista,
la psicología no puede afirmar ser una ciencia y mucho menos ser objetiva. No,
debo decir, que ésta lo intenta, que pretende ser objetiva. Pretende alcanzar un
fin que en plenitud, es inaccesible.
Dado lo anterior
la psicología debe dividirse entre: una
disciplina filosófica y una experimental y al separarse de la filosofía,
debe apoyarse en “disciplinas o ciencias auxiliares”, tales como: la biología,
la anatomía, la fisiología, la física, la química, la genética, la
antropología, la estadística, la administración, la pedagogía y la medicina.
Obteniendo como resultado las psicologías: general, aplicada, comparada,
evolutiva, diferencial, individual, animal, colectiva, psicometría, normal,
infantil, juvenil, forense, clínica, organizacional, social, industrial,
criminal, entre muchas otras. Sabino, (1976).
Así que, lo que
ha influido como un margen de error, desde mi posición, en la psicología. Ha sido la descripción de una realidad que
dividió al cuerpo de la mente, y que esta realidad en búsqueda del conocimiento
pleno y la verdad absoluta, alteró el pensamiento de toda una época que como
diría Bunge, citado por Sabino (1976): “fomento
la producción intelectual de una sociedad basada en la obtención y trasmisión
sólo de un conocimiento científico”.
En consecuencia,
la psicología pierde su posición científica al combinar de manera inexacta
tantas vertientes derivadas de otras ciencias, mientras, que por ejemplo, la
física puede representar en la astronomía
sus objetivos sin ánimo de perder su cientificidad, la psicología debe
solventarse en teorías formadas de tópicos ajenos. Por ello, la psicología es
una disciplina que se articula de
diferentes inclinaciones científicas y filosóficas, dado su interés en la
profundización de todo el complejo humano, sin nombrar, que esta se hace
ciencia únicamente por el hecho de rodearse de ciencias e influir en ellas.
BIBLIOGRAFÍA
·
Amar, A. (1986). Desarrollo y Evolución de la Psicología.
Editorial Printer Colombiana S.A. Bogotá, Colombia.
·
Boring, E. (1983). Historia de La Psicología Experimental. Editorial
Trillos. Ciudad de México, México.
·
Braunstein, N. (S.F.). ¿Qué Entienden los Psicólogos por
Psicología?
·
Brernnan, J. (1999). Historia y Sistemas de la Psicología. Prentice
hall. Ed. México.
·
Canguilhem, G. (2009). ¿Qué es la psicología? En estudios de
historia y filosofía de las ciencias. Buenos Aires.
·
Danziger, K. (2002). Raíces históricas del laboratorio de
psicología. Universidad de Cambridge.
·
Descartes,
R. (1637). El Discurso del Método. Editorial
Bolsilibros Bedout. Medellín, Colombia.
·
Foucault, M.
(1965).documental: Qué es la Psicología.
Entrevista realizada por Alan Badiou. Tomado de: Michel Foucault_ Filosofía
y Psicología (1965) 1_2_3 (bajaryoutube.com).
·
Foucault, M. (1994). La Investigación Científica y la Psicología. En D. Defert & F Ewald (Eds.) Dits et ecrits I,
(pp. 137, 158). Paris Gallimard.
·
Peñaloza, A. (1982). Filosofía. Editorial Bedout. Medellín,
Colombia.
·
Sabino,
C. (1976). El Proceso de la
Investigación. Garbizu y Todtman Ed. Caracas, Venezuela.
·
Watson,
J. (1913). Psychology as a Behaviorist
View It. Psychology Review, 20, 158-177.
[1] Estudiante de psicología. Universidad de Valle, Sede Palmira.
[2]
Definición otorgada en consenso, según Amar, (1986) por el gremio de psicólogos
a través de la historia.
[3]
Hago referencia a la palabra occidental partiendo de la división cultural y
espacial que enmascara el nacimiento de la psicología. Boring, (1983). Historia de La Psicología Experimental.
[4] Espero no ser
muy drástico con esta palabra, aunque es mi respuesta ante la división del alma
y el cuerpo y que de allí tengamos las súper especializaciones en la
psicología.
[5] Rene Descartes,
ensayos filosóficos (1637). Cogito ergo
sum; jè pensé, donc je suis. Pág. 38.
[6] Frase tomada de
Peñaloza, 1982.
[7] Creo que la
mayoría de pensadores, por si no fueron todos, se encontraron enfrascados en el
cristianismo y se liberaron por medio de un sometimiento del complejo humano en
la sistematización de la ciencia y el planteamiento del método científico.
[8]
Braunstein, N. (S.F.) ¿Qué entienden los
psicólogos por psicología? En: Análisis
crítico de “conciencia”.
[9]
Danziger, K. las raíces históricas del
laboratorio psicológico. Análisis por parte del autor, respecto a los
inicios de una ciencia de la introspección.
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