“Mi lápiz es más inteligente que yo”
Albert
Einstein [1]
Cuando la
psicología cultural se opone a la concepción intelectualista y computacional
del cognitivismo, admite de antemano en sus conceptos y planteamientos
teóricos, que no existe una mente universal. Es decir, que la mente no es una
sola e individualizada, sino, que pueden existir muchas formas de percibir y
comprender el mundo.
Desde la teoría
computacional se percibe un afán académico e industrial por comprender el
proceso del pensamiento, el vestigio de la epistemología filosófica en voz del
comercialismo y la globalización, lo que conlleva a la explicación de la
construcción del pensamiento mediante una analogía tan diametral, como lo es
creer que las computadoras piensan como la mente. En consecuencia, el principal
argumento de la psicología cultural, es definir que las personas no son sólo
entes de procesamiento de la información –que definiría el proceso del pensamiento- sino que en, el ser humano se puede pensar su
realidad, se puede pensar a si mismo dentro de ella, puede pensar a los otros y
puede incluso pensarse infinitudes de formas de realidades posibles, sin
necesidad de formatear su base de datos.
Según Bruner, los
seres humanos realizamos más que un procesamiento de la información para dar
respuesta al contexto de forma unitaria, y mucho menos, que solo pensamos para
corregir nuestra conducta. Por el contrario, por medio de la significación –
que es la contrapuesta malvada del procesamiento y la representación de la
información- accedemos a la realidad para construir una realidad propia, para
formar el pensamiento a partir de la construcción de significados.
El problema de
resolver los interrogantes de la inteligencia humana, se ve contagiado por un
virus informático, la inteligencia artificial. Debido a esto, se creía, que sólo se podía
pensar de una sola forma y con el propósito de resolver problemas con un único
repertorio de habilidades cognitivas.
Según Gardner el ser humano puede poseer una habilidad polifacética al
momento de resolver problemas. Este punto es interesante y es necesario resaltar
el planteamiento pluralista de la mente del ser humano.
Para Gardner,
existen múltiples inteligencias para afrontar la resolución de problemas
específicos y cotidianos. Desde las
neurociencias y el cognitivismo es un avance, dado que esta concepción reconoce
facetas distintas de la mente, es decir,
muchas formas de pensamiento y en general de conocimiento.
Adicionalmente,
esta concepción admite uno de los planteamientos de la psicología cultural: las
personas se significan el mundo de distintas formas y de maneras específicas,
que en el proceso de desarrollo se hacen más especializadas. Luego entonces,
Gardner plantea que las personas poseen diferentes potenciales cognitivos que los llevan a diversos estilos de conocer
el mundo. Lo único que Gardner olvida, es la parte de la interacción cultural en este planteamiento.
Aunque si revisamos su definición de inteligencia, podemos comprender que él va
mucho mas allá de decir que sólo una persona se piensa el mundo de distintas
maneras.
Según Gardner la
inteligencia es: “la capacidad para resolver problemas de la vida cotidiana,
generando mas problemas en un nivel de profundización, elaborando productos con
la necesidad de ofrecer una respuesta de valor para el contexto comunitario o
cultural”. [2]
Definitivamente
Gardner se opone a la creencia cognitivista radical, de que la mente humana
posee capacidades juzgadas arbitrariamente como inteligentes o no inteligentes,
es plantear que cuando pensamos que una
persona es inteligente -procesa información- hay que preguntarnos para qué lo
hace. Desde Gardner las personas tienen
ocho tipos de inteligencia, con lo que cada cual puede realizar combinaciones
de ellas y ser inteligente en su área y de cierta manera, tener la capacidad
para resolver sus problemas.
Ahora tomemos los
planteamientos de Gardner y analicémoslos a la luz de la teoría de la
psicología cultural.
·
Las
personas realizan ciertos aportes que
son de valor para otros aunque no sean tenidos en cuenta como índices de
inteligencia. Pero si lo vemos desde Vygotsky, las personas que poseen una habilidad la desarrollan en interacción con
la cultura y que es preciso que estas personas mas experimentadas sean la guia
de otros que no tienen la misma experiencia, es decir, que una persona es inteligente porque
propensa al desarrollo de la cultura, y como eso es un producto, la persona es
inteligente.
·
Como
cada quien tiene un acercamiento a la realidad –por medio de la inteligencia
que posea- cada persona tiene una forma
de representarse la realidad, de simbolizarla. Por ende, el procesamiento de la
información en Bruner, es hablar de una forma de captar la realidad, de
subjuntivizarla y convertirla en
símbolos, para poder hacer parte de un sistema universal de signos trasmitidos
como producto de la cultura, el lenguaje.
·
Si
bien es cierto que la inteligencia tiene
un contenido genético y hereditario, estos potenciales biospicológicos son
propensos al desarrollo con el aporte de la cultura: los ambientes educativos.
·
Los
primeros contactos simbólicos en el niño refutan implícita y explícitamente la
concepción computacional, porque mediante la interacción de la palabra hablada
y expresada se aumentan las distintas habilidades, sin abatir entonces, en la
idea de que las personas tienen una central de procesamiento para interpretar y
traducir la realidad a su manera, sino que la cultura es el soporte para el
desarrollo de la inteligencia y por consiguiente al conocimiento de la cultura.
Einstein planteó
en su momento una frase que puede explicar de manera bastante resumida todo
este debate, por eso encabeza todo el escrito. Si nos contextualizamos en la
época de Einstein, él mismo sufrió la denominación de una persona no
inteligente, sus trabajaos eran rechazados –a pesar de que hoy es una eminencia
de la física- porque no se le denominaba como una persona inteligente[3].
Lo cierto es que la teoría de la relatividad no solo expresó ideas en cuestión de números y
relaciones físicas. La relatividad también podía explicar uno de los aspectos
más preocupantes para el ser humano, el conocimiento.
Para Einstein el
conocimiento era tan relativo como lo fue para Lev Semionovich V.[4]
para quien el conocimiento era producto
de una interacción de múltiples fuerzas
generadas por una causal de tensión: la cultura (esto en términos de
física). Para Einstein, cuando nosotros
interactuamos en la cultura se puede producir una variación del conocimiento,
ya sea que éste pueda acelerarse o no, según el acercamiento a otro que valla
más rápido o lento a nosotros. Si dos velocidades se juntan paralelamente,
se disminuyen, pero si se juntan perpendicularmente se aumentan. Es decir, que cuando una persona con una
inteligencia similar a la de otro, se junta para servirle de guia los dos
aprenderían a un mismo ritmo –como las computadoras- así que sólo los sujetos podrán avanzar en un ritmo
paralelo y desindividualizado, pero si los sujetos van con la predisposición de
chocar (es decir combinar las facultades propias e individualizadas) el
conocimiento tiende a aumentar en proporción amplia para ambos sujetos.
De esta manera,
para Einstein “toso somos ignorantes, solo que en temas distintos”, así como de
la misma forma todos somos inteligentes, solo que en diferentes áreas. La frase que se cita al inicio, puede
representar un sarcasmo del genio hacia una comunidad académica que sólo se
piensa en la inteligencia como un producto exacto para el capitalismo. “mi
lápiz es mas inteligente que yo”. El conocimiento puede traducirse en
inteligencia y a su vez inteligencia, es
etimológicamente inteligere, que
quiere decir, interligamiento, un interligamiento de habilidades para ser hábil
en algo, o sea, una herramienta que nos haga inteligentes.
De la misma forma,
Einstein se contrapone expresando que las personas que toman su lápiz lo harán
escribir lo que sea – como una computadora-
es como decir, que si su lápiz es tomado por un filosofo, el lápiz
escribirá filosofía, que si su lápiz esta en manos de un biólogo, escribirá
biología, mientras que en manos de Einstein sólo escribirá números.
Si podemos ver el
sarcasmo, para él es importante asumir que las personas son inteligentes desde
una construcción externo-interna. Pero si lo vemos desde la computación y el
cognitivismo, solo el lápiz como un factor de conexión entre dos maquinas puede
saber más que Einstein, que sólo sabe de números, lo que lo hace un ignorante
de cualquier otro tema, por eso “mi lápiz es más inteligente que yo” evidencia
el problema de la universalización del pensamiento, aunque para muchos autores
el conocimiento puede ser tan relativo como la velocidad.
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