miércoles, 19 de diciembre de 2012



                                                                                                         
“Mi lápiz es más inteligente que yo”
Albert Einstein[1]

Cuando la psicología cultural se opone a la concepción intelectualista y computacional del cognitivismo, admite de antemano en sus conceptos y planteamientos teóricos, que no existe una mente universal. Es decir, que la mente no es una sola e individualizada, sino, que pueden existir muchas formas de percibir y comprender el mundo.

Desde la teoría computacional se percibe un afán académico e industrial por comprender el proceso del pensamiento, el vestigio de la epistemología filosófica en voz del comercialismo y la globalización, lo que conlleva a la explicación de la construcción del pensamiento mediante una analogía tan diametral, como lo es creer que las computadoras piensan como la mente. En consecuencia, el principal argumento de la psicología cultural, es definir que las personas no son sólo entes de procesamiento de la información –que definiría el proceso del pensamiento-  sino que en, el ser humano se puede pensar su realidad, se puede pensar a si mismo dentro de ella, puede pensar a los otros y puede incluso pensarse infinitudes de formas de realidades posibles, sin necesidad de formatear su base de datos.

Según Bruner, los seres humanos realizamos más que un procesamiento de la información para dar respuesta al contexto de forma unitaria, y mucho menos, que solo pensamos para corregir nuestra conducta. Por el contrario, por medio de la significación – que es la contrapuesta malvada del procesamiento y la representación de la información- accedemos a la realidad para construir una realidad propia, para formar el pensamiento a partir de la construcción de significados.

El problema de resolver los interrogantes de la inteligencia humana, se ve contagiado por un virus informático, la inteligencia artificial.  Debido a esto, se creía, que sólo se podía pensar de una sola forma y con el propósito de resolver problemas con un único repertorio de habilidades cognitivas.  Según Gardner el ser humano puede poseer una habilidad polifacética al momento de resolver problemas. Este punto es interesante y es necesario resaltar el planteamiento pluralista de la mente del ser humano.

Para Gardner, existen múltiples inteligencias para afrontar la resolución de problemas específicos y cotidianos.  Desde las neurociencias y el cognitivismo es un avance, dado que esta concepción reconoce facetas distintas de la  mente, es decir, muchas formas de pensamiento y en general de conocimiento.

Adicionalmente, esta concepción admite uno de los planteamientos de la psicología cultural: las personas se significan el mundo de distintas formas y de maneras específicas, que en el proceso de desarrollo se hacen más especializadas. Luego entonces, Gardner plantea que las personas poseen diferentes potenciales cognitivos  que los llevan a diversos estilos de conocer el mundo. Lo único que Gardner olvida, es la parte de  la interacción cultural en este planteamiento. Aunque si revisamos su definición de inteligencia, podemos comprender que él va mucho mas allá de decir que sólo una persona se piensa el mundo de distintas maneras.

Según Gardner la inteligencia es: “la capacidad para resolver problemas de la vida cotidiana, generando mas problemas en un nivel de profundización, elaborando productos con la necesidad de ofrecer una respuesta de valor para el contexto comunitario o cultural”. [2]

Definitivamente Gardner se opone a la creencia cognitivista radical, de que la mente humana posee capacidades juzgadas arbitrariamente como inteligentes o no inteligentes, es plantear que cuando pensamos  que una persona es inteligente -procesa información- hay que preguntarnos para qué lo hace.  Desde Gardner las personas tienen ocho tipos de inteligencia, con lo que cada cual puede realizar combinaciones de ellas y ser inteligente en su área y de cierta manera, tener la capacidad para resolver sus problemas.

Ahora tomemos los planteamientos de Gardner y analicémoslos a la luz de la teoría de la psicología cultural.

·         Las personas realizan ciertos aportes  que son de valor para otros aunque no sean tenidos en cuenta como índices de inteligencia. Pero si lo vemos desde Vygotsky, las personas que poseen una  habilidad la desarrollan en interacción con la cultura y que es preciso que estas personas mas experimentadas sean la guia de otros que no tienen la misma experiencia, es decir,  que una persona es inteligente porque propensa al desarrollo de la cultura, y como eso es un producto, la persona es inteligente. 
·         Como cada quien tiene un acercamiento a la realidad –por medio de la inteligencia que posea-  cada persona tiene una forma de representarse la realidad, de simbolizarla. Por ende, el procesamiento de la información en Bruner, es hablar de una forma de captar la realidad, de subjuntivizarla  y convertirla en símbolos, para poder hacer parte de un sistema universal de signos trasmitidos como producto de la cultura, el lenguaje.
·         Si bien es cierto que  la inteligencia tiene un contenido genético y hereditario, estos potenciales biospicológicos son propensos al desarrollo con el aporte de la cultura: los ambientes educativos.
·         Los primeros contactos simbólicos en el niño refutan implícita y explícitamente la concepción computacional, porque mediante la interacción de la palabra hablada y expresada se aumentan las distintas habilidades, sin abatir entonces, en la idea de que las personas tienen una central de procesamiento para interpretar y traducir la realidad a su manera, sino que la cultura es el soporte para el desarrollo de la inteligencia y por consiguiente al conocimiento de la cultura.

Einstein planteó en su momento una frase que puede explicar de manera bastante resumida todo este debate, por eso encabeza todo el escrito. Si nos contextualizamos en la época de Einstein, él mismo sufrió la denominación de una persona no inteligente, sus trabajaos eran rechazados –a pesar de que hoy es una eminencia de la física- porque no se le denominaba como una persona inteligente[3]. Lo cierto es que la teoría de la relatividad no solo  expresó ideas en cuestión de números y relaciones físicas. La relatividad también podía explicar uno de los aspectos más preocupantes para el ser humano, el conocimiento.

Para Einstein el conocimiento era tan relativo como lo fue para Lev Semionovich V.[4] para quien  el conocimiento era producto de una interacción  de múltiples fuerzas generadas por una causal de tensión: la cultura (esto en términos de física).  Para Einstein, cuando nosotros interactuamos en la cultura se puede producir una variación del conocimiento, ya sea que éste pueda acelerarse o no, según el acercamiento a otro que valla más rápido  o lento a nosotros.  Si dos velocidades se juntan paralelamente, se disminuyen, pero si se juntan perpendicularmente se aumentan.  Es decir, que cuando una persona con una inteligencia similar a la de otro, se junta para servirle de guia los dos aprenderían a un mismo ritmo –como las computadoras- así que  sólo los sujetos podrán avanzar en un ritmo paralelo y desindividualizado, pero si los sujetos van con la predisposición de chocar (es decir combinar las facultades propias e individualizadas) el conocimiento tiende a aumentar en proporción amplia para ambos sujetos.

De esta manera, para Einstein “toso somos ignorantes, solo que en temas distintos”, así como de la misma forma todos somos inteligentes, solo que en diferentes áreas.  La frase que se cita al inicio, puede representar un sarcasmo del genio hacia una comunidad académica que sólo se piensa en la inteligencia como un producto exacto para el capitalismo. “mi lápiz es mas inteligente que yo”. El conocimiento puede traducirse en inteligencia y a su vez inteligencia,  es etimológicamente inteligere, que quiere decir, interligamiento, un interligamiento de habilidades para ser hábil en algo, o sea, una herramienta que nos haga inteligentes.

De la misma forma, Einstein se contrapone expresando que las personas que toman su lápiz lo harán escribir lo que sea – como una computadora-  es como decir, que si su lápiz es tomado por un filosofo, el lápiz escribirá filosofía, que si su lápiz esta en manos de un biólogo, escribirá biología, mientras que en manos de Einstein sólo escribirá números.

Si podemos ver el sarcasmo, para él es importante asumir que las personas son inteligentes desde una construcción externo-interna.   Pero si lo vemos desde la computación y el cognitivismo, solo el lápiz como un factor de conexión entre dos maquinas puede saber más que Einstein, que sólo sabe de números, lo que lo hace un ignorante de cualquier otro tema, por eso “mi lápiz es más inteligente que yo” evidencia el problema de la universalización del pensamiento, aunque para muchos autores el conocimiento puede ser tan relativo como la velocidad.







[1] Por Javier Fernando Acosta Rojas
[2] Gardner, H. (1989). Una  visión polifacética de la mente.  Ed. Paídos.
[3]  Jones, E. (1992). Vida y obra de Albert  Einstein.  Editorial Alianza.
[4] Vygotsky, L. (1997).  Sobre los sistemas psicológicos. Vol. I. 

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