miércoles, 19 de diciembre de 2012


¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA CULTURAL?


A manera de introducción, se puede decir que el presente escrito presentará la relación existente entre la psicología y la cultura. Por ende, se planea realizar una descripción de la relación entre la psicología y la cultura, definiendo muy a groso modo la psicología y la cultura para centrarse específicamente en la relación de las mismas, buscando encontrar si es preciso hablar de una psicología puesta en escena desde perspectivas culturalistas. Concluyendo con la idea de una posible relación y definición del ser humano desde la psicología cultural, planteando que es la cultura lo que distingue al ser humano de otras especies y de otro homínidos, que lo psíquico se relaciona con la cultura para que surja  lo humano y que el campo de intervención de la psicología puede verse inmerso en un sistema de prácticas culturales.

I
¿Es posible hablar de una psicología cultural?

La psicología como podemos entenderla no es más que una de forma cultural elaborada particularmente en la cultura Occidental, en un momento histórico determinado por la separación epistemológica y aun en debate con otras áreas del conocimiento, como la sociología , la antropología, etc., enraizada desde el pensamiento filosófico como forma cultural misma pensamiento occidental desde el siglo XVIII, en este sentido debemos aclarar que la psicología surge en un momento histórico cultural determinado, y que por lo tanto hace parte de un proceso de elaboración cultural, es decir, como producto de la cultura occidental, el cual se desprende de la tradición filosófica. De lo anterior se entiende que la Psicología es una disciplina, si puede decírselo, que estudia el comportamiento humano desde una mirada cultural occidental, por lo tanto, una forma de comprender al sujeto al comportamiento o a su objeto de estudio disciplinar en una cultura determina, en la que nace la psicología precisamente. A partir de este lente que es la cultura, la pretensión de la psicología históricamente es desde sus raíces precisamente el de plantear universales, paradójicamente desde una forma cultural de comprender el mundo  ligada específicamente a la cultura occidental a la cual hemos llamado ciencia.

Por otra parte, la cultura originalmente como concepto se refería a las parcelas, pero en otras definiciones, Anaya, (2010) por ejemplo, que plantea que la cultura son “las formas de vidas que lleva una sociedad, conformadas por la suma de conductas de los sujetos bajo un conjunto de significados en común” (pp.63).

Ahora bien, si tomamos esta definición y la aceptamos como la apropiada para definir la cultura, confirmamos tal definición en las características que propone Tomasello del ser humano frente a otros animales. Pues según Tomasello (2008), lo que distingue a los seres humanos de los demás animales es su capacidad de comunicarse mediante un entramado de símbolos. Puesto que, “ellos -los animales-  no entienden. Y no es sólo que no estén interesados o motivados, o que no sean inteligentes en su propia manera, pero el hecho es que uno simplemente no puede decirles nada a los animales, aún de manera no verbal, y esperar que ellos entiendan” (Pp. 1).

De esta forma, es posible afirmar que lo que distingue a los seres humanos de otras especies es el entramado simbólico que se presenta en una sociedad. Pero, ¿es posible afirmar que esta característica de lo cultural, permite hablar de una psicología cultural?

Pues bien, por afirmación a una cualidad de lo humano, su forma de relacionarse con otros a través de la comunicación mediada por símbolos, se puede decir que si es posible, pero, en la medida que se afirma que lo que nos hace humanos especialmente es el conjunto de símbolos y significados  compartidos, se debe tener en cuenta, que hay otros animales que aprenden concatenar los símbolos con objetos, dichos animales son, como lo afirma Nelson, (1996), los chimpancés. Debido a que, Nelson afirma que si bien lo que distingue a los seres humanos de los animales es su característica simbólica, los simios, en especial los chimpancés, pueden aprender a comunicarse por medio de símbolos como lo hacen los seres humanos a los 2 años. Pero que una característica determinante, es que los simios no crean significados a partir de los que aprenden a imitar. Es decir, que a pesar de que los chimpancés pueden imitar y aprender a utilizar los símbolos de los seres humanos, nos son capaces de crear símbolos nuevos.

De esta forma, se puede decir, que nuevamente lo que nos hace propiamente humanos es el sentido de la relación con otros seres humanos mediada por los símbolos en los que convergen dichas relaciones. Obteniendo, que una relación entre la psicología y la cultura, es que la psicología estudia varios aspectos relacionados con lo humano (relaciones, comportamientos, adquisición de habilidades, aprendizaje, desarrollo del ser humano) y tenemos por otra parte, que la cultura se haya transversal a todos esos aspectos.

Según Tomasello (1999), el factor que relaciona la cultura con lo psicológico en el ser humano, es decir con lo psíquico, es la forma en que podemos poner “recursos cognitivos” en común con otras situaciones o seres, a diferencia de otros animales; a esto llama Tomasello, el “aprendizaje cultural”. Pero, ¿de qué manera el aprendizaje cultural puede mostrar la relación entre la cultura y lo psíquico, y por ende, una relación entre la psicología y la cultura?  Pues bien, como lo plantea Tomasello el acceso a la cognición en los seres humanos deviene en un origen social, y tal origen social representa “la habilidad de los organismos individuales para comprender a sus co-específicos como seres semejantes a ellos, como seres con vidas mentales e intencionales como las suyas” (Tomasello, 1999. Pp. 3). Lo que permite, que los seres humanos sean capaces de comprenderse los unos a los otros imaginándose a sí mismos en calidad del otro.

En consecuencia, el factor cultura, que es transversal a muchos aspectos psíquicos del ser humano, termina por interceder en el desarrollo de los mismos seres humanos. Puesto que, como afirma Rogoff (2003), existe una relación entre los procesos culturales y el desarrollo de los individuos. En la forma en que el desarrollo humano es producto de una cadena de sucesos que atañen al sujeto, brindándole herramientas para acceder al uso de la cultura como algo que lo pudiese llevar a participar de la misma. Este proceso de acceder a la cultura, se abre a los seres humanos en su interacción con otros, justificando esta idea, en el concepto de “sociogénesis” empleado por Tomasello (1999). Entendiendo que, el proceso de la sociogénesis facilita la comprensión de la cultura como fenómeno transversal a lo psíquico en el ser humano, puesto que, la “sociogénesis” como proceso  en el que “múltiples individuos crean juntos algo que ningún individuo solo podría haber creado por sí mismo. Estos poderes especiales provienen directamente del hecho de que cuando un ser humano está aprendiendo “a través” de otro, él o ella se identifica con esa otra persona y con sus estados intencionales y algunas veces mentales” (Tomasello, 1999. Pp. 4).

En conclusión, la relación entre la psicología y la cultura radica en la transversalidad de los factores culturales sobre el desarrollo de los procesos psicológicos en el ser humano, es decir, que la “sociogénesis” que propone Tomasello,  implicaría la brecha relacional entre la cultura y los procesos psíquicos de los seres humanos. Llevándonos a la siguiente pregunta, ¿si comprendemos que la relación de la psicología con la cultura surge en la implicación de un sistema cultural en la mima, qué prácticas culturales devienen necesariamente para constituir la psicología como un hecho de la cultura?

II
La psicología como un fenómeno cultural

Recordemos que el sistema cultural incluye no solo las instituciones sólidas y burocráticas como las escuelas y los sistemas políticos-económicos, sino también los sistemas informales de prácticas en las que participan las personas. Dentro del interés por estudiar estos sistemas culturales, surge el campo investigativo de la psicología; donde la institución que ha sido objeto de mayor atención, en cuanto canalizadora del desarrollo cognitivo, ha sido la escolarización formal. Nace entonces la pregunta por la influencia de la psicología como fenómeno cultural sobre otras instancias culturales. 

Debido a la psicología, las investigaciones que comparan a los individuos escolarizados con los que no han asistido a la escuela, permiten examinar cómo las destrezas cognitivas varían en función de la experiencia que tienen las personas de la institución escolar. El problema es que la institución educativa de la escolarización no parece estar relacionada con las reglas del aprendizaje cultural, siempre y cuando el individuo haya comprendido el problema tal como pretende el experimentador. Los datos, entonces, no parecen apoyar un concepto de destrezas intelectuales de carácter general, o un efecto generalizado de la escolarización sobre el logro cognitivo. Más bien parecen existir relaciones específicas entre lo que habitualmente se hacen en la escuela y determinadas actividades cognitivas.

Por otra parte, la relación que se establece muchas veces entre escolarización y destrezas cognitivas puede ser debida en parte a las relaciones históricas entre los test de inteligencia y escolaridad. Obra por supuesto de la psicología como fenómeno cultural que influencia a estas otras prácticas.

Se obtiene entonces por una parte, que la psicología como fenómeno cultural y desde una perspectiva cultural de estrecha imbricación  en los sistemas culturales, estudia las actividades cognitivas como procesos que tienen lugar en situaciones socialmente estructuradas, incluyendo sistemas de valores acerca de la interpretación que se hace de las relaciones sociales y del modo en que éstas se organizan. La forma en que los individuos intentan resolver los problemas está intrínsecamente relacionada con los valores y las metas de la sociedad, con los instrumentos y con las instituciones por lo que se refiere a la definición del problema y a la práctica de su solución (Rogoff, 2003). Concluyendo de esta forma, que la psicología se relaciona con lo psíquico en el ser humano en cuanto que estudia lo que se considera como psíquico, pero cada una de las prácticas  analizadas son procesos heredados culturalmente. Ahora bien, cabe preguntarse por el accionar de la psicología como artefacto cultural heredado de  tradiciones y prácticas culturales.

III
“Un fenómeno cultural para intervenir en otros fenómenos culturales”

Si pensamos a la psicología como un producto cultural de occidente, entra en colación una discusión con respecto la labor investigativa y formativa de la psicología y de los psicólogos propiamente dichos. Sobre ¿cuáles parámetros de base formativos e investigativos en la disciplina, deben propender a una  adecuada y acertada formación en el  conocimiento? Hablando en el sentido más amplio de la palabra, es aquí, donde entra un foco central: las formas culturales y de vida de las sociedades Occidentales y no occidentales, en las cuales se debe pensar la investigación y la formación de los profesionales en la psicología. La cultura es la base, el punto de partida, el cual deber dirigir toda investigación y formación psicológica, claro está, sin dejar a un lado los componentes y estructuras biológicas que aportan al comportamiento humano y que están entrelazadas con la cultura Rogoff (2003). Esto no implica, el pensarse una distorsión de la psicología, sino una forma de hacer psicología que este aterrizada en la comprensión de la existencia de otras formas culturales y de vida diferentes a las de Occidente. El psicólogo, no debe olvidar su formación “científica”, sino reconocer que existen otras formas culturales de conocimiento y de vida que permean la conducta o el comportamiento de los sujetos. Reconocer esto, implica a nuestro modo de ver tres cosas: La primera propiamente dicha desde la concepción del desarrollo humano, dado que en occidente hay  formas y prácticas de crianza sobre las cuales se han elaborado toda una serie de estudios y teorías  pasando los Estadios de Piaget hasta la teoría ecológica de los sistemas propuestos por Karmiloff.

El psicólogo debe entender que estas formas de crianza responden a formas culturales determinadas, por lo cual es de comprender que en otras culturas hay formas en las que el desarrollo humano, está ligado como en occidente a las prácticas culturales de crianza propias y en este sentido no se debe pensar ingenuamente en formas y procesos de desarrollo deteriorados e inferiores a los de los occidentales, sino, formas diferentes en las que el sujeto se desarrolla de acuerdo a las exigencias culturales y del medio en el que se encuentra. Por lo tanto, el psicólogo a este punto deberá entender como lo afirma Rogoff (2003) “Lo que hacen depende de manera importante del significado cultural dado a los eventos y a los apoyos sociales e institucionales brindados en sus comunidades, para el aprendizaje y para llevar a cabo roles específicos en las comunidades” (Pp. 3).  De este modo, el requisito hacia la humanización que atraviesa a todas las sociedades es la cultura y esta expresado, en las practicas particulares que responden a modos de vida sociales y ambientales diferentes en cada una.

La segunda, en la práctica diagnóstica, en la cual muchos psicólogos muestran cierta rigidez teórica sobre el dictamen  de la existencia o no de una patología, el cual resultaría a nuestro modo de ver algo caótico cuando lo que en una cultura diferente a la del profesional, un comportamiento “patológico” no sería en sí, de este modo, pues en dicha cultura en particular una enfermedad, puede ser el resultado de toda una tradición y un entramado simbólico que el sujeto ha interiorizado en relación con los otros en el medio cultural en el que se desenvuelven. El psicólogo no puede andar a la ligera diagnosticando enfermos por doquier, éste y más aún, el que se digne de ser un psicólogo clínico, deberá reconocer la historia y la relación que los sujetos han entretejido a través de ésta y que es plenamente permeada por la cultura en la que se desarrolla. Por lo cual, la enfermedad y la determinación de ésta deben atravesar por los contextos históricos-culturales en las que el sujeto se desenvuelve.

La ultima radica, en el modo de hacer terapia y sobre está nos podríamos extender en una larga discusión, sin embargo, a modo general y sin involucrarnos mucho en hablar de todas las formas de psicoterapia y terapia existentes, no sólo en occidente sino de otras culturas, la posición de todo profesional debe ser, como desde el principio hemos dicho y defendido, el reconocimiento de todos estos tipos de “sistemas simbólicos de curación” que como lo diría Sampson (2001),  parafraseando a A. Kleinman “ Propone que esta terapias son un conjunto occidentales y no occidentales, sean consideradas como sistemas simbólicos de curación” (pp. 8). En este sentido, lo preciso es reconocer la posibilidad de otras formas de curación desde otro medio cultural en primera instancia, y que la terapia es parte esencial del rol de psicólogo clínico, en el reconocer formas curativas desde la cultura en la que se está trabajando con el paciente. Dado que, es de comprender que el doliente es quien a través de la terapia y su forma de significar la “dolencia”, que está plenamente atravesada por la cultura, encuentra con el apoyo del profesional, los medios de curación, “Los sistemas simbólicos de curación”.

En definitiva el profesional debe comprender la cultura, para comprender el modo en el que el sujeto se relaciona y padece en esta y por lo cual encontrar lo medios simbólicos adecuados para la curación, para elaborar una psicoterapia efectiva, para fraseando a Sampson (2001), hay variedades de psicoterapias  y muchas formas de aplicarlas, de las cuales, cualquiera es válida si lleva a la curación.   
A modo de conclusión, es preciso denotar que la relación entre la psicología y la cultura radica en la transversalidad de los factores culturales sobre el desarrollo de los procesos psicológicos en el ser humano, y que tales procesos sólo se advierten en una lectura psicológica desde una perspectiva cultural. Puesto que, la interpretación sobre los fenómenos psíquicos del ser humano sólo es posible en la medida que se comprenda su génesis cultural, es decir, la “sociogénesis” del ser humano.

En este sentido, también es válido pensar  que lo que caracteriza a los seres humanos es el sentido de la relación con otros seres humanos, a partir de una mediación semiótica en la que convergen dichas relaciones. Obteniendo en últimas, que una relación entre la psicología y la cultura, es el estudio de los aspectos relacionados con lo humano y que la cultura se haya transversal a todos esos aspectos.

Por otra parte, la psicología en general debe propender hacia el reconocimiento de múltiples formas culturales de vivencia, la cuales deben entenderse desde su bases históricas y ambientales que confluyen en los modos de vida y comportamientos de los miembros de una comunidad. Por tanto, a nuestro modo debería hablarse de una psicología cultural, que atraviese toda psicología para que desde un principio se reconozca la existencia de las variables culturales, y si es justo decirlo, como factor base de toda investigación y aproximación del sujeto o del objeto de estudio de las disciplinas psicológicas, en búsqueda de conocimiento sobre lo humano.

En conclusión, entender la cultura en la que se desenvuelve el individuo es comenzar a elaborar un historial de vida de éste, por lo tanto el reconocer la cultura,  las prácticas de los sujetos y sus relaciones con los otros y con el medio, es el eslabón principal que debe guiar el diagnostico, evitando llegar a sesgos. Dado que, el distinguir entre enfermedad (patología) y formas culturales, demuestra en el profesional una excelente formación -sobre todo en la formación clínica-, además de ayudar a lograr en el proceso de la terapia a pasos agigantados, la refinación de un método terapéutico efectivo, y sobre todo, un avance en el conocimiento entre la diferenciación o relación entre cultura y enfermedad.



 Por:
Javier Fernando Acosta
Héctor Restrepo Gaviria





BIBLIOGRAFÍA

·         Anaya, N. (2010). Diccionario de Psicología. 2° edición, Ed. Eco Ediciones. Bogotá, Colombia.

·         Foucault, Michael. (1965).documental: Qué es la Psicología. Entrevista realizada por Alan Badiou. Tomado de: Michel Foucault_ Filosofía y Psicología (1965) 1_2_3 (bajaryoutube.com).

·        Nelson, Katherine (1996). Language in Cognitive development. The emergence of the mediated mind. New York: Cambridge University Press, 1998.

·        Rogoff, Barbara (2003). The Cultural Nature of Human Development. New York: Oxford University Press.

·         Sampson, Anthony. (2001). La psicoterapia como artefacto Cultural. Revista colombiana de psiquiatría. Vol. XXX, Nº 004. Bogotá, Colombia. Pág. 359-358.

·        Tomasello, Michael (1999). The cultural origins of human cognition. London: Harvard University Press.

·        Tomasello, Michael (2008). Origins of Human Communication. London: MIT Press. 

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