psicologia y psicoanalisis
sábado, 20 de abril de 2013
UN BUEN ENLACE PARA CONSULTAR LOS TEXTOS QUE DIERON ORIGEN AL PSICOANALISIS.
http://www.dos-teorias.net/2011/02/freud-tomo-1-ballesteros.html
http://www.dos-teorias.net/2011/02/freud-tomo-1-ballesteros.html
miércoles, 19 de diciembre de 2012
MAS
ALLÁ DE LA IDENTIDAD EN LA NARRACIÓN
INTRODUCCIÓN
Una
cuestión preliminar que surge al momento de plantear o leer este titulo, es qué
relación puede haber entre la narración y la identidad. ¿La narración, esa
entidad de lectoescritura que se enseña en los primeros años de escolaridad y
la identidad, ese aspecto tan misterioso para muchos en el campo de la
psicología, relacionados? Por otra parte, dentro del plano de lo identitario
también cabe plantearse la pregunta por el papel que juega la creación de
relatos y cómo estos inciden en la constitución de la identidad. Por tanto, al
plantear un titulo de este tipo se infiere que el tema tocará aspectos de la
identidad y de la narración y que posiblemente sus argumentos se dirijan a
admitir que existe relación alguna entre la Identidad y la narración.
Luego
entonces, se puede decir que el presente documento plantea desde una
perspectiva narrativa la constitución de la identidad a partir de las
narraciones hechas por un sujeto a medida que articula quién es en relación a
otros y buscará refutar la tesis de una relación única y directa entre la
identidad y las narraciones sin descartar la reconocible relación.
I
“¿Qué
se gana y qué se pierde cuando los seres humanos dan sentido al mundo contando
historias sobre éste?” (Jerome Bruner, 1997).
Para
poder hablar de una relación entre la identidad y la narración, es preciso
delimitar cómo se concibe la narración desde una postura narrativa, claro está,
validando la redundancia. De esta forma, primero es necesario que se conciba a
la narración como un fenómeno pancultural, que está adherido a lo humano en la
medida en que se le percibe como un ser de historias y relatos, mitos y cuentos.
Es decir, que los seres humanos siempre están contando historias, siempre
organizan anécdotas de su vida y que de esta forma, es como se construyen las
narrativas. Pero, la construcción de las narrativas sobre la experiencia
individual no se da sólo porque sí, más bien, como lo plantea Bruner, se dan
como bosquejo de una construcción narrativa de la realidad. En este sentido, se
crean realidades a partir de lo narrativo, y cuando se cuenta una historia,
quiere decir que es una interpretación del mundo del sujeto que la cuenta.
Es
licito afirmar, que cada historia según Bruner posee una serie de características
que podrían tomarse como “universales de la realidades narrativas”, entre las
cuales están: La temporalidad que es inherente a la secuencia que se desarrolla
en una historia, los géneros literarios en los cuales se puede inscribir una
historia, las creencias y deseos que permean las historias narradas, la
comprensión que cada una de las partes de la narración posee y que se le puede
dar a una historia, la ruptura con lo
convencional para que resulte atractivo a los posibles lectores o espectadores,
el doble sentido que una narración posee para ser cuestionada o creída, el
núcleo de la narración o la situación problemática, que los relatos puedan ser
leídos desde distintas perspectivas por otros y que exista una continuidad en
los relatos (1997). La razón por la cual deben de tenerse en cuenta todos estos
universales, es porque cada uno de ellos, según el autor, caracteriza las
narraciones como construcciones de una realidad, una realidad puesta en escena y
construida como tal desde que el sujeto tome consciencia de ella.
Por
tanto, lo primero a tener en cuenta es la forma en que las narraciones tienen
una serie de elementos estructurales y otros funcionales. Por una parte, la
temporalidad, el genero literario, la comprensión de cada uno de los fragmentos
de la historia y la situación problemática se deberán entender como las partes
estructurales de la narración, es decir, lo que
está en el plano de lo narrativo como tal casi sintácticamente. Por otra
parte, las creencias, la ruptura de la
convencionalidad, el doble sentido de las narraciones y la continuidad en las
historias conforman los elementos funcionales de la narración, es decir, el
plano de lo subjetivo.
Cabe
resaltar, que es en los elementos del segundo bloque que me centraré. Puesto
que, como la intención del actual texto es relacionar la identidad con la
narración, los aspectos que se deben tomar para una relación de tal tipo
comprometen a lo subjetivo en la narración. Teniendo en cuenta que aunque
Bruner (1997), plantea todos los elementos como universales, no se puede olvidar
que hacen referencia a lo humano y en este sentido, a lo subjetivo; sin negar
claro está, que los universales de las
narraciones se ven en todos los sujetos, pero en expresión de distintas
experiencias y como modalidades relacionales de índole disímil. Es decir, que
las narraciones con sus universales y todo son en si procesos de relación con un Otro. Por tanto, para hablar de
identidad frente a lo narrativo se debe tomar con mayor precisión los
universales que hablen del sentido de las narraciones para los sujetos y de
esta forma, se podría establecer relación alguna con la identidad como entidad
relacional.
En
consecuencia, es posible afirmar que los elementos funcionales de las
narrativas se entienden como tal porque, es en ellos que los sujetos expresan
ciertas características especiales, tales como su lectura y significación del
mundo, de su forma de percibir y establecer el conocimiento del mismo, por
ejemplo, mediante mitos o historias fantásticas (Perinat, 2001). Además, es
importante resaltar que cuando los sujetos toman los aspectos funcionales de
las narrativas y se apropian de estos para construir sus realidades, están
subjuntivizando sus experiencias (Bruner, 2003). Al mencionar el termino de
subjuntivización, se hace referencia sobre el carácter subjetivo de una
narración, en el que un sujeto, se apropia de una experiencia vivida y la
conserva en su memoria con la necesidad de contársela a un Otro o de evocarlo
cuando piensa sobre cómo le puede narrar lo vivenciado, es decir, como plantea
Bruner, (2003): “Hablar de nosotros a
nosotros mismos es como inventar un relato acerca de quién y qué somos, qué
sucedió y por qué hacemos lo que estamos haciendo” (Pág. 77).
Así
pues, si se ha comprendido un poco mejor la dinámica de las narraciones como
formas de construir una realidad, es posible hablar ahora que las realidades
formadas por el sujeto a través de sus narraciones, se reconstruyen una y otra
vez según lo requieran las circunstancias (Bruner, 2003). Pero en cada
reconstrucción de la realidad, el sujeto se plantea un Yo, que se convierte a
su vez, en un conjunto de Yoes; al pensar desde luego en su Yo en la
interacción con otros que son portadores de historias. Es aquí donde las
narraciones cobran un sentido tanto para el sujeto que las construye como para
el que las escucha, porque esa historia fue en algún momento real, o si no lo
fue, se creó a partir de vivencias reales y estados desiderativos del sujeto de
comunicarlas. Es en ésta anterior premisa, que los relatos entendidos como
narraciones pueden incidir en la constitución de la identidad. Debido a que, el
sujeto toma como propios algunos aspectos de lo real y los hace propios, pero
sólo en la interacción con un Otro
identificará si son o no, estos los aspectos de una historia que evocan
lo real, o que por lo menos reafirmen su realidad, haciéndole entender que lo
comprendido es valido en tal o cual circunstancia.
II
¿Cual es la relación entre narrativa e identidad?
Primero,
es necesario definir que se entenderá por identidad en este escrito. La
identidad se comprenderá aquí partiendo de la afirmación de Gergen (2007),
donde el Yo es una narración que se vuelve inteligible dentro de las relaciones
en curso con Otro. Es decir, que en el proceso de constituir cuentos, el sujeto
se identifica ante otros y consigo mismo a través de las historias que narra.
Para
poder entender el proceso de la relación de un sujeto con otro a través de sus
narraciones, es menester comprender que lo que el sujeto describe de sí como
parte de una narración (la narración de su vida) cobra sentido sólo en la
medida que el Otro toma su historia como un texto (Larrosa, 1998). Y, es en
esta exegesis de lo que el sujeto le muestra al Otro, que esta relación se hace
bidireccional al pensar que en la relación con el Otro se crea una especie de
“intertextualidad” donde hay aspectos que se pueden identificar en uno u otro
discurso (Larrosa, 1998). Concluyendo,
que al pensarse la relación narracional como una relación de intertextualidad,
debe haber también una forma en que los dos sujetos (sería preciso llamarlos de
ahora en adelante, sujeto narrador y sujeto narratario en consecuencia al orden)
se intercambian la imagen del Yo buscando identificar un algo de sí en el Otro,
o un algo del otro en sí. A esto se llamará identidad. Puesto que, la forma en
que es posible detectar lo que es propio y lo que es de otro en las narraciones
y luego ver cómo eso se combina en una relación intertextual, es la identidad,
o sea, lo que es idéntico en un sujeto a otro y es identificado a través de las
narraciones que se trasfieren en el plano relacional del que nos habla Gergen.
Para
explicar mejor el punto anterior, se puede plasmar en un ejemplo dicha situación:
“No es que yo ya no pueda contarte (o contarme) la “verdadera historia, la
original” de mi desolación durante el triste verano que siguió a la muerte de
mi padre. Más bien te contaré (o me contaré) una historia nueva acerca de un
muchacho de doce años que “había una vez”. Y podría contarla de muchas maneras,
cada una modelada por mi vida en lo sucesivo no menos que por las
circunstancias de ese verano de hace tanto tiempo”. (Bruner, 2003. Pág. 78). En
este ejemplo, se puede apreciar como el yo del sujeto narrador le cuenta una
historia a otro que también podría ser él mismo, demostrando cómo al ser
sujetos conscientes de las historias, se es capaz de dar sentido a la vida,
pero todo esto hace parte también, de un juego interpretativo que se da
mediante la identificación de ciertos aspectos en la historia del Otros sobre
la propia.
De
esta forma, resaltando la premisa de que las narraciones son construcciones que
un sujeto se hace para contar la
historia de sí a Otro que lo escuchará y que querrá contarle las suyas también,
surge una tautología frente a la cuestión de la identidad. La identidad (identificación)
se constituye a partir de las narraciones que se aprecian en Otro, pero también
puede darse de que luego de la constitución de la identidad, se puede ofrecer
una narración al Otro.
Gracias
a la afirmación de Bruner de que existen Yoes y se dan reconstrucciones en las
narraciones, es posible definir que la identidad -para intentar salir de la
tautología- no es algo estructural, sino
mas bien funcional, y que en la medida en que existen Yoes, existirán
“identidades”, que se modifiquen en el plano de lo intertextual. Es decir, que
la identidad puede llegar a no establecerse en el sujeto como una estructura de
su Yo, pero eso es tema de otra discusión. En esta parte, es preciso centrarse
en la identidad que puede tomar o no un sujeto sobre las narraciones de un Otro.
Tal
es el punto de la discusión, que puede decirse que la identidad es sólo una
instancia discursiva que se desplaza en el plano de lo relacional, es decir, de
lo intertextual. Debido a que, cuando el sujeto se encuentra en la intertextualidad
y en la exegesis del relato del Otro y como le muestra a éste mismo sus
relatos, define una imagen como Yo, empero, de que también puede identificarse
con el Yo del otro. Esbozando entonces, que la identidad como tal, no se
alcanza sino en el plano de lo narracional en cuanto que los dos sujetos
identifican en el texto del otro algo de sus propias vidas (Bruner, 2003;
Larrosa, 1998).
III
¿Se puede ir más allá de la identidad en la
narración?
Una
vez traspasado el problema de la tautología de la identidad, cabe preguntarse
si en su solución no se formula la idea de que lo narracional transversa lo
identitario pero lo aventaja en su momento. Es decir, que el fin último de las
narraciones no es establecer la identidad y que las narraciones a pesar de su
incidencia en la constitución de la identidad no se frenan ahí. Pero, ¿cuál es
el fin ultimo entonces de las narraciones?
Pues
bien, es una pregunta que referencia mas sobre la angustia que genera el
destronar a la identidad como una instancia estructural en el sujeto, que una
pregunta sobre lo narracional en relación a la identidad, pero que devela que
la relación entre lo identitario y las narraciones es tan frágil como fuerte.
Puesto que, si bien es cierto que la identidad se constituye en el momento en
que surge la necesidad de contarle una historia a Otro, la importancia de la
identidad se observa en la forma en que
el sujeto hace suya toda apreciación del mundo, aun la identidades que se le
ofrece en los Otros. Debido a que, afirmar que el Otro existe para contar un
relato y escuchar otro, es pensar que el sujeto se constituye en la falta de un
plano narracional propio, y que ya el mundo real -mundo que debe significar por
sí mismo- no es el mismo que le ha contado su primer Narrador/narratario, sino
que puede conformarse por una cadena de significantes que se hallan en la
interpretación exegeta del mundo narrativo de los demás. Por ende, el sujeto se
constituye en la falta de una narración propia como la que cree que el Otro posee,
y que la identidad sólo se constituye como mecanismo para interpretar el mundo
a través de los ojos de otros mas experimentados y como instancia para
comunicarse con ese Otro que le recuerda a su primer Narrador/narratario.
En
consecuencia, a pesar de que la anterior hipótesis suene muy psicoanalítica, el
plano de lo narracional o lo narrativo salta más allá de la identidad en la
interpretación del mundo hecha por el sujeto a través de la identificación con
un relato del Otro, pero que regresa en la medida en que el sujeto nunca
encuentra identidad absoluta ni interpretación concreta sobre le mundo que le
rodea. Por eso, el plano de lo relacional en las narraciones es de vital
importancia para hablar de identidad, en la medida que lo narracional trasciende
a lo identitario pero se mueve por sus terrenos, en búsqueda, de un plano
narrativo propio o por lo menos de uno que le garantice la restitución de un
primer relato (estado) hecho por un Narrador/narratario que lo describió todo
sin dejar duda alguna sobre la imagen del propio sujeto, es decir que no tenia
que remover su Yo y explayarlo en Yoes para entender el mundo.
En
conclusión, la narración se relaciona con la identidad en la medida en que la
identidad se constituye en las narraciones y una vez conformada ésta, las
narraciones comienzan a enriquecerse por la apropiación del sujeto. Porque el
sujeto, ya es un Narrador/narratario mas consciente de su propia historia y de
las otras existentes en dicho plano.
Por:
Javier Fernando Acosta
(dic-2012)
Bibliografía
·
Bruner, J.
(2003). La fabrica de historias. Derecho, literatura, vida. Capitulo 3: la
creación narrativa del Yo. Fondo de Cultura Económica.
·
Bruner, J.
(1997). La educación puerta a la cultura. Capitulo 7: la construcción narrativa
de la realidad. Editorial viso aprendizaje.
·
Gergen, K.
(2007). Construccionismo social, aportes para el debate y la práctica. La
autonarración en la vida social. Bogotá. Ediciones Uniandes.
·
Larrosa, J.
(1998). La experiencia de la lectura. Estudios sobre la literatura y formación.
Capitulo 16: narrativa, identidad e identificaciones. Barcelona: Leartes.
·
Perinat, A.
(2001). Mitos y metáforas como formas de conocimiento y saber. Editorial
Psykhe.
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ESTUDIO DE CASO CLÍNICO NEUROPSICOLÓGICO
(LA DAMA DESENCARNADA)[1]
1. ENCUADRE DEL CASO:
Christina,
es una mujer de 27 años de edad. Le gusta el Hockey, el ballet, la poesía y la
equitación. Tiene dos hijos y trabaja como programadora desde su hogar. Llevaba una vida plena y pareciese que nunca
hubiera enfermado hasta el momento en comenzó su afección. Según Sacks, era una
mujer “inteligente y culta y llevaba una vida plena y activa” (2002, Pág. 69).
Christina
asistió en un comienzo al centro medico por un dolor abdominal, al cual los
médicos diagnosticaron que tenia cálculos en la vesícula y le recomendaron
extirpar la vesícula de inmediato. Christina llegó al hospital tres días antes
de la cirugía para los protocolos de
precaución que se realizaban por rutina. Lo que habría de suceder mas
adelante complicaría la situación de Christina. Puesto que, un día antes de la
cirugía tuvo un sueño en el que se visualizaba como perdía la movilidad y
control de su cuerpo, apenas tenia dominio sobre sus manos y todo lo que cogía
se le caía. El psiquiatra al cual se le pidió la opinión sobre el suceso
dictaminó “angustia preoperatoria” y añadió que sucedía frecuentemente.
Mas
adelante (el mismo día), Christina se encontraba con la perdida de la habilidad
de ponerse en pie, además, sus movimientos eran torpes y se le caían las cosas
de las manos. Nuevamente, se le pidió la opinión al psiquiatra frente al hecho,
y éste contesto que ahora era un “histeria de angustia”, son síntomas de
conversión, sumando que de nuevo eran síntomas muy comunes[2]. Ahora bien, el problema es que para el día de
la operación Christina había empeorado. Según Sacks (2001), no podía mantenerse
en pie a menos que mirara hacia abajo (hacia los pies), no podía mantener nada
en las manos salvo que fijara la vista en ellas. En resumen, aquella mujer que
había gozado toda su vida de una perenne salud, ahora no poseía control alguno
sobre su cuerpo, apenas podía mantenerse “incorporada sobre su cuerpo”; así,
que ella misma declaró que se sentía como “desencarnada”.
2. EVALUACIÓN:
Sacks
se pregunta por la curiosa perdida del control y la recepción de estímulos de
la periferia en Christina y al pensar que podría ser un síndrome biparietal, le
aplica una prueba sensorial para examinar la función del lóbulo parietal. Encontrando que Christina poseía un déficit
propioceptivo, pero los lóbulos parietales funcionaban muy bien sólo que no
tenían información con la cual funcionar. Adicionalmente, después de la visita
del fisiatra que concluyo en el apoyo de la hipótesis de Sacks y los demás
investigadores (perdida de la propiocepción), a Christina se le aplicó un drenaje
espinal para ver si era algún tipo de polineuritis. Afirmativamente, era
polineuritis aguda pero, de un tipo excepcional que afectaba las raíces
sensitivas de los nervios craneales y espinales del neuroeje.
Referente
al procedimiento que sigue Sacks en el caso, no es posible esclarecer (debido a
la limitada descripción del caso por el mismo autor) qué tipo de tratamiento o
procedimiento de naturaleza cualitativa utiliza para evaluar a Christina. Aludiendo únicamente en
la descripción a visitas constantes a la casa de la sujeto para ver su mejoría
y para conversar con ella sobre cómo ha sido el afrontar la vida frente a ésta
nueva situación para ella.
Por
otra parte, lo que es interesante en el caso es la forma como Sacks describe el
método utilizado por la misma Christina para sobrellevar su enfermedad. Utiliza
la vista para poder controlar su cuerpo, puesto que, como la sujeto misma
afirma, debe utilizar los ojos donde la propiocepción hacia su trabajo, ya que
la propiocepción es una forma de el cuerpo verse a sí mismo y ahora que no la
tiene ella debe usar los ojos en vez de ésta.
3. ANALISIS:
El
caso de la “Dama Desencarnada” presenta según Sacks un peculiar tipo de
polineuritis aguda, donde las raíces de los nervios craneales se ven afectadas
ocasionando la perdida de la propiocepción, es decir de la visión del cuerpo
sobre sí mismo. Como afirma Sacks, (2002): “el sentido del cuerpo (…) lo
componen tres cosas: la visión, los órganos del equilibrio, (sistema
vestibular) y la propiocepción. Normalmente operan los tres juntos” (pág. 73). Por
lo tanto, desde una evaluación neurológica se podría decir Christina sufrió una
neuropatía sensorial, afectando sus fibras propioceptivas, por ende, el
problema de Christina puede ser una polineuritis, es decir, una inflamación de
los nervios de todo el cuerpo y ante ello perder la sensibilidad del mismo. La
enciclopedia de medicina ADAM define la polineuritis como “el proceso en todo el cuerpo (sistémico) que daña
las neuronas, las fibras nerviosas (axones) y las cubiertas de los nervios
(vaina de mielina). El daño a la cubierta de la neurona provoca el retardo en
la conducción de las señales nerviosas y el daño a la fibra nerviosa o a toda
la neurona puede hacer que el nervio deje de funcionar” (2012. Pág. 2)[3].
Por
otra parte, desde una perspectiva neuropsicológica como ya nos lo afirmó Sacks,
el sistema alterado es el sentido del cuerpo cuyo defecto primario puede ser el
daño de las fibras nerviosas que comunican las sensaciones periféricas al polo
sensitivo de los lóbulos parietales. En consecuencia, si se analiza el síndrome
desde Luria citado por Xomscaya (2002), se podría decir que el bloque funcional
alterado es el bloque de los procesos sensitivos, afectando el reconocimiento
del cuerpo en el espacio; causando alteración en los otros dos bloques
funcionales. En el primero, la formación reticular pierde la capacidad de
generar procesos autónomos y la activación cortical, puesto que las aferencias
sensitivas no se recepcionan. Empero de
la reactivación de las mismas en su restauración parcial por medio de
mecanismos de atención y planeación. Es decir, que el tercer bloque se ve
afectado de manera positiva. En consecuencia, Christina genera en sí una
reorganización de factor a nivel estructural (reconocimiento corporal), por
medio de las funciones sensitivas-perceptivas no afectadas: visión y audición.
En
cuanto al modo de vida de Christina, éste se vio afectado por los cambios en la
forma de continuarlo. Puesto que, ahora su movilidad en el espacio es otra, sus
movimientos gruesos y finos eran ocasionados desde ese momento de manera
artificial. Todo ello, le produjo cambios a nivel emocional, debido a que se
sentía imposibilitada por no sentir su cuerpo a pesar de lograr avances en la
esfera comportamental. Sin pasar por alto, que sus actividades ya no eran las
mismas. Por ejemplo, conservaba su actividad laboral[4]. No
obstante, Christina aprendió a sentarse y a volver a hacer sus cosas y como
dice Sacks: “ha triunfado y fracasado a la vez de un modo extraordinario. Ha
conseguido alcanzar el obrar pero no el ser. Ha triunfado en una cuantía casi
increíble en todas las adaptaciones que permite la voluntad, el valor la tenacidad,
la independencia y la ductilidad de los sentidos y del sistema nervioso.
4. Discusión y consideraciones del caso:
Luego
de reconocer en Christina el factor afectado en el bloque funcional
correspondiente (el sensitivo cenestésico), y los bloques funcionales que como
efectos secundarios resultaron reorganizados en su funcionamiento, se puede
decir lo siguiente: Christina tiene una perdida parcial de la conciencia de su
cuerpo (por la falta de la propiocepción), en contraposición, con el
restablecimiento positivo de la función del sentido del cuerpo, gracias a la compensación y sustitución de las
áreas afectadas por otras vías sensitivas como la audición y la visión que
ayudan a reconstruir la imagen corporal en cuanto al espacio que ocupa el
cuerpo, ayudando a la reactivación de la identificación de las partes del cuerpo sólo
haciéndolo consiente a partir de esta vías.
La
propuesta de Sacks (mas bien hecha por Christina) sobre la utilización de la
visión para compensar y sustituir la falta de propiocepción es interesante para
el desarrollo de la sujeto en su vida cotidiana. Debido a que, el uso del
sentido de la vista como órgano regulador del sentido del cuerpo brinda las
opciones para que la atención de la sujeto le permita continuar las acciones
comportamentales y posea de nuevo una forma de ubicar su cuerpo y volverlo a
utilizar. De esta forma, recuperar una vida tal cual como la llevaba no es
fácil (por no afirmar que no es posible), pero es factible restablecer algunas
practicas comunes a su vida, quizá poco a poco, evitando las recaídas
emocionales y la angustia existencial de no moverse. Empero, a que no puede
volver a sentir su cuerpo como antes, puede realizar un nuevo esquema de él y
suplir las necesidades de su vida.
Consideración
de rehabilitación estrategias para mejor el modo de vida del paciente:
Es
posible que Christina pueda llevar una vida independiente sin la asistencia de
otro. Pues, a través de rehabilitación e implementación de estrategias
cognitivas, en las cuales se haga consciente la propiocepción de su cuerpo, se haga conciencia por los
medios visuales y auditivos, en los
cuales se desarrollen los dispositivos (artefactos que estimulen la atención).
Con el objetivo de ayudar a la reactivación mediante la consciencia, de las
partes de su cuerpo, para responder a la necesitad de activación para de zonas
correspondientes a las actividades cotidianas. Si bien, en principio las
labores no deberán ser muy específicas, éstas podrán irse afinando en la medida
en que se elaboren registros de memoria; y estrategias en donde las funciones
sensitivas no afectadas remitan las zonas especificas de activación en el
cuerpo al uso cotidiano. Sin embargo, la reactivación tendrá grandes
limitaciones en la rehabilitación, porque con lo que se trabajará es con la
atención y los niveles atencionales. Y, en la medida que la atención se desvié
hacia otro sitio, la propiocepción se perderá de nuevo.
Por
otra parte, lo que se propone aquí es
hacer uso de los recursos estables con los que aun se cuenta para la
rehabilitación neuropsicológica. Por tanto, se propone un modelo de educación
rehabilitadora experimental de la siguiente forma:
1. Realizar una evaluación sobre cómo funcionan los
demás sentidos: se ha hablado aquí de la capacidad visual y auditiva, además
del bloque funcional tercero. Puesto que los procesos cognitivos de atención y
planeación se pueden poner en juego con la capacidad visual y auditiva. De esta
manera, en la evaluación se propondría a la sujeto a dar respuesta, sobre si es
capaz de asociar partes de su cuerpo con estímulos provenientes de objetos que
emitan sonidos. Segundo, si es capaz de memorizar el uso de herramientas
Exosomáticas que se asocien al funcionamiento de una parte del cuerpo. Con el
objetivo de obtener reactivación en las zonas de su cuerpo.
2. Evaluar la relación excitatoria entre el objeto y la
parte del cuerpo necesaria para usar dicho objeto. Y al descubrirla, emprender
una actividad mnémica para establecer la asociación entre objeto estimulante y
la activación de la función de la zona del cuerpo. Con el objetivo de estimular
la capacidad atencional sobre el objeto según la parte del cuerpo que lo
utiliza.
3. Realizar entrevistas sobre la composición de la casa
y las actividades realizadas dentro de la misma. Para reconocer el espacio
cotidiano y los objetos que en él se localizan perceptualmente, y que puedan
servir para reactivar las zonas corpóreas mediante la memorización de su uso.
4. Completados los anteriores procedimientos se da
inicio a la ejecución de las tareas por parte de Christina. Recomendando que,
no de inicio a todas las actividades en un mismo punto de la rehabilitación,
sino que acceda a realizarlas por partes, evitando un mayor esfuerzo a través
de una atención dividida (llevar una línea de procesos).
El
proceso de rehabilitación comienza al utilizar el componente visual (ya
dominado por Christina) para sustituir la falta de la propiocepción. Por
ejemplo el ver cada parte del cuerpo para utilizarla. Luego, haciendo uso del
componente auditivo-visual, se espera asociar los estímulos con la activación
de zonas del cuerpo.
Teniendo
en cuenta, la idea de la conservación de los
bloques funcionales y de otros factores en la función cerebral del
sentido del cuerpo para hacer uso de estos para aplicar las tareas de
rehabilitación. Es decir, que con la idea del funcionamiento de los procesos de
atención, memoria y planeación, el uso de los componentes auditivos y visuales
con dispositivos Exosomáticos, se espera estimular el desempeño de las
funciones sensitivo-motoras en Christina. Por ende se le propone lo siguiente:
·
Comenzar a
utilizar manillas de cascabeles en las manos para identificar que el sonido de
los cascabeles es el movimiento de las manos. Al memorizar dicho sonido con
ubicación en sus manos, logrará ubicar sus manos en un nuevo esquema corporal.
·
Se recomienda el
uso de unas sandalias y zapatos que emitan el sonido de un pito (sandalias que
usan los niños) para que recuerde dónde están sus pies al momento de iniciar la
marcha.
·
Deberá realizar
un dibujo de su esquema corporal construido luego de afianzar mediante la
memoria el uso de los objetos y por ende, los estímulos asociados, esperando
que surja una nueva construcción de la
imagen corporal a partir de las asociaciones. Es decir, que en su esquema
cognitivo (mapa mental del cuerpo) identifique qué sonido representa una parte
del cuerpo y mediante la memoria de tal sonido pueda usar las manos y los pies.
·
Propender a la
elaboración de asociaciones entre la nueva imagen corporal y las actividades
cotidianas realizadas en el hogar. Por ejemplo: ir al baño, bajar las escaleras
recorrer el hogar, parar un taxi, manejar el computador.
·
Con el
desarrollo del uso de estas actividades, se debe pasar a un segundo nivel,
utilizar la atención visual y auditiva en un mismo momento. Para llevar a cabo
actividades un poco mas complejas. Tales como: almorzar con alguien mientras le
escucha, caminar por la casa sin necesidad de ver sus pies, tomar el celular en
su mano y escuchar lo que se le dice en la bocina.
·
Se espera que
con el manejo de funciones dicóticas de la atención, Christina pueda asociar
distintos estímulos auditivos y visuales para continuar con tareas mas
complicadas. Tales como: salir a la calle, ir al supermercado, en el comienzo
con la compañía.
CONCLUSIONES
Es
difícil intentar plantear un reposición
inmediata de las actividades comunes a la sujeto. Puesto que, lo que se
debe buscar es la realización de estrategias que le brinden una suerte de
acercamiento a la vida tal cual como era antes del suceso, reconociendo, que
hay limitaciones frente a la realización de actividades que impliquen la
propiocepción.
Dado
que se trata de un caso clínico, la propuesta aquí diseñada esta cualitativamente
presta a modificaciones según como lo tome el paciente y de los avances y
dificultades que surjan en el proceso de la rehabilitación, concibiendo que la
sujeto pueda avanzar rápidamente según las atareas propuestas o que estas no
tengan efecto alguno en ella.
Si
bien es cierto, que no hay una recuperación total, es importante concebir que
la reorganización del esquema corporal en el espacio pueden restituirse
parcialmente a través de la implementación de estrategia que impliquen el uso
de las funciones y factores no afectados por el defecto primario. Buscando
siempre trabajar y diseñar tareas en pos de lo que la sujeto pueda aportar a su
propia recuperación.
Por
ultimo, se debe conciliar con la familia una sesión sobre el apoyo que
Christina debe recibir por parte de ellos. Ya que para sí misma, su cuerpo es
una imagen casi fantasmática en si misma y que sólo a través de la conciencia
de los sentidos puede encontrar partes de su cuerpo, escenificando y
modificando el cogito cartesiano del pensamiento sobre la corporabilidad, es
decir, que Christina debe recibir un apoyo con paciencia y esmero pues ella es
una mujer que “piensa y luego su cuerpo existe”.
realizado por:
Javier Fernando Acosta
Héctor Restrepo Gaviria
BIBLIOGRAFÍA
·
Tango, I.
(2012). Polineuropatía sensitivomotora. Tomado de: A.D.A.M. Enciclopedia
multimedia. http://alexianbrothershealth.adam.com.
·
Sacks, O.
(2002). El Hombre Que Confundió a Su Mujer Con Un Sombrero. Ed. Anagrama.
·
Xomskaya, E.
(2002). El problema de los factores en Neuropsicología. Neuropsicología; 4(2-3):151-167.
[1] Estudio De Caso Comentado Por
Oliver Sacks En Su Libro “El Hombre Que Confundió A Su Mujer Con Un Sombrero”.
Capitulo 3. Editorial Anagrama.
[2] La Histeria de angustia también
recibe el nombre de Neurosis Fóbica, en la cual el sujeto es presa de una
somatización a través de diferentes órganos, expresando a través de síntomas
corpóreos una descarga desiderativa que no puede soportar ni descargar por vías
comunes.
[3] Articulo tomado de la página
oficial de la ADAM enciclopedia multimedia.
[4] Christina: Trabajaba como
programadora en casa, inteligente, culta. Era aficionada al hockey y a la
equitación.
ANÁLISIS CLÍNICO DE UN CASO
DE HISTERIA
|
(CASO BELLE
DE JOUR)
A
manera de introducción, lo que aquí se presenta es un análisis sobre una
histeria distinta a las típicas histerias de conversión[1].
Puesto que, el caso “Belle de Jour”
muestra a una mujer sin síntomas somáticos, pero en el desarrollo del texto, se
podrá percibir el sustento de una declaración que guie al lector a creer que
“Bell de Jour” es un caso de histeria. En consecuencia, el presente texto
presentará una descripción del sujeto (Belle de Jour), una interpretación de
los elementos encontrados en su descripción y de la relación que hay en los
mismos. Concluyendo, de esta forma en la idea de que “Belle de Jour”
ejemplifica un caso de histeria.
I
Encuadre del Caso
Belle de Jour es una mujer bella,
de 23 años, casada y completa su primer aniversario de matrimonio. Su esposo es
médico, un hombre joven y atractivo, de buena posición económica, perteneciente
a la clase burguesa de la época, comprensivo y condescendiente, tanto, que
evoca la imagen de un hombre perfecto. Por otra parte, Belle de Jour asiste a
una casa de citas en las tardes, al mismo tiempo que continua con su
matrimonio. En la casa de citas debe sostener encuentros sexuales con
diferentes hombres, en contraste a la abstinencia sexual a la que somete a su
esposo. Además, es necesario resaltar que antes de asistir a la casa de citas,
Belle de Jour no había estado sexualmente con un hombre.
De esta forma, surgen cuestiones
tales como: ¿Qué lleva a una mujer casada con un hombre que puede ser el
prototipo de hombre ideal, a buscar relaciones sexuales con hombres diferentes
a su esposo en una casa de citas? ¿No estaría acaso conforme y satisfecha con
su esposo? ¿Por qué rechazar sexualmente al hombre con el que comparte una vida
y por el contrario decidir aceptar la vida de una prostituta?
Belle de Jour presenta un conjunto
de fantasías, un sueño y dos recuerdos de su infancia. Por ello, es necesario centrarse en estos
aspectos del caso. Debido a que, estos resultan relevantes para el análisis del
caso según la postura que aquí se aborda. Es decir, que con estos elementos
descritos se planea dar respuesta a las preguntas planteadas anteriormente.
En la primera fantasía, ocurre que
Belle de Jour viaja con su esposo en un coche en medio del bosque, él le
expresa su afecto, frente al cual ella se muestra indiferente. Luego de esto,
el esposo de Belle de Jour la hace bajar del coche y pide a los cocheros que la
bajen, éstos la bajan y la arrastran hacia el interior del bosque, el esposo le
desnuda la espalda, y los cocheros le propinan fuertes azotes con los rejos del
coche. Belle de Jour le grita a su esposo: “no sueltes a los gatos”, “te
quiero”, “no es culpa mia”, “también es culpa tuya”. Después, el esposo le dice
a los cocheros: “es toda suya” y uno de los cocheros comienza a besar el cuello
de Belle de Jour provocando en ella un gesto satisfacción.
Mas adelante, Belle de Jour recuerda
un suceso de su infancia en el cual, un hombre la sienta en una de sus piernas, la toca y besa
su mejilla. En este recuerdo, existe una cadena que une el recuerdo de la
infancia con un hecho actual (el regalo de un ramo de flores), tal factor de
conexión no es más que la referencia al hombre que le regaló las flores. El
señor H, amigo del esposo de Belle de Jour, la mira y la seduce en uno de los
encuentros entre él y su esposo. Posteriormente, es éste quien regala las
flores a Belle de Jour. Segundos después es presa de dicha reminiscencia.
Aunque por otra parte podría afirmarse que el recuerdo es traído a la
conciencia por el hecho de que quien la tocó pudo haber sido el jardinero de la
casa de su infancia.[2]
En relación a los sueños, la escena
onírica de Belle Jour presenta al señor H preguntando al esposo sobre cómo está
la sopa, a lo que el esposo responde que aun esta fría y que no logra
calentarla. Luego de probar la sopa el esposo pregunta a Sr. H si los toros
tienen nombres como los gatos, a lo que el Sr. H responde afirmativamente y que
los nombres de todos es arrepentimiento, menos el último que es expiación. Momentos
después, el Sr. H pregunta al esposo por la hora, luego por Belle de Jour y éste
responde que son entre las 2 y las 5 y que su esposa está justo al lado. A
continuación el Sr. H lanza heces de res a Belle de Jour y le grita “puerca
asquerosa, sucia, acabada, felatómana, ramera”, mientras esta acción se lleva a
cabo, Belle de Jour le dice a su esposo
que lo ama.
Además de estos elementos
manifiestos en el sueño, se encuentra el sonido de las campanas, el vestido de
color blanco de Belle de Jour y las voces que no salen de la boca del esposo ni
del Sr. H, además, de la expresión de luto que hace éste último. Ahora bien, lo
latente y que por ende se debe interpretar en este sueño, es la relación que
hay entre los mismos elementos del sueño y otros de la realidad de Belle de
Jour[3]:
los toros hacen referencia a la virilidad y potencialidad sexual que el esposo
no tiene para con ella. Esta idea de lo sexual, surge por la relación que en el
sueño se establece entre los toros y los gatos[4]. Esta
relación entre los toros y los gatos es un punto que también genera interés. Puesto
que, el nombre que se le da a los toros (que al parecer no es dicho realmente
por el Sr. H) es Arrepentimiento y Expiación; que son los estados emotivos en
los que se encuentra Belle de Jour. Debido a que, ya ha manchado el honor de su
esposo al acostarse con otro hombre en la casa de citas. Es decir que Belle de
Jour se enfrenta a fases de arrepentimiento y por tal razón desea ser expiada
de “su pecado”.
Además, en el sueño, Belle de Jour aparece con un
vestido blanco que es ensuciado por las heces[5] de
res que le lanza el Sr. H. El vestido blanco representa la pureza en una mujer
y las heces son la mancha sobre tal pureza, sobre una pureza que compromete el
honor de su esposo; por ello, el luto al que el Sr. H dedica su expresión.
Debido a que, según nuestra interpretación, la sopa está fría y no podrá ser
calentada de nuevo, es decir, que la relación sexual es frígida y no se puede
calentar. Idea que se sustenta en la primera fantasía, donde Belle de Jour se
muestra indiferente a los afectos de su esposo, esperando ser castigada por
algo. Como por ejemplo en el sueño las voces que salen del esposo y el Sr. H
son impuestas por Belle de Jour representando su sentimiento de culpabilidad,
buscando ser castigada. ¿Pero, qué es ese algo que debe ser castigado, será su
frigidez la causa del castigo o será el deseo de estar con un hombre?
En la fantasía del Duque, Belle de
Jour se encuentra en un café de la ciudad, donde éste le pide que brinde sus
servicios como prostituta para escenificar a su hija muerta y ella accede. En
este momento, el Duque le pregunta que si va ese sitio todos los días y ella
responde que “en su mente si”. Luego, en casa del Duque, Belle de Jour es
desvestida y cubierta por un velo negro, se le pide que se acueste en un ataúd
con un ramo de lirios en las manos, mientras el padre -de forma casi
necrófila-, se excita en su lecho, momento interrumpido por el mayordomo que
anuncia la entrada de los gatos, empero de que el padre “mande al diablo” a los
gatos. Ahora bien, ese suceso fantasioso[6], deja ver que Belle de Jour sigue
recriminándose la culpa de ya no ser una niña inocente y aflorada, a la cual su
padre recuerda con nostalgia y deseo -deseo que Belle de Jour reprime de sí en
la imagen fantasiosa del otro- y que protege ante los gatos como su “gatita”,
que era “bella de noche”.
Nuevamente, Belle de Jour tiene un
recuerdo de su infancia. Esta vez, recuerda el haber rechazado la hostia de la
sagrada eucaristía. Imagen en la que una niña –convertida en una mujer aferrada
a lo religioso– rechaza lo que simbólicamente es el cuerpo de Cristo, es decir
el cuerpo del padre todo bondadoso. Donde el recuerdo puede resultar encubridor
de un acto inconsciente de sentirse culpable (la culpa de no comulgar es
análoga a la culpa de no corresponder a sus deberes conyugales).
II
Análisis de los
elementos del caso
En consecuencia a lo descrito, es
importante comenzar a concatenar algunos de los elementos del caso. Belle de
Jour, rechaza a su esposo porque es él una figura tan ideal, que su imagen
despierta en ella cierto mecanismo de represión frente al deseo de satisfacción
sexual con el esposo. De esta forma, él es un hombre portador del falo, pero es
tan perfecto que sólo puede representar un símbolo de protección, a diferencia
del hombre de su recuerdo[7] y
los de sus fantasías (como por ejemplo, el cochero, el Sr. H que tiene
relaciones con ella bajo una mesa[8]). En consecuencia, surge una idea que es
reprimida, la idea de sexuar físicamente con su esposo. Pues ha desarrollado la
idea, de no acostarse con él pensando que es su protector que no puede desgarrarla
por dentro como lo haría otro hombre[9]. Ahora
bien, ¿Por qué no ser tocada por un hombre que le ofrece plena protección y que
saciaría su deseo de obtener el falo?
Se plantea la cuestión de tener el
falo, debido a que, en la histeria el sujeto se congela en la etapa fálica y su
mundo se convierte en seres con falo y seres sin falo, pero el histérico no
sabe a cuál de los dos grupos pertenece (Nasio, 1991). Por tanto, Belle de
Jour, puede parecer querer obtener el falo, pues no distingue en su ser si es
portador o no del falo.
Se cree, que ésta es sólo una idea
que oculta un deseo más profundo: el deseo inconsciente de estar con el padre y
cometer incesto (Nasio, 1991). Ya que, el hombre con el que está casada es visto
como su protector y que puede ser su hombre paternal. Idea, que se sustenta en
la fantasía del Duque, donde es el padre quien la llora e impide el ingreso de
los gatos (hombres sexuados) en su mundo. Aspecto que coincide con la petición
a su esposo de no soltar a los gatos en la primera fantasía, donde el esposo
representaría la figura paternal.
Pero el problema aquí no es el
incesto, sino que la consumación de dicho deseo le proporcionaría la castración,
por ello preferiría un dolor más soportable que éste (Nasio, 1991). Tal dolor
no seria otro que ser un cuerpo público. Un cuerpo público sometido al abuso de
muchos, y en la idea de Belle de Jour, al
ser consumada por muchos -excepto por el padre- encuentra un dolor al que no
puede escapar pero que es mas factible de llevar, puesto que, el no
cumplimiento de esta acción (estar con muchos), le propicia un castigo y al ser
castigada, calma la angustia de ser castrada, pues recibe el castigo por desear
al padre, pero de una forma menos peligrosa que consumar su deseo y ser
castrada y asumir un rol sexual.
En síntesis, Belle de Jour intenta
desplazar su deseo inconsciente (el deseo sexual hacia el padre) buscando ser
castigada, tal castigo se escenifica observando como Madame A. y los hombres
con los que está en la casa de citas, le ofrecen el castigo que su esposo no le
da. Así, se obtiene que Belle de Jour lleva una doble vida, y esta doble vida se
convierte en su síntoma. Pues como dice Freud (1908): “es notorio el caso que
reviste importancia practica, de histéricos que no expresan sus fantasías en
síntomas sino en una realización consciente y así fingen y ponen en escena atentados,
maltratos y agresiones sexuales”.(Pág. 144).
Esa doble vida (síntoma), permite a Belle de Jour aproximarse a la
realización de su deseo. Convirtiendo su otra vida[10]
en una suerte de desplazamiento y cumplimiento de fantasías y como tal de su
deseo. Si se entienden las fantasías de Belle de Jour como la realización de
deseo (Freud, 1908), es fácil denotar
que su síntoma de conversión es la realización de estas fantasías en su nueva
realidad: la casa de citas. Realidad que es atacada por el Sr. H cuando asiste
a la casa de citas.
Se puede decir, que esta visita arruina
en Belle de Jour el alcance de algo buscado por ella: ocultar su deseo de estar
con un hombre no perfecto y que la castigue por estar ahí. La fantasía de Belle
de Jour sobre el duelo entre su esposo y el Sr. H, no es más que la
escenificación de un combate entre estas dos realidades, puesto que su esposo
representa una realidad dominante en ella y el Sr. H representa esa otra realidad
psíquica puesta en acción, porque él “fue quien le habló de ese lugar”. La
representación del lazo que ata a Belle de Jour, no es más que la angustia de
perder esa nueva realidad; proclamando en su fantasía la defensa de su
protector, que al parecer no puede salvarla de daño alguno (en una parte de la
fantasía Belle de Jour es herida por una de las balas)[11].
A causa de la visita del Sr. H,
ella debe dejar la casa de citas, pero un hombre de aquel mundo interfiere con
su readaptación a la realidad de la esposa insatisfecha. Aquel hombre, atenta
contra la vida de su esposo y lo hiere fuertemente. Lo curioso, es que para Belle
de Jour, aquel suceso representa algo placentero: puesto que, ahora está casada
con un hombre que no es perfecto, su esposo necesita de sus cuidados por
siempre. Lo incomprensible del desenlace es una fantasía, que ocurre momentos
después de recibir la visita del Sr. H (que va a contar la verdad sobre Belle
de Jour al esposo); el esposo luego de estar en una silla de ruedas, se levanta
y se dirige hacia Belle de Jour, pronunciándose
sonidos de cascabeles y maullidos de gatos.
Es difícil concebir la idea, de que
ello haya sido real. Porque, ahora que Belle de Jour no podía realizar sus
fantasías en la casa de citas, no tenía cómo compensar el hecho de que ahora su
esposo tuviera según ella, de nuevo el poder (saber que ella no es una mujer
aflorada). Pero ese poder sólo se escenifica en la culpabilidad de Belle de
Jour (expresada en su mirada que ahora es cabizbaja). Esta culpabilidad se
asocia con la idea reprimida con anterioridad (el deseo de ser castigada) y
genera un nuevo trauma que se reprime para evitar el dolor de sentirse
recriminada por manchar el honor de su esposo (ahora él lo sabe), tal evitación
sucede en la acción de poner a su esposo en pie y verlo nuevamente como el
hombre perfecto que era, complementando la fantasía con los cascabeles y el maullido de los gatos. Aquí los cascabeles son la representación de
la unión con su esposo para que éste pueda protegerla de nuevo ante el tortuoso
deseo inconsciente hacia el padre (gatos).
En conclusión, el hecho de que Belle
de Jour sea una neurótica significa que como defensa a la represión desarrolla
una histeria. El desarrollo de tal histeria se da en los síntomas de una doble
vida, en la que puede cumplir los mandatos de la realidad y sus deseos de forma
atenuada sin llegar a tal punto exacto de satisfacción. El origen causal de
esta histeria, es la idea reprimida de ser castrada por un hombre que le
ofrezca lo necesario para representar su figura paternal y cometer el incesto.
El fantasma que aquí se recrea es el siguiente: tiene un esposo perfecto que es
casi como un padre, si tiene coito con él será castrada, pero desea estar con
él porque quiere un falo para sí. De este modo, en la obtención del falo no
seria un ser sin sexo, pero como tal realidad la abruma, decide huir de ella y
busca ser castigada por su huida. En la obtención del castigo (que se convierte
en una compulsión histérica), atenúa la angustia de ser castrada que oculta, el
deseo de estar con el padre. Por ello, Belle de Jour es una histérica en cuanto
que se hace flor del día para sobrellevar la tensión de la angustia de una
forma más tolerable, en el dolor de ser abusada y castigada por otros hombres
distintos a su “perfecto” esposo.
por:
Javier Fernando Acosta
Dámariz Briggith Arias
BIBLIOGRAFÍA
·
Nasio, J.
(1991). El dolor de la histeria. Editorial Paidos. Barcelona. Traducción Irene
Agoff.
·
Freud, S.
(1899). Sobre los recuerdos encubridores. Biblioteca nueva. Madrid, España. Traducción
López-Ballesteros y de Torres.
·
Freud, S. (1908).
Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. Biblioteca nueva.
Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
·
Freud, S.
(1924). La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis. Biblioteca
nueva. Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
[1] Se menciona el término “típicas”
haciendo referencia a las histéricas tratadas por Freud que presentaban
síntomas somáticos, es decir, que convertían el dolor psíquico en dolor
corporal; en contraste, con las histéricas que, no somatizaban dolor alguno,
pero si representaban una modalidad relacional de la histeria: la paradoja
sexual y el dolor de la insatisfacción (Nasio, 1991).
[2] En este caso, se piensa que el
hombre que aparece en el recuerdo de Belle de Jour es un jardinero, por la
asociación que establece ésta entre el recuerdo y el hecho actual: un hombre le
regala flores e intenta seducirla, mientras que aquel hombre del recuerdo, era alguien
que trabajaba con flores y le proporcionó una experiencia de excitación sexual.
[3] Es necesario tener en cuenta,
que Belle de Jour momentos antes de tener este sueño ha tenido relaciones con
su primer cliente y por tanto primer hombre en su vida sexual.
[4] Se ha llegado a la conclusión, de
que la enunciación de los gatos en las fantasías y sueño de Belle de Jour aduce
al símbolo de un contenido sexual en ella. Así como la gata seduce a los gatos
para copular, sin permitir que tal acto se culmine con facilidad, (debido a
que, la gata sufre en el coito porque el
gato la lastima con su miembro), Belle de Jour, seduce a su esposo y a otros
hombres sin alcanzar la plena satisfacción.
[5] Se interpreta aquí, que los
toros son símbolo de virilidad y el residuo de la virilidad, es la eyaculación.
Por tanto, las heces como residuo de los
toros, representan la eyaculación de un hombre, el hombre en la casa de citas
que ha dejado impura a Belle de Jour.
[6] Es preciso recordar que Madame
A. -dueña de la casa de citas- no muestra en la película que sus chicas salgan
de la casa de citas, además de tener en cuenta, que Belle de Jour ha confirmado
estar imaginando tal suceso.
[7] Es una hipótesis, que los
recuerdos escenificados por Belle de Jour, sean causados por su imaginación.
Puesto que, en uno de ellos, luego de recibir las flores, ésta, las rechaza
arrojándolas al suelo, ya que ella tiene un hombre que la paternalice y la
aflore (su esposo), es decir que comprenda y cuide su castidad. Mientras que,
lo que busca es un hombre que la desflore (representado en el acto de tirar las
flores, que es literalmente el deseo de desflorarse). Por tal forma, puede que el
recuerdo no haya ocurrido, o por lo menos no así, sino a modo de poner en uno
de sus recuerdos mas “inocentes” el deseo actual (Freud, 1899), emergente de la
relación insatisfactoria con su esposo.
[8] El Sr H. invita a Belle de Jour a
escribir una carta debajo de la mesa, usando una botella rota. Es una escena
donde además está su esposo, quien insistentemente le pide a su otra
acompañante que le describa que están haciendo.
[9] Interpretación de la botella
rota: de esta misma forma un hombre rompería simbólicamente el interior de
Belle de Jour.
[10] El aspecto de la doble vida se
plantea asumiendo el nombre de la sujeto: Belle de Jour, que significa flor del
día o bella de día. El nombre, denota una vida donde las fantasías se desplazan
a una serie de acciones que le permiten realizar su deseo, en contraste con esa
otra realidad del sujeto donde no hay acciones sino fantasías.
[11] Esta delimitación de una
realidad distinta es sustentada por la hipótesis de Freud de que en la neurosis
el mecanismo de la fantasía sirve para sustituir la realidad no deseada del
sujeto, o por lo menos sustituir los elementos que son reprimidos y que los
llevan a un conflicto con la realidad. (Freud, 1924).
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