ANÁLISIS CLÍNICO DE UN CASO
DE HISTERIA
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(CASO BELLE
DE JOUR)
A
manera de introducción, lo que aquí se presenta es un análisis sobre una
histeria distinta a las típicas histerias de conversión[1].
Puesto que, el caso “Belle de Jour”
muestra a una mujer sin síntomas somáticos, pero en el desarrollo del texto, se
podrá percibir el sustento de una declaración que guie al lector a creer que
“Bell de Jour” es un caso de histeria. En consecuencia, el presente texto
presentará una descripción del sujeto (Belle de Jour), una interpretación de
los elementos encontrados en su descripción y de la relación que hay en los
mismos. Concluyendo, de esta forma en la idea de que “Belle de Jour”
ejemplifica un caso de histeria.
I
Encuadre del Caso
Belle de Jour es una mujer bella,
de 23 años, casada y completa su primer aniversario de matrimonio. Su esposo es
médico, un hombre joven y atractivo, de buena posición económica, perteneciente
a la clase burguesa de la época, comprensivo y condescendiente, tanto, que
evoca la imagen de un hombre perfecto. Por otra parte, Belle de Jour asiste a
una casa de citas en las tardes, al mismo tiempo que continua con su
matrimonio. En la casa de citas debe sostener encuentros sexuales con
diferentes hombres, en contraste a la abstinencia sexual a la que somete a su
esposo. Además, es necesario resaltar que antes de asistir a la casa de citas,
Belle de Jour no había estado sexualmente con un hombre.
De esta forma, surgen cuestiones
tales como: ¿Qué lleva a una mujer casada con un hombre que puede ser el
prototipo de hombre ideal, a buscar relaciones sexuales con hombres diferentes
a su esposo en una casa de citas? ¿No estaría acaso conforme y satisfecha con
su esposo? ¿Por qué rechazar sexualmente al hombre con el que comparte una vida
y por el contrario decidir aceptar la vida de una prostituta?
Belle de Jour presenta un conjunto
de fantasías, un sueño y dos recuerdos de su infancia. Por ello, es necesario centrarse en estos
aspectos del caso. Debido a que, estos resultan relevantes para el análisis del
caso según la postura que aquí se aborda. Es decir, que con estos elementos
descritos se planea dar respuesta a las preguntas planteadas anteriormente.
En la primera fantasía, ocurre que
Belle de Jour viaja con su esposo en un coche en medio del bosque, él le
expresa su afecto, frente al cual ella se muestra indiferente. Luego de esto,
el esposo de Belle de Jour la hace bajar del coche y pide a los cocheros que la
bajen, éstos la bajan y la arrastran hacia el interior del bosque, el esposo le
desnuda la espalda, y los cocheros le propinan fuertes azotes con los rejos del
coche. Belle de Jour le grita a su esposo: “no sueltes a los gatos”, “te
quiero”, “no es culpa mia”, “también es culpa tuya”. Después, el esposo le dice
a los cocheros: “es toda suya” y uno de los cocheros comienza a besar el cuello
de Belle de Jour provocando en ella un gesto satisfacción.
Mas adelante, Belle de Jour recuerda
un suceso de su infancia en el cual, un hombre la sienta en una de sus piernas, la toca y besa
su mejilla. En este recuerdo, existe una cadena que une el recuerdo de la
infancia con un hecho actual (el regalo de un ramo de flores), tal factor de
conexión no es más que la referencia al hombre que le regaló las flores. El
señor H, amigo del esposo de Belle de Jour, la mira y la seduce en uno de los
encuentros entre él y su esposo. Posteriormente, es éste quien regala las
flores a Belle de Jour. Segundos después es presa de dicha reminiscencia.
Aunque por otra parte podría afirmarse que el recuerdo es traído a la
conciencia por el hecho de que quien la tocó pudo haber sido el jardinero de la
casa de su infancia.[2]
En relación a los sueños, la escena
onírica de Belle Jour presenta al señor H preguntando al esposo sobre cómo está
la sopa, a lo que el esposo responde que aun esta fría y que no logra
calentarla. Luego de probar la sopa el esposo pregunta a Sr. H si los toros
tienen nombres como los gatos, a lo que el Sr. H responde afirmativamente y que
los nombres de todos es arrepentimiento, menos el último que es expiación. Momentos
después, el Sr. H pregunta al esposo por la hora, luego por Belle de Jour y éste
responde que son entre las 2 y las 5 y que su esposa está justo al lado. A
continuación el Sr. H lanza heces de res a Belle de Jour y le grita “puerca
asquerosa, sucia, acabada, felatómana, ramera”, mientras esta acción se lleva a
cabo, Belle de Jour le dice a su esposo
que lo ama.
Además de estos elementos
manifiestos en el sueño, se encuentra el sonido de las campanas, el vestido de
color blanco de Belle de Jour y las voces que no salen de la boca del esposo ni
del Sr. H, además, de la expresión de luto que hace éste último. Ahora bien, lo
latente y que por ende se debe interpretar en este sueño, es la relación que
hay entre los mismos elementos del sueño y otros de la realidad de Belle de
Jour[3]:
los toros hacen referencia a la virilidad y potencialidad sexual que el esposo
no tiene para con ella. Esta idea de lo sexual, surge por la relación que en el
sueño se establece entre los toros y los gatos[4]. Esta
relación entre los toros y los gatos es un punto que también genera interés. Puesto
que, el nombre que se le da a los toros (que al parecer no es dicho realmente
por el Sr. H) es Arrepentimiento y Expiación; que son los estados emotivos en
los que se encuentra Belle de Jour. Debido a que, ya ha manchado el honor de su
esposo al acostarse con otro hombre en la casa de citas. Es decir que Belle de
Jour se enfrenta a fases de arrepentimiento y por tal razón desea ser expiada
de “su pecado”.
Además, en el sueño, Belle de Jour aparece con un
vestido blanco que es ensuciado por las heces[5] de
res que le lanza el Sr. H. El vestido blanco representa la pureza en una mujer
y las heces son la mancha sobre tal pureza, sobre una pureza que compromete el
honor de su esposo; por ello, el luto al que el Sr. H dedica su expresión.
Debido a que, según nuestra interpretación, la sopa está fría y no podrá ser
calentada de nuevo, es decir, que la relación sexual es frígida y no se puede
calentar. Idea que se sustenta en la primera fantasía, donde Belle de Jour se
muestra indiferente a los afectos de su esposo, esperando ser castigada por
algo. Como por ejemplo en el sueño las voces que salen del esposo y el Sr. H
son impuestas por Belle de Jour representando su sentimiento de culpabilidad,
buscando ser castigada. ¿Pero, qué es ese algo que debe ser castigado, será su
frigidez la causa del castigo o será el deseo de estar con un hombre?
En la fantasía del Duque, Belle de
Jour se encuentra en un café de la ciudad, donde éste le pide que brinde sus
servicios como prostituta para escenificar a su hija muerta y ella accede. En
este momento, el Duque le pregunta que si va ese sitio todos los días y ella
responde que “en su mente si”. Luego, en casa del Duque, Belle de Jour es
desvestida y cubierta por un velo negro, se le pide que se acueste en un ataúd
con un ramo de lirios en las manos, mientras el padre -de forma casi
necrófila-, se excita en su lecho, momento interrumpido por el mayordomo que
anuncia la entrada de los gatos, empero de que el padre “mande al diablo” a los
gatos. Ahora bien, ese suceso fantasioso[6], deja ver que Belle de Jour sigue
recriminándose la culpa de ya no ser una niña inocente y aflorada, a la cual su
padre recuerda con nostalgia y deseo -deseo que Belle de Jour reprime de sí en
la imagen fantasiosa del otro- y que protege ante los gatos como su “gatita”,
que era “bella de noche”.
Nuevamente, Belle de Jour tiene un
recuerdo de su infancia. Esta vez, recuerda el haber rechazado la hostia de la
sagrada eucaristía. Imagen en la que una niña –convertida en una mujer aferrada
a lo religioso– rechaza lo que simbólicamente es el cuerpo de Cristo, es decir
el cuerpo del padre todo bondadoso. Donde el recuerdo puede resultar encubridor
de un acto inconsciente de sentirse culpable (la culpa de no comulgar es
análoga a la culpa de no corresponder a sus deberes conyugales).
II
Análisis de los
elementos del caso
En consecuencia a lo descrito, es
importante comenzar a concatenar algunos de los elementos del caso. Belle de
Jour, rechaza a su esposo porque es él una figura tan ideal, que su imagen
despierta en ella cierto mecanismo de represión frente al deseo de satisfacción
sexual con el esposo. De esta forma, él es un hombre portador del falo, pero es
tan perfecto que sólo puede representar un símbolo de protección, a diferencia
del hombre de su recuerdo[7] y
los de sus fantasías (como por ejemplo, el cochero, el Sr. H que tiene
relaciones con ella bajo una mesa[8]). En consecuencia, surge una idea que es
reprimida, la idea de sexuar físicamente con su esposo. Pues ha desarrollado la
idea, de no acostarse con él pensando que es su protector que no puede desgarrarla
por dentro como lo haría otro hombre[9]. Ahora
bien, ¿Por qué no ser tocada por un hombre que le ofrece plena protección y que
saciaría su deseo de obtener el falo?
Se plantea la cuestión de tener el
falo, debido a que, en la histeria el sujeto se congela en la etapa fálica y su
mundo se convierte en seres con falo y seres sin falo, pero el histérico no
sabe a cuál de los dos grupos pertenece (Nasio, 1991). Por tanto, Belle de
Jour, puede parecer querer obtener el falo, pues no distingue en su ser si es
portador o no del falo.
Se cree, que ésta es sólo una idea
que oculta un deseo más profundo: el deseo inconsciente de estar con el padre y
cometer incesto (Nasio, 1991). Ya que, el hombre con el que está casada es visto
como su protector y que puede ser su hombre paternal. Idea, que se sustenta en
la fantasía del Duque, donde es el padre quien la llora e impide el ingreso de
los gatos (hombres sexuados) en su mundo. Aspecto que coincide con la petición
a su esposo de no soltar a los gatos en la primera fantasía, donde el esposo
representaría la figura paternal.
Pero el problema aquí no es el
incesto, sino que la consumación de dicho deseo le proporcionaría la castración,
por ello preferiría un dolor más soportable que éste (Nasio, 1991). Tal dolor
no seria otro que ser un cuerpo público. Un cuerpo público sometido al abuso de
muchos, y en la idea de Belle de Jour, al
ser consumada por muchos -excepto por el padre- encuentra un dolor al que no
puede escapar pero que es mas factible de llevar, puesto que, el no
cumplimiento de esta acción (estar con muchos), le propicia un castigo y al ser
castigada, calma la angustia de ser castrada, pues recibe el castigo por desear
al padre, pero de una forma menos peligrosa que consumar su deseo y ser
castrada y asumir un rol sexual.
En síntesis, Belle de Jour intenta
desplazar su deseo inconsciente (el deseo sexual hacia el padre) buscando ser
castigada, tal castigo se escenifica observando como Madame A. y los hombres
con los que está en la casa de citas, le ofrecen el castigo que su esposo no le
da. Así, se obtiene que Belle de Jour lleva una doble vida, y esta doble vida se
convierte en su síntoma. Pues como dice Freud (1908): “es notorio el caso que
reviste importancia practica, de histéricos que no expresan sus fantasías en
síntomas sino en una realización consciente y así fingen y ponen en escena atentados,
maltratos y agresiones sexuales”.(Pág. 144).
Esa doble vida (síntoma), permite a Belle de Jour aproximarse a la
realización de su deseo. Convirtiendo su otra vida[10]
en una suerte de desplazamiento y cumplimiento de fantasías y como tal de su
deseo. Si se entienden las fantasías de Belle de Jour como la realización de
deseo (Freud, 1908), es fácil denotar
que su síntoma de conversión es la realización de estas fantasías en su nueva
realidad: la casa de citas. Realidad que es atacada por el Sr. H cuando asiste
a la casa de citas.
Se puede decir, que esta visita arruina
en Belle de Jour el alcance de algo buscado por ella: ocultar su deseo de estar
con un hombre no perfecto y que la castigue por estar ahí. La fantasía de Belle
de Jour sobre el duelo entre su esposo y el Sr. H, no es más que la
escenificación de un combate entre estas dos realidades, puesto que su esposo
representa una realidad dominante en ella y el Sr. H representa esa otra realidad
psíquica puesta en acción, porque él “fue quien le habló de ese lugar”. La
representación del lazo que ata a Belle de Jour, no es más que la angustia de
perder esa nueva realidad; proclamando en su fantasía la defensa de su
protector, que al parecer no puede salvarla de daño alguno (en una parte de la
fantasía Belle de Jour es herida por una de las balas)[11].
A causa de la visita del Sr. H,
ella debe dejar la casa de citas, pero un hombre de aquel mundo interfiere con
su readaptación a la realidad de la esposa insatisfecha. Aquel hombre, atenta
contra la vida de su esposo y lo hiere fuertemente. Lo curioso, es que para Belle
de Jour, aquel suceso representa algo placentero: puesto que, ahora está casada
con un hombre que no es perfecto, su esposo necesita de sus cuidados por
siempre. Lo incomprensible del desenlace es una fantasía, que ocurre momentos
después de recibir la visita del Sr. H (que va a contar la verdad sobre Belle
de Jour al esposo); el esposo luego de estar en una silla de ruedas, se levanta
y se dirige hacia Belle de Jour, pronunciándose
sonidos de cascabeles y maullidos de gatos.
Es difícil concebir la idea, de que
ello haya sido real. Porque, ahora que Belle de Jour no podía realizar sus
fantasías en la casa de citas, no tenía cómo compensar el hecho de que ahora su
esposo tuviera según ella, de nuevo el poder (saber que ella no es una mujer
aflorada). Pero ese poder sólo se escenifica en la culpabilidad de Belle de
Jour (expresada en su mirada que ahora es cabizbaja). Esta culpabilidad se
asocia con la idea reprimida con anterioridad (el deseo de ser castigada) y
genera un nuevo trauma que se reprime para evitar el dolor de sentirse
recriminada por manchar el honor de su esposo (ahora él lo sabe), tal evitación
sucede en la acción de poner a su esposo en pie y verlo nuevamente como el
hombre perfecto que era, complementando la fantasía con los cascabeles y el maullido de los gatos. Aquí los cascabeles son la representación de
la unión con su esposo para que éste pueda protegerla de nuevo ante el tortuoso
deseo inconsciente hacia el padre (gatos).
En conclusión, el hecho de que Belle
de Jour sea una neurótica significa que como defensa a la represión desarrolla
una histeria. El desarrollo de tal histeria se da en los síntomas de una doble
vida, en la que puede cumplir los mandatos de la realidad y sus deseos de forma
atenuada sin llegar a tal punto exacto de satisfacción. El origen causal de
esta histeria, es la idea reprimida de ser castrada por un hombre que le
ofrezca lo necesario para representar su figura paternal y cometer el incesto.
El fantasma que aquí se recrea es el siguiente: tiene un esposo perfecto que es
casi como un padre, si tiene coito con él será castrada, pero desea estar con
él porque quiere un falo para sí. De este modo, en la obtención del falo no
seria un ser sin sexo, pero como tal realidad la abruma, decide huir de ella y
busca ser castigada por su huida. En la obtención del castigo (que se convierte
en una compulsión histérica), atenúa la angustia de ser castrada que oculta, el
deseo de estar con el padre. Por ello, Belle de Jour es una histérica en cuanto
que se hace flor del día para sobrellevar la tensión de la angustia de una
forma más tolerable, en el dolor de ser abusada y castigada por otros hombres
distintos a su “perfecto” esposo.
por:
Javier Fernando Acosta
Dámariz Briggith Arias
BIBLIOGRAFÍA
·
Nasio, J.
(1991). El dolor de la histeria. Editorial Paidos. Barcelona. Traducción Irene
Agoff.
·
Freud, S.
(1899). Sobre los recuerdos encubridores. Biblioteca nueva. Madrid, España. Traducción
López-Ballesteros y de Torres.
·
Freud, S. (1908).
Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. Biblioteca nueva.
Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
·
Freud, S.
(1924). La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis. Biblioteca
nueva. Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
[1] Se menciona el término “típicas”
haciendo referencia a las histéricas tratadas por Freud que presentaban
síntomas somáticos, es decir, que convertían el dolor psíquico en dolor
corporal; en contraste, con las histéricas que, no somatizaban dolor alguno,
pero si representaban una modalidad relacional de la histeria: la paradoja
sexual y el dolor de la insatisfacción (Nasio, 1991).
[2] En este caso, se piensa que el
hombre que aparece en el recuerdo de Belle de Jour es un jardinero, por la
asociación que establece ésta entre el recuerdo y el hecho actual: un hombre le
regala flores e intenta seducirla, mientras que aquel hombre del recuerdo, era alguien
que trabajaba con flores y le proporcionó una experiencia de excitación sexual.
[3] Es necesario tener en cuenta,
que Belle de Jour momentos antes de tener este sueño ha tenido relaciones con
su primer cliente y por tanto primer hombre en su vida sexual.
[4] Se ha llegado a la conclusión, de
que la enunciación de los gatos en las fantasías y sueño de Belle de Jour aduce
al símbolo de un contenido sexual en ella. Así como la gata seduce a los gatos
para copular, sin permitir que tal acto se culmine con facilidad, (debido a
que, la gata sufre en el coito porque el
gato la lastima con su miembro), Belle de Jour, seduce a su esposo y a otros
hombres sin alcanzar la plena satisfacción.
[5] Se interpreta aquí, que los
toros son símbolo de virilidad y el residuo de la virilidad, es la eyaculación.
Por tanto, las heces como residuo de los
toros, representan la eyaculación de un hombre, el hombre en la casa de citas
que ha dejado impura a Belle de Jour.
[6] Es preciso recordar que Madame
A. -dueña de la casa de citas- no muestra en la película que sus chicas salgan
de la casa de citas, además de tener en cuenta, que Belle de Jour ha confirmado
estar imaginando tal suceso.
[7] Es una hipótesis, que los
recuerdos escenificados por Belle de Jour, sean causados por su imaginación.
Puesto que, en uno de ellos, luego de recibir las flores, ésta, las rechaza
arrojándolas al suelo, ya que ella tiene un hombre que la paternalice y la
aflore (su esposo), es decir que comprenda y cuide su castidad. Mientras que,
lo que busca es un hombre que la desflore (representado en el acto de tirar las
flores, que es literalmente el deseo de desflorarse). Por tal forma, puede que el
recuerdo no haya ocurrido, o por lo menos no así, sino a modo de poner en uno
de sus recuerdos mas “inocentes” el deseo actual (Freud, 1899), emergente de la
relación insatisfactoria con su esposo.
[8] El Sr H. invita a Belle de Jour a
escribir una carta debajo de la mesa, usando una botella rota. Es una escena
donde además está su esposo, quien insistentemente le pide a su otra
acompañante que le describa que están haciendo.
[9] Interpretación de la botella
rota: de esta misma forma un hombre rompería simbólicamente el interior de
Belle de Jour.
[10] El aspecto de la doble vida se
plantea asumiendo el nombre de la sujeto: Belle de Jour, que significa flor del
día o bella de día. El nombre, denota una vida donde las fantasías se desplazan
a una serie de acciones que le permiten realizar su deseo, en contraste con esa
otra realidad del sujeto donde no hay acciones sino fantasías.
[11] Esta delimitación de una
realidad distinta es sustentada por la hipótesis de Freud de que en la neurosis
el mecanismo de la fantasía sirve para sustituir la realidad no deseada del
sujeto, o por lo menos sustituir los elementos que son reprimidos y que los
llevan a un conflicto con la realidad. (Freud, 1924).
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