LA FENOMENOLOGÍA:
DE LO TRASCENDENTAL A LO HERMENÉUTICO
INTRODUCCIÓN:
Qué
es la fenomenología. La pregunta resulta difícil de responder al examinar si
podemos hablar de una ciencia, una disciplina, una metodología, un método o una
técnica. La verdad es una pregunta que tanto para los psicólogos como para los
mismos filósofos, resulta espinosa de contestar, debido que al revisar las
bases epistemológicas y teóricas de la misma, encontramos que sus
mayores representantes afirman que no es ninguna de las anteriores.
Adicionalmente, la fenomenología puede ser en cuanto sí –si se reconoce a sí
misma- y no ser, y en la medida, en que no es, es como el todo que se
constituye en el devenir de su propia subjetividad inacabada en su propia
existencia, y cuando se piensa, como la autoconciencia, es en el error.
Autores Representativos
de la Fenomenología:
Para dar
inicio a la presentación de los autores más significativos de la Fenomenología,
es necesario especificar que aún antes de que fuera denominada como tal, ya
había ciertos acercamientos, como es la Fenomenología
del Espíritu de Hegel. Sin embargo, Husserl es quien instaura el término de
“Fenomenología Trascendental”, que
posteriormente es revisada por Heidegger, quien fuera discípulo de Husserl. Aun
así, Heidegger difiere y critica severamente la Fenomenología
Trascendental de Husserl, proponiendo en
lugar de ésta, la Fenomenología Hermenéutica[1],
que a groso modo conserva la radicalidad que caracteriza la obra de su maestro.
El
interés como psicólogos, es aterrizar estas concepciones filosóficas al campo
que nos compete. Partiendo de la afirmación, que es Heidegger quien realiza a
través de “El Ser y Tiempo” y “La Hermenéutica de la Facticidad”, la mayor aportación al campo de las
ciencias sociales y a la Psicología[2].
A continuación se presentan los aportes
de la Fenomenología Trascendental de Husserl, la Fenomenología
Hermenéutica de Heidegger y a los autores que se han visto permeados por ellos.
Edmund Husserl nace en 1859 y muere en
1938. Es considerado el fundador de la Fenomenología Trascendental, mediante la
cual pretende fundar una filosofía como una ciencia rigurosa que parta de la
experiencia pura, mostrando a las cosas como fenómenos, los cuales se abordan
por medio de la visualización[3].
Sin embargo, en este intento de alcanzar
la esencia de las cosas, deja a un lado la capacidad del ser humano de
significar el mundo en el que se encuentra inmerso, en otras palabras seria lo
mimos decir, que captar la esencia de las cosas en base a lo visual y lo
perceptual se corre el riesgo de desligar al ser humano de la realidad, aspecto
que es válido, característico y lo lógico en el momento en que Husserl adopta
el modelo matemático, que entre otras cosas se caracteriza por estar construido
por fuera de la temporalidad y la historicidad propia del ser humano.
Husserl al proponer la Fenomenología
Trascendental logra ser consecuente a la hora de adoptar el modelo matemático,
ya que tanto el método como su fenomenología exige el mayor grado de
objetividad que sea posible, es decir, que para Husserl lo único y realmente
importante es aprehender la esencia de las cosas, que sólo se puede captar por
medio de la visualización, prescindiendo de las explicaciones que evocan la
subjetividad. Esta subjetividad rechazada por Husserl, lo único que logra es
encapsular el fenómeno o cosa en el psicologismo característico de su época. Es
decir que al caer en el Psicologismo se tiende a explicar todo y cuanta cosa
exista (o se visualice) bajo teorías y leyes propias de la psicología. En
consecuencia a lo anterior, la fenomenología que propone Husserl es y deber ser
imparcial y solo descriptivo, cuyo fin único es captar el aspecto visible del
fenómeno, es decir su eidos[4].
Años más tarde y luego de haberse
propuesto la fenomenología como la concibe
Husserl, quien fuera su discípulo directo, Heidegger (1889-1976), logra
darle un nuevo sentido el concepto de Fenomenología, abordándola de manera
distinta y agregándole nuevas particularidades. Para Heidegger la Fenomenología
debe ser Hermenéutica. Con esta propuesta Heidegger, según de la Cruz (2000),
logra un cambio de paradigma dentro de la fenomenología, es decir que pasa del
“paradigma de la conciencia asentado en
la percepción” al paradigma de la
hermenéutica basado en la comprensión, aunque –y como anteriormente se ha
mencionado- conserva el impulso fenomenológico radicalista de Husserl, es decir
la necesidad de partir de lo inmediato, de la esencia del fenómeno en sí.
Para Heidegger lo importante no es
describir los fenómenos observables, sino, que a partir de la existencia de
dicho fenómeno que se sabe está ahí –ser-ahí- se llegue al pensamiento, es
decir, que la cosa manifiesta y visible por si misma debe ser interpretada,
entendida, comprendida y lo que lleva a alcanzar dicho estado de comprensión
son los significados, los hábitos y las practicas del ser humano. Estas
prácticas que revelan el existir del ser humano, a su vez dan cuenta de los
compromisos que son adquiridos por la cultura[5].
Sin embargo, no se puede olvidar que el ser humano es el ente al que hay que
dirigir la pregunta y que goza de una primacía: la posibilidad misma de
preguntar en ese círculo de la interpretación y comprensión del ser o la
existencia. (De la Cruz, 2000).
Por último, es importante, primero
destacar que para la Fenomenología Hermenéutica su punto de partida no es la intuición
(como lo es para la Fenomenología Trascendental), sino, el entender. Segundo,
no es posible alcanzar un conocimiento objetivo sobre el ser humano, dado que
el conocimiento es generado por personas que son y están en el mundo que
intentan entender, así como a otras personas que también son y están en el
mundo, entrando en juego la subjetividad.
Y tercero para la fenomenología Hermenéutica el tiempo y la historicidad
pasa a primer plano, siendo la historia como se entiende la vida a través de su hilo conductor. (De la Cruz,
2000).
Luego de presentar los autores que han
propuesto la elaboración y desarrollo del concepto de fenomenología y a su vez
una nueva forma de ver el mundo, se da paso a la presentación de un autor que
antecede -aunque no es el único- la fenomenología de Husserl y Heidegger,
posteriormente se articulará a los autores que han sido permeados por la
fenomenología Trascendental y Hermenéutica.
De
esta manera, el autor que sirve de antecedente a la Fenomenología Trascendental
es Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Nacido en 1770 y muere en 1831. Es un
filósofo alemán, que sintió admiración por los escritos de Platón,
Aristóteles, Descartes,
Spinoza y Kant,
tuvo la oportunidad de profundizar sobre la fenomenología del espíritu de una
manera distinta a la propuesta por Husserl y Heidegger. La fenomenología de
Hegel era constituida a partir de un individuo objetivo que es en cuanto a su
realidad; éste pasa por diferentes momentos, desde su estado natural hasta su
plenitud en un estado, dando paso a su eticidad[6].
Sólo en esa medida, se habla de una fenomenología que sucesivamente abordará
Kierkegaard dándole paso a la subjetividad y a la relación del individuo con el
“yo” mismo.
Para
Hegel el hombre se va construyendo a medida que llega al pensar filosófico,
debe partir del sentido común, de ideas tal vez superfluas pero que en la
dinámica del pensamiento filosófico, pueden ir encontrando el camino lógico y
coherente hacia el espíritu (la autoconciencia).
Luego
de presentar a Hegel, se iniciará la exposición de los autores que han sido
influenciados por la Fenomenología Trascendental y Hermenéutica[7].
Se
encuentra Jean Paul Sartrè (1905-1980): filósofo,
escritor,
novelista,
dramaturgo,
activista político, biógrafo
y crítico literario francés,
exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Su postura filosófica
se ve influenciada por Husserl y Heidegger. Sartrè afirma que el ser humano se
define a partir de los actos, de los hechos, de las acciones, de la
experiencia, para crear, para hacerse a sí mismo; no sólo es suficiente, estar
en el mundo, como lo presenta Heidegger con su frase “ser-arrojado” estar
inmerso en el mundo, sino que es importante existir para construir nuestra
esencia, lo propio y característico del ser humano que sólo puede construirse
en base a las acciones que emprenda el ser humano, que de ante mano se sabe que
está en el mundo, por contar para este proceso, con la voluntad y con la
conciencia de sí y del mundo, aspectos que a su vez dan cuenta de la libertad que Sartrè atribuye al ser humano
de ser en sí y para sí, es decir hacer de su existencia el inicio de su esencia.
En
otras palabras para Sartrè, el ser humano no está dado, no está definido, es
decir la esencia no viene con el hombre adherida tal vez a su ADN, no está
destinado a ser algo en específico, sino que este ser se construye en base a la
experiencia con ese mundo donde está inmerso, donde es necesario interactuar
con él por medio de la acción y es en este proceso que el ser humano va
definiendo su esencia.
Por
otra parte, Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) filósofo, fenomenólogo francés,
fuertemente influido por Edmund Husserl, considerado como existencialista. Inicialmente
coincidió con el pensamiento de Heidegger aunque, después negó su acuerdo a
dicha filosofía.
Merleau-Ponty
propone que el fenómeno primero, debe ser descrito para luego encaminarlo a la
comprensión del mismo, donde la experiencia es importante, dado que es ésta la
que da cuenta del mundo vivido, es decir que el ser humano sólo puede dar
cuenta del mundo si lo vive[8] y
para ello es indispensable relacionarse con él, desarrollar prácticas y
hábitos, diferente caso, si quedara en un vago pensamiento o en la creencia de
lo que posiblemente sea el mundo sin involucrarse activamente en él. De igual
manera Merleau-Ponty, rescata que la concepción que se puede tener del mundo es
interiorizada por cada persona y que la concepción depende de la manera como
viva el mundo y las interpretaciones que pueda tener de él. En consecuencia,
para Merleau-Ponty el ser humano es concreto e histórico.
Paul
Ricoeur (1913-2005), filósofo y antropólogo francés conocido por su intento de
combinar la descripción fenomenológica con la interpretación hermenéutica.
Según
Zapata (2009) Ricoeur “sigue las huellas del acceso al horizonte fenomenológico
a través de la pregunta por el ser y relaciona el ser con la finitud y la
temporalidad” (p. 756)[9].
Ricoeur a través del interés de entender al ser, se identifica con los
planteamientos de la Fenomenología Hermenéutica, que desde Heidegger es
denominado como llevar al pensamiento –como
anteriormente se expuso-. Sin embargo, llega el momento en que Ricoeur otorga importancia a la
trascendentalidad de Husserl, pero no se queda contemplándola, sino, que da
paso inmediatamente a la interpretación. De esta manera, en la medida en que se
aleja de la trascendentalidad de Husserl y se encamina más a definir la
fenomenología como una hermenéutica del ser ahí -propuesta por Heidegger- ya no
lo hace bajo el impulso fenomenológico radical, sino bajo la fenomenología de
lo voluntario y lo involuntario[10]
como forma de acción que depende del sí mismo porque son los rasgos definitivos
del querer.
Autores representativos en contra de la fenomenología
La fenomenología ha tenido muchas
críticas de parte de diferentes disciplinas de la filosofía tales como los
empiristas, los positivistas críticos, los empiristas lógicos, los
reduccionistas, los escépticos, etc. En la siguiente temática, se desarrollará
las ideas de los principales exponentes desde diferentes bases epistémicas, que
desarrollan una crítica a la fenomenología y por ende generan aporte al
Psicologismo del cual ya se ha expuesto que tanto Husserl como Heidegger no
aceptan.
En el origen de la nueva filosofía,
lejos de los pensamientos enfermizos de la fenomenología, el empirismo
considera la fenomenología como un error en cuanto a lo que es pero que es, en
la medida en que quiere ser de la existencia; donde considera Hans Reichenbach que: “antes del error -la fenomenología- sólo podemos pedir una explicación
Psicológica; la verdad un análisis lógico. La historia de la filosofía
fenomenológica es la historia de los errores de los hombre que plantearon
preguntas que no pueden contestar”.[11]
Donde los problemas, no se resuelven por
vagas especulaciones o por medio de pintorescas descripciones entre la relación
del sujeto y el mundo que lo sustenta,
sino, por medio del trabajo técnico. El trabajo es realizado por las ciencias y
a decir verdad, el desarrollo de los problemas debe buscarse en la historia de
las ciencias individuales. Los sistemas filosóficos en el mejor de los casos,
han reflejado por medio de si el conocimiento científico de la época, pero no
han contribuido al desarrollo de la ciencia.
La fenomenología es un buen ejemplo de
la especulación sin fundamento, que parece, atrasara el pensamiento buscando
salidas que no existen. Porque, simplemente el mundo es, en cuanto que está y
existe independientemente de los sujetos que se encuentran dentro de él. El
desarrollo óptimo de las cosas se encuentra inmerso en el método científico; su
desarrollo técnico aun cuando se halla dirigido hacia pequeños detalles -y rara
vez por no decir nunca- la fenomenología se ve evidenciada en el desarrollo del
mundo.
Por otra parte, desde el Materialismo o
mejor dicho desde la dialéctica materialista, la historia muestra como el
desarrollo técnico y otro autores
representativos como Marx, son lo
suficientemente complejos para poder dar respuesta a aspectos filosóficos que
se ven en la práctica. “Los filósofos
dicen cómo debería pensar el mundo, ahora hay que actuar”[12], pero esa práctica no es propia porque
se está parado sobre los brazos del gigante, como quien mira desde un balcón
como edifican su edificio, así mismo como hay grandes científicos, filósofos
arquitectos, ingenieros médicos, que la grandeza de sus pensamientos no podría
ser realizado por sus antecesores o el auxilio de sus contemporáneos.
Ahora bien, “sólo se le llama conocimiento, a lo que determina practica o
actividad específica podemos denominar, en sentido amplio, teorización y la filosofía de la ciencia consiste en un
determinado tipio de saber relativo a dicha práctica”[13]. Lo anterior se presenta claramente
diferente, a los planteamientos fenomenológicos, que se alejan de la práctica y
que no se pueden verificar ante los ojos suspicaces de una sociedad numérica.
Para los racionalistas desde el
paradigma científico y social, el primer sentido es el saber, relativo a la
actividad; que consiste básicamente en realizar una actividad satisfactoria y
en otros aspectos determinar explícitamente dicho saber -saber de primer
orden y de segundo orden- considere este
ejemplo donde él quien pinta toda una obra de arte es un saber de primer orden en donde hace una
actividad y un saber se segundo orden
aquel que sabe el funcionamiento, sabe de diferentes tipos de artes en
definitiva un crítico de arte; estas consideraciones fundamentan un saber que es argumentar correctamente esta es la
relación del de los teorías y el mundo a través del sujeto, muchas ramas de la
filosofía –por ejemplo la fenomenología- pierden su tiempo contemplando una
idea impensable en términos concretos.
En ocasiones se intenta caracterizar la
naturaleza de la filosofía (blanca, negra, gris), pero ¿es descriptible? Pues bien, muchos
filósofos piensan que es posible mediante “método descriptivo y método
pre-descriptivo”; se discute cual de
las dos funciones ha de ejemplificar
mejor y de manera más amplia, la disciplina, si la normativa o la descriptiva.
Esta polémica se ve evidenciada, desde
diferentes disciplinas como por ejemplo
el método de la falsación, el verificacionismo simbólico, el metafalsacionismo, el falsacionismo ingenuo
y el mismo paradigma epistémico
trascendental. según los partidarios de la normativa, la tarea de la filosofía
consiste en imponer normas que se suponen deben seguir el mundo, pero,
partiendo de los principios de la normativa y la descriptiva[14],
no estarían tan apartadas, más bien,
sería la cara de una misma mónera en la búsqueda de contrastación de hipótesis aunque “Si
a un historiador su metodología le suministra una mala reconstrucción racional,
puede, o bien distorsionar la historia de modo que coincida con su
reconstrucción racional, o decidir que la historia de la ciencia es muy
irracional.”[15] Aunque sólo se encuentra inmerso en su
propio error, porque la especulación sin fundamento sólo es eso especulación.
Como en muchos otros campos, la
investigación filosófica es de cierto ámbito de la realidad y de las entidades
presentes en las mismas investigaciones, que en muchos casos son meta-teóricos,
no fenomenológica. Lo que quiere decir es que
se trata de formular filosóficamente
parámetros y en esta medida, consiste en desarrollar cierta interpretación de
dicho ámbito donde: “las entidades o
constructos científicos constituyen un ámbito de la realidad especifico, un
ámbito que en este caso es parte de la realidad cultural, y su sentido es
fundamentalmente interpretativo”[16]. En esta medida, la filosofía se
caracteriza por constituir modelos interpretativos de las entidades estudiadas
en sí mismas, para su propia construcción. Estos modelos interpretativos no son
por naturaleza propios; ni tampoco,
códigos de comportamientos, ni conceptos específicos. Generalmente es un nivel
de abstracción y de generalización, cuyo interés es hacer imperceptible la
estructura, pero teniendo en cuenta que son esenciales, no es conveniente traer
a colación aspectos fenomenológicos, porque simplemente no tienen estructura ni
implícita ni explicita y son en cierta medida, constructos oscuros que no son
nada reveladores. Su esencia parece
perderse en si intangibilidad.
Hay que mencionar además el método
verificacionista de Carnap, que parte de los principios del verificacionismo
del significado. Donde plantea que la fenomenología se aparta de la realidad,
que muestra un mundo inexistente muy similar al de platón[17].
Es necesario mencionar que el método de Carnap, consiste en dar sentido y
significado a un enunciado sintético en el método verificacioncita y por tanto
empírico hacia sí mismo, es decir, un enunciado es sintético y
significativo si y solo si, si desde un
principio puede ser verificado por medio de la experiencia. En esta medida será
respaldado por un método empírico para determinar su grado de verdad y en el caso del método de la falsación de Popper,
que busca la forma de ser
falseado. Este método de felación sólo aplica en la medida, que no se pueda
falsear y que por tanto es cierto; si de otra manera el enunciado carece de
método (empírico) por lo tanto no tiene sentido y será una pseudo-proposición
(carente se significado).
El principio de los enunciados debe ser
sistemático, semántico y relacionarse con un argumento epistémico. En este
orden de ideas, con este principio, estos filósofos ligaron de una forma
indisoluble cuestiones epistémicas, como la justificación de los hechos, con
cuestiones del lenguaje y la relación con lo que debe ser o no realidad,
dejando por fuera la fenomenología sólo como fuente de reflexión injustificable.
Se debe agregar que un primer interés de
la filosofía es su interés elucidario, es decir, su determinado interés por la
claridad de los conceptos que aborda y en esta misma medida, por los argumentos
con los cuales los sustenta; por el interés por el control de lo
intersubjetivo, la reconstrucción y la contrastabilidad y transparencia, o más bien, por la auto-transparencia que
fundamenta su pensar y su decir. “Quien
siente otro interés se alejara de la
exactitud, se verá inmerso en lo nebuloso y en las oscuras profundidades: la
invocación de las fuerzas intuitivas ocultas y las especulaciones
incontrolables de la fenomenología” (Feigl, 1981. pp. 408)[18].
De acuerdo con los planteamientos del circulo de Viena, la manera de
interpretar el mundo es ahora, como una nueva ilustración, en la que sólo se
deberían presentar cuestiones principales, en donde el conocimiento sólo pueda
ser a través de la experiencia por que este (el método empírico) es una
herramienta irremplazable para la construcción y reconstrucción y además de la
explicación de conceptos, argumentos, teorías, ideas que permites identificar
lo que no pertenece a un campo de explicación por medio de la práctica como
sucedería en el caso de la fenomenología.
Simultáneamente, se encuentra en contra de la fenomenología el
realismo y el racionalismo. Quien
planteó que el razonamiento está fundado sobre dos grandes pilares: el de
contradicción, (muy similar con el popperiano) en virtud de él se juzga lo que
sería falso. Lo que dentro de su propio contenido se determina como
contradictorio. Por otro lado, lo verdadero (que sería muy similar a los
planteamientos de Carnap) es lo que sería opuesto al enunciado inmediatamente
anterior. Su razón es la razón, porque en ella se crean las razones de hecho y
las de razonamiento. Las verdades de
razonamiento, son necesarias y las de
hecho, son contingentes (no necesarias) y su opuesto es precisamente, lo que
carezca de hecho y de razonamiento, para Leibniz seria la fenomenología. Pero,
cabe preguntar ¿la fenomenología tiene en sí misma su propio razonamiento? Pues
si bien, es cierto la fenomenología contiene
una lógica, pero si es una lógica.
Entonces ¿qué es lo contradictorio? Lo contradictorio, seria que sí tenga un
razonamiento en sí pero no contiene el hecho que sería el argumento más fuerte
para falsear sus postulados porque: “cuando
una verdad es necesaria, se puede hallar su razón por medio del análisis,
resolviéndola en ideas y verdades más simples, hasta que se halla a las
primitivas así es como la filosofía reducen los teoremas de especulación y los
cánones de práctica por medio del análisis a las definiciones ” [19]dejando
de lado lo que carece de explicación, esta es una excelente forma de quitar los
sesgos que genera la especulación que fomenta la fenomenología.
Supuestos Principales de la
Fenomenología
El objetivo de Husserl y Heidegger ha sido
tratar de entender lo que significa ser una persona en cuanto ente[20] y
cómo el mundo puede ser inteligible para el ser humano desde diferentes
supuestos fenomenológicos, donde cada uno ha planteado su punto de vista desde
una base teórica, llegando a la conclusión de que es muy complejo tener un
conocimiento claro y general del ser humano ya que cada conocimiento es
generado por las personas y las circunstancias que habitan en su mundo, es
decir desde sus experiencias, cultura y familia.
Los supuestos fenomenológicos que más
reconocimiento tiene en la actualidad, son los planteados por Heidegger:
1. “Cada persona tiene su
propio mundo” (Castillo, 2000): Un mundo con el
cuál se sienten unidos y comprometidos,
un mundo totalmente distinto al que vivimos (ambiente, naturaleza o universo).
Es un mundo o universo compuesto por las relaciones interpersonales y de
obligaciones adquiridos en la cultura.
Cada mundo esta relacionado con el lenguaje lo que hace posible otorgarle
sentido a lo que le rodea (a otras
personas) y a si mismo. Hay quienes dicen que “cada persona es un mundo” y
tienen razón, ya que el mundo de cada uno esta mediado por la sociedad, la
cultura, la familia, el tiempo y la época histórica en la que se nació y educó,
por ejemplo: no es lo mismo ser mujer
en América latina que en la india, ni haber sido del partido liberal
hace 50 años que en la actualidad; ya que la crianza es totalmente diferente en
cada lugar y en cada época.
“el ser que somos con
relación a nuestro mundo” (Rubert y Candau, 1961)
“Cada persona es un
ser, para el cual las cosas tienen significado: la manera de vivir se da en las
actividades prácticas” (Castillo, 2000).
Según Heidegger (citado por Castillo, 2000), hay dos formas de en las cuales
las personas están mezcladas con el mundo:
Cuando
la persona vive rutinariamente sin darse cuenta de su propia existencia, es
solo uno que se sumerge en el mundo y que no se aleja de su naturalidad con el
mundo, entendiendo esta como un apegarse a lo que es sin sustancia, a las
partes de las cosas que se acaban con el tiempo, hablándolo banalmente se puede
ver reflejado en el trabajo, en lo que
pasaría si no se tuviera y se deja de vivir para sí mismo, dando prioridad sólo
a algo o alguien que se considera trascendental; dándole “La importancia decisiva de la acción en el desarrollo de la vida del
hombre es un hecho primordial, obvio y cotidiano que repercute en la esencia
del deber” (Rubert y Candau, 1961), y se cae vagamente en en la idea de que
“Las personas son seres
autointerpretativos” (Castillo, 2000): Toman una posición o un punto de
vista acerca de su vida, de lo que la constituye (de lo que son), absorbiendo
el significado de todo lo que les rodea gracias al lenguaje. Compuesto por el
discernimiento y la visión próxima del mundo. Llevándolo a construir un futuro,
constituido por el presente.
“El
hombre no es sólo lo que es, sino lo que aspira ser”
(Rubert y Candau, 1961), como se
puede denotar en “la Persona como ser
corporal” (Castillo, 2000): contrasta con la visión cartesiana que separa
el cuerpo de la mente como si el uno fuera independiente del otro, ya que para
la fenomenología la mente se constituye de las experiencias.
Sucesivamente, “la Persona como ser temporal” (Castillo,
2000): Ve al hombre como un ser que vas más allá del tiempo en cuestión de horas, se basa en la
existencia misma de este en un mundo, viéndolo como un ser histórico (que
necesita de un pasado) donde, “La
condición del ser humano. Un ente cuyo ser consiste, no en lo que ya es, sino
en lo que aun no es, un ser que consiste en aun no ser” (Rubert y Candau, 1961)
La
Concepción del Sujeto en la Fenomenología
Durante
todo un recorrido quizá filosófico, se ha intentado dar respuesta a
diferentes cuestiones, que al llevarnos
al campo de lo humano, se hace cada vez más dispendiosas y espinosas de
responder. El interés por el sujeto desde un acercamiento interpretativo está
aumentando actualmente[21],
pero es preciso que indaguemos cuáles son los orígenes de esta tendencia a
estudiar al ser humano desde lo interpretativo.
Todo este
estudio que a groso modo puede llamarse ontológico sobre el individuo y la
manera en que lo investigamos, referencia una metodología clásica denominada
“fenomenología”. La fenomenología significa literalmente: estudio de los
fenómenos en cuantos fenómenos. Pero más allá de la descripción etimológica de
la palabra (phainomenom-logos), puede
describirse como una ciencia. Según
Husserl (representante de la fenomenología): “es el establecimiento de los
fenómenos como realidades objetivas que son captados desde la conciencia de una
persona que conoce”[22].
Subsecuentemente,
Heidegger discípulo de Husserl, planteará otro rumbo para la fenomenología, sin
apartar, claro está, la posición radical de su maestro referente a la necesidad
de partir del fenómeno como tal. Esto que se llamó giro hermenéutico,
representa un cambio en dos de las vertientes principales en la fenomenología.
La sucesión de una “fenomenología trascendental” a una “fenomenología
hermenéutica”[23].
En
consecuencia y en ánimo de comprender lo suficiente al sujeto, se han destacado
otros autores que apoyan o se desligan de la fenomenología planteada por
Husserl y reformulada en un giro por Heidegger. Autores como: Merleau-Ponty,
Paul Ricoeur, Jean Paul Sartrè, Hans Reichenbach, entre
otros. Lo que conlleva a que la
fenomenología traducida actualmente como una metodología, tenga ciertas
limitaciones y posibilidades dentro de su concepto del individuo.
Concepto de individuo, limitaciones y
posibilidades:
El primer concepto que sobresale a la
luz dentro de la teoría fenomenológica y al interior de su formulación más
fecunda, es el de un sujeto que otorga sentido al mundo. La primera descripción según Husserl, es de un
sujeto que no espera pasivamente que le afecten las cosas del mundo que ya está dado y en el cual está
inmerso, sino que a través de una conciencia intencional, capta los objetos tal
como le son dados pero sin otorgarles un grado de significación. De la misma forma que para Heidegger, en la
búsqueda del sentido del ser y de la forma como el ser-ahí le da sentido a
otros entes para describirlos como seres, describe a un ser de sentido.
Merleau-Ponty, apoya esta afirmación al plantear que el mundo es interiorizado por el
individuo mediante la vivencia y que de esta manera, según la vivencia, se
da la interpretación del mundo por parte
del sujeto. Ricoeur, define a un ser de
sentido pero, este es un ser significado como una exegesis, es decir que se
interpreta como un texto y que lee su realidad de la misma forma en que puede
ser leído.
Hasta el momento la concepción del ser
le proporciona a la fenomenología una posibilidad de ver al individuo como un
sujeto al que se puede leer y que él mismo ha leído su realidad. En el logro de
leer al sujeto, un sujeto que nos comenta su propia experiencia según como él
la significó, encuentra la fenomenología la interpretación propia del sujeto y
desde el sujeto, porque es él mismo quien lo describe y es obligación de la
opción metódica, interpretar aquello que dice. Así como plantea Heidegger, el
sentido del ser está fenomenológicamente encubierto, y quiere decir, que está
listo para ser interpretado en su momento como ser reflexivo de su propia
vivencia.
Por otra parte, esta fenomenología
hermenéutica del sujeto, también posee una limitación, que puede interpretarse
tal vez, a simple vista. Desde la etnografía (una metodología muy cercana), el
estudio fenomenológico-interpretativo del sujeto, resulta ser dispendioso por
su carácter de minuciosidad[24].
De esta manera el problema de analizar tan detalladamente los fenómenos
descritos por el individuo, es que sólo se pueden abarcar cuando mucho seis
sujetos en una investigación, aclarando, que sea una investigación extensa. Por otro lado y desde el campo de las
ciencias, Reichenbach afirma que la fenomenología, en su intento por comprender
el sentido que el individuo le otorga al mundo, es sólo un arte de
especulación. Debido a que no se puede plantear un estudio sobre la relación
del ser humano con el mundo que lo sustenta –a no ser que se dé bajo el
análisis de un método científico-.
Paulatinamente, encontramos que nuestro sujeto de sentido,
agrega a su percepción del mundo[25],
un fundamento histórico[26].
Es decir, que desde la fenomenología, el fenómeno actual, tal cual como se
produce tiene una carga histórica, que hace que él mismo surja a través de la
vivencia del individuo. Por ejemplo el miedo. El individuo siente que tiene
miedo pero no sabe qué es el miedo como tal que está sintiendo y la razón por
la cual lo siente, entonces recuerda sus vivencias en su mundo y determina que
el miedo surge a partir de un fenómeno
en especial que ya ha sido –esto según Husserl y Heidegger[27],
donde el ser trasciende su vivencia-.
Primero Husserl planteó, que la fenomenología
debía indagar por aquel fenómeno, el hecho que antecede a la vivencia misma, es
decir, que el fenómeno no se permea por otros a través de la historia del
sujeto. Aunque la idea de Husserl se contradice un poco, porque la temporalidad
resulta ser atemporal[28]. Aunque Husserl delimita erróneamente el campo
de lo histórico- temporal, es Heidegger quien retoma la historia como un
aspecto fundamental del ser-ahí. Dicho de otra forma, el tiempo en Heidegger es
cuestión de lo que el sujeto hace en el acto preciso de hacerlo, es decir en la
facticidad del fenómeno. Lo que hace el sujeto representa una práctica que
puede ser modificada por su acción –lo que importa en la temporalidad, es la
acción del sujeto sobre el mundo-.
Lo mismo va a afirmar Merleau-Ponty,
puesto que, para que el individuo dé cuenta del mundo, es necesario que lo viva
dentro de una práctica que puede acaecer en la cotidianidad, pero de lo cual el
sujeto sólo hace reflexión cuando su cotidianidad cambia y se ve afectada por
un problema, por un fenómeno sobre el cual hay que reflexionar. Podemos utilizar aquí el ejemplo del martillo
tan formulado por Heidegger:[29]
Si
tenemos un martillo y lo utilizamos para clavar un clavo sobre una tabla,
usamos el martillo para realizar la acción de clavar el clavo en la tabla
(nuestra experiencia fenoménica no está en el martillo ni en el clavo sino, en
la actividad del martilleo), pero si el martillo es demasiado pesado o le falla
algo, nuestra experiencia se ve afectada y por tanto se nos obliga a pensar
sobre el fenómeno (tenemos que reconocer algo de él). pero se entra en la
modalidad temporal del estar-ahí cuando el problema no se puede solucionar y
debemos dejar a un lado la situación y retomar de cierta forma lo abstracto
para resolverlo, es decir, nos hacemos independientes de la situación actual en
la medida en que recordamos y reflexionamos en algo que nos pueda ayudar.
Desde la
perspectiva que se ha venido planteando, de unas posibilidades y unas
limitaciones, la posibilidad que ofrece un análisis histórico del individuo a
la fenomenología, es importante en el sentido que describe la experiencia del
sujeto como, la interpretación de los significados ocultos que se da en una
lectura cuidadosa de la vivencia como tal del individuo –como plantea Ricoeur[30]-
Adicionalmente,
esta premisa permite aseverar que el sujeto se determina y se constituye en un
sentido momentáneo, analizado fenoménicamente, pero detrás de la presencia y muestra del
fenómeno, la forma en que el individuo reflexiona sobre él mismo, es temporal e
influenciada por otras vivencias.
Pero
desde otro punto de vista, al interpretarse las acciones desde lo que dice la
persona que ha vivido, no se puede generalizar nada en absoluto, como tampoco
se puede afirmar, que el relato de la
persona sea verdadero[31].
La limitación en este punto, es que el individuo es el único poseedor de su
experiencia y la comunica en un proceso dialectico entre el investigador y el
investigado, pero se deja un cierto espacio de incógnita sobre si es cierto lo
comentado, o es solo una forma de llamar la atención, es decir si el relato es
verdadero o falso. Lo que argumenta Carnap, referente a al verificacionismo del
significado, donde la fenomenología carece de sentido, al plantear una realidad
que no se puede verificar en lo empírico.
Por
último, la tercera concepción del
individuo es la de un ser fenomenológicamente constituido en la interacción con
otros entes. En este punto hay que tener cuidado en diferenciar el
interaccionismo simbólico y el constructivismo de la fenomenología. Puesto que
el sujeto no se constituye a través del establecimiento de ciertos significados
practicados en contextos culturales. Por ende,
esa línea delgada se respalda en el fundamento filosófico de la
fenomenología, puesto que los autores no definen a un ser que se inserta en la
cultura para ser capaz de reflexionar sobre sí mismo. Primero, el individuo
según Heidegger, se concibe así mismo como ser y a los demás como entes, pero
es su misma relación de temporalidad consigo mismo en la que reflexiona sobre
la existencia de los otros. Segundo, Ricoeur[32]
plantea a un sujeto discursivo –de sentido- que lee a la realidad tal como es,
en el hecho de describirla y de describir su acción en ella.
Ambos
autores describen un sujeto que se constituye a través de la interacción con
otros entes (abarcando aquí los objetos y otras personas), mediante una acción
practica –recordemos el ejemplo del martillo- , puesto que en esa acción
practica se trabaja con los otros y sólo se reflexiona la interacción cuando algo falla en esta o un
fenómeno exterior irrumpe en ella. Por
ejemplo: la relación entre un padre y su hijo. El padre llega todos los días a
casa y merienda con su hijo y su esposa, hasta que un día el padre llega y su
hijo se enferma cambiando la cotidianidad
de la interacción. Ahora el padre, debe buscar a su hijo en la clínica.
Para poder sobrepasar este momento –la situación- el padre piensa sobre la salud de su hijo y
le recuerda cuando era sano, motivando eso su momento actual. La idea central
de esto, es que hay una constitución del individuo en cuanto dejó la práctica
cotidiana ante la falla de la interacción con otro ente y se pensó como un
Ser-ahí.[33]
En tema
de posibilidades, la cuestión constitutiva del sujeto desde la fenomenología
formula una herramienta de análisis en profundidad y desde lo que el individuo
describe como su acción. Por ende él
retoma todo lo que ha sido y lo que es, para describir de una forma indirecta lo que lo ha constituido
–claro ejemplo de este aporte son las historias de vida- para poder completar
su análisis de la situación actual, la cual es la que está comentando al
investigador, como su objeto de interés.
En caso
contrario, la limitación del ser como un ser constituido, es que debe darse de
forma hablada o escrita y es el propio sujeto quien lo describe. Esto tiene un
pequeño problema. Desde el
establecimiento de leyes que plantea el empirismo[34],
no hay un punto exacto en la historia del sujeto que deba ser develado, es más
cuál es el punto que debe ser interpretado. Según esto caemos en un fenómeno
sobre-interpretativo, en el que el sujeto describe su historia, narrando lo que
para él es significativo en el fenómeno en cuestión, pero el problema es que no
hay una pauta para leer el fenómeno, y la interpretación puede concluir en un
resultado lábil. Dicho de otra forma, el investigador interpreta lo que el
individuo describe de su interpretación que lo ha constituido, dejando de lado
una explicación certera del fenómeno y retornando de nuevo en una investigación
meramente
especulativa.
Escrito por:
Javier Fernando Acosta
Damariz Briggith Arias
Nancy Hurtado
Brenda Sarria
BIBLIOGRAFÍA
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(2000).La fenomenología interpretativa como alternativa apropiada para estudiar
los fenómenos humanos. Investigación y Educación en Enfermería, vol. XVIII,
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M. Cristina Tenorio. Universidad del Valle.
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Pensamiento de Merleau-Ponty. Terapia Psicológica. Universidad de
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Zapata, Guillermo.2009). Ética,
fenomenología y hermenéutica en P. Ricoeur. Acta fenomenológica latinoamericana. Volumen III
(Actas del IV Coloquio Latinoamericano de Fenomenología). Círculo
Latinoamericano de Fenomenología. Lima, Pontificia Universidad Católica del
Perú; Morelia (México), Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. pp.
753-768.
[1]
No se plantea en términos de
metodología ni método, porque para los autores el interés es alejarse de una
ideología arraigada a lo numérico, en el sentido del cuánto. Por ello, tanto
Husserl como Heidegger definen lo fenomenológico como una nueva forma de captar
el mundo, muy similar a los planteamientos de Platón, donde hay un mundo que
está pero que no es visible ante los ojos de todos porque están cegados con la
experiencia y con las creencias que se cree tener.
[2]
[2] Martin
Packer. (2010). La investigación
hermenéutica Traducción de Laura Sampson, revisión técnica, M. Cristina
Tenorio. Universidad del Valle.
[3] De la Cruz. (2000). El Giro Hermenéutico de la Fenomenología: De Husserl a Heidegger. A
parte Rei: Revista de Filosofía.
[4]
esta
palabra se traduce literalmente como “idea” según Parménides de Elea.
[5]
Castillo, Edelmira. (2000).La fenomenología
interpretativa como alternativa apropiada para estudiar los fenómenos humanos. Investigación
y Educación en Enfermería, vol. XVIII, núm. 1, marzo, pp. 27-3. Universidad de
Antioquia. Medellín, Colombia
[8]
Moreira, Virginia. (2009). El
Método Fenomenológico Crítico de Investigación con Base en el Pensamiento de
Merleau-Ponty. Terapia Psicológica. Universidad de Fortaleza, Brasil. Vol. 27, Nº 2,
247-257.
[9] Zapata, Guillermo.2009). Ética, fenomenología y hermenéutica en P.
Ricoeur. Acta fenomenológica
latinoamericana. Volumen III (Actas del IV Coloquio Latinoamericano de
Fenomenología). Círculo Latinoamericano de
Fenomenología. Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú; Morelia
(México), Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. pp. 753-768.
[10] Aporte que suma Ricouer a la Fenomenología.
[11]Hans
Reichenbach, la filosofía Científica, fondo de cultura económica, México 196, pagina 127-133.
[12]Marx, De la carta circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W.
Bracke y otros. 1879.
[13]J.A. Diez y
Moulines, fundamentos de la filosofía, Ariel , Barcelona 199, pagina 15-27...
Diez hace una crítica a los
planteamientos fenomenológicos desde el racionalismo científico y
Molinetes desde el racionalismo social
para un mejor entendimiento consultar fundamentos de filosofía o el racionalismo
como fundamento social.
[14]Consultar
filosofía de la norma y la decisión
para un mayor entendimiento de los términos normativo y descriptivo.
[16]
Thomas Samuel Kuhn, La
estructura de las revoluciones científicas (1962).
[17]
Para un mayor entendimiento del mundo de las ideas de platón consultar: Platón .Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Madrid: Editorial Gredos.
(2003).
[18]
Herdert Feigl, H 1 Correspondencia filosófica.
1 vol. 1663-1685. 969ª.
Ethics, religion and Scientific Humanism: H. feigl 1981, patina 408. que
planteaban un tipo de enciclopedia donde quedara condensado tanto el lenguaje
científico.
[19]
Godofredo. G. Leibniz, Correspondencia filosófica. editorial Argos ultima edición
México 1997 página 205.
[21]Martin
Packer. (2010). La investigación
hermenéutica. Traducción de Laura Sampson, revisión técnica, M. Cristina
Tenorio. Universidad del Valle.
[22]Edmund
Husserl. (1994). La idea de la fenomenología. Susaeta ediciones. Bogotá Colombia.
[23] Vale hacer la
aclaración de una fenomenología
planteada por Husserl como una eidética de la conciencia que trasciende al
fenómeno mismo. Pero en Heidegger, el fenómeno es un ente que debe ser
develado, descubierto en su sentido como fenómeno. Adicionalmente, para ambos autores no existe
una concepción del ser como un sujeto. Así que el planteamiento del sujeto
desde los autores es una postura propia.
[24]
Sandoval, C. (1996). Investigación
cualitativa. Hemeroteca nacional del
ICFES. Bogotá, Colombia.
[25]
Si es que es una buena forma de llamarle. se quiere decir, que tras no utilizar
tantas veces el concepto de significación, el individuo puede hacer un proceso
perceptivo sobre el mundo, dicho claro está, a groso modo.
[26]
El sentido de lo histórico comprendido
en la cuestión de tiempo en Heidegger, sólo se puede concebir en el pasado. Es
decir, que el futuro está determinado por el pasado y el presente ya no es,
porque en cuanto es, ya no es, es
pasado.
[27]Edmund
Husserl. (1994). La idea de la fenomenología. Susaeta ediciones. Bogotá Colombia.
[28]Se
menciona aquí la atemporalidad como una crítica a pensar que el ser mantiene
estática la vivencia del fenómeno bajo una capacidad reflexiva, que le evita
confundir el fenómeno actual con la incidencia de otros fenómenos. Heidegger, ser y tiempo. traducción al español de Jorge Edmundo Rivera de El Ser y el Tiempo, editorial Trotta,
Madrid, 2003.
[29]Martin
Packer. (2010). La investigación
hermenéutica. Traducción de Laura Sampson, revisión técnica, M. Cristina
Tenorio. Universidad del Valle. Pág.
5-7. Sobre el ejemplo del martillo que describe las instancias del “estar a la
mano”, “no estar a la mano” y “el estar ahí”. Donde según el autor del texto se
plantean los momentos de ya reflexión.
[30]Sandoval,
C. (1996). Investigación cualitativa. Hemeroteca nacional del ICFES. Bogotá,
Colombia.
[31]Packer
y Sandoval. Que afirman que en la
investigación cuantitativa la muestra de sujetos validan la información en
tanto que se repite lo que se dice.
[33] Término acuñado por Heidegger para describir al sujeto
que se plantea en el presente escrito, con el objetivo de ir más allá de las
palabras usadas para describir al mismo.
[34] Palabras tomadas
de Martin Packer. (2010). La investigación hermenéutica. Traducción de Laura Sampson,
revisión técnica, M. Cristina Tenorio. Universidad del Valle. Pág. 16-18.
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