miércoles, 19 de diciembre de 2012


MAS ALLÁ DE LA IDENTIDAD EN LA NARRACIÓN


INTRODUCCIÓN
Una cuestión preliminar que surge al momento de plantear o leer este titulo, es qué relación puede haber entre la narración y la identidad. ¿La narración, esa entidad de lectoescritura que se enseña en los primeros años de escolaridad y la identidad, ese aspecto tan misterioso para muchos en el campo de la psicología, relacionados? Por otra parte, dentro del plano de lo identitario también cabe plantearse la pregunta por el papel que juega la creación de relatos y cómo estos inciden en la constitución de la identidad. Por tanto, al plantear un titulo de este tipo se infiere que el tema tocará aspectos de la identidad y de la narración y que posiblemente sus argumentos se dirijan a admitir que existe relación alguna entre la Identidad y la narración.
Luego entonces, se puede decir que el presente documento plantea desde una perspectiva narrativa la constitución de la identidad a partir de las narraciones hechas por un sujeto a medida que articula quién es en relación a otros y buscará refutar la tesis de una relación única y directa entre la identidad y las narraciones sin descartar la reconocible relación.

I
“¿Qué se gana y qué se pierde cuando los seres humanos dan sentido al mundo contando historias sobre éste?” (Jerome Bruner, 1997).
Para poder hablar de una relación entre la identidad y la narración, es preciso delimitar cómo se concibe la narración desde una postura narrativa, claro está, validando la redundancia. De esta forma, primero es necesario que se conciba a la narración como un fenómeno pancultural, que está adherido a lo humano en la medida en que se le percibe como un ser de historias y relatos, mitos y cuentos. Es decir, que los seres humanos siempre están contando historias, siempre organizan anécdotas de su vida y que de esta forma, es como se construyen las narrativas. Pero, la construcción de las narrativas sobre la experiencia individual no se da sólo porque sí, más bien, como lo plantea Bruner, se dan como bosquejo de una construcción narrativa de la realidad. En este sentido, se crean realidades a partir de lo narrativo, y cuando se cuenta una historia, quiere decir que es una interpretación del mundo del sujeto que la cuenta.
Es licito afirmar, que cada historia según Bruner posee una serie de características que podrían tomarse como “universales de la realidades narrativas”, entre las cuales están: La temporalidad que es inherente a la secuencia que se desarrolla en una historia, los géneros literarios en los cuales se puede inscribir una historia, las creencias y deseos que permean las historias narradas, la comprensión que cada una de las partes de la narración posee y que se le puede dar a una historia,  la ruptura con lo convencional para que resulte atractivo a los posibles lectores o espectadores, el doble sentido que una narración posee para ser cuestionada o creída, el núcleo de la narración o la situación problemática, que los relatos puedan ser leídos desde distintas perspectivas por otros y que exista una continuidad en los relatos (1997). La razón por la cual deben de tenerse en cuenta todos estos universales, es porque cada uno de ellos, según el autor, caracteriza las narraciones como construcciones de una realidad, una realidad puesta en escena y construida como tal desde que el sujeto tome consciencia de ella.
Por tanto, lo primero a tener en cuenta es la forma en que las narraciones tienen una serie de elementos estructurales y otros funcionales. Por una parte, la temporalidad, el genero literario, la comprensión de cada uno de los fragmentos de la historia y la situación problemática se deberán entender como las partes estructurales de la narración, es decir, lo que  está en el plano de lo narrativo como tal casi sintácticamente. Por otra parte,  las creencias, la ruptura de la convencionalidad, el doble sentido de las narraciones y la continuidad en las historias conforman los elementos funcionales de la narración, es decir, el plano de lo subjetivo.
Cabe resaltar, que es en los elementos del segundo bloque que me centraré. Puesto que, como la intención del actual texto es relacionar la identidad con la narración, los aspectos que se deben tomar para una relación de tal tipo comprometen a lo subjetivo en la narración. Teniendo en cuenta que aunque Bruner (1997), plantea todos los elementos como universales, no se puede olvidar que hacen referencia a lo humano y en este sentido, a lo subjetivo; sin negar claro está,  que los universales de las narraciones se ven en todos los sujetos, pero en expresión de distintas experiencias y como modalidades relacionales de índole disímil. Es decir, que las narraciones con sus universales y todo son en si procesos de relación con un Otro. Por tanto, para hablar de identidad frente a lo narrativo se debe tomar con mayor precisión los universales que hablen del sentido de las narraciones para los sujetos y de esta forma, se podría establecer relación alguna con la identidad como entidad relacional.
En consecuencia, es posible afirmar que los elementos funcionales de las narrativas se entienden como tal porque, es en ellos que los sujetos expresan ciertas características especiales, tales como su lectura y significación del mundo, de su forma de percibir y establecer el conocimiento del mismo, por ejemplo, mediante mitos o historias fantásticas (Perinat, 2001). Además, es importante resaltar que cuando los sujetos toman los aspectos funcionales de las narrativas y se apropian de estos para construir sus realidades, están subjuntivizando sus experiencias (Bruner, 2003). Al mencionar el termino de subjuntivización, se hace referencia sobre el carácter subjetivo de una narración, en el que un sujeto, se apropia de una experiencia vivida y la conserva en su memoria con la necesidad de contársela a un Otro o de evocarlo cuando piensa sobre cómo le puede narrar lo vivenciado, es decir, como plantea Bruner, (2003):  “Hablar de nosotros a nosotros mismos es como inventar un relato acerca de quién y qué somos, qué sucedió y por qué hacemos lo que estamos haciendo” (Pág. 77).
Así pues, si se ha comprendido un poco mejor la dinámica de las narraciones como formas de construir una realidad, es posible hablar ahora que las realidades formadas por el sujeto a través de sus narraciones, se reconstruyen una y otra vez según lo requieran las circunstancias (Bruner, 2003). Pero en cada reconstrucción de la realidad, el sujeto se plantea un Yo, que se convierte a su vez, en un conjunto de Yoes; al pensar desde luego en su Yo en la interacción con otros que son portadores de historias. Es aquí donde las narraciones cobran un sentido tanto para el sujeto que las construye como para el que las escucha, porque esa historia fue en algún momento real, o si no lo fue, se creó a partir de vivencias reales y estados desiderativos del sujeto de comunicarlas. Es en ésta anterior premisa, que los relatos entendidos como narraciones pueden incidir en la constitución de la identidad. Debido a que, el sujeto toma como propios algunos aspectos de lo real y los hace propios, pero sólo en la interacción con un Otro  identificará si son o no, estos los aspectos de una historia que evocan lo real, o que por lo menos reafirmen su realidad, haciéndole entender que lo comprendido es valido en tal o cual circunstancia.
II
¿Cual es la relación entre narrativa e identidad?
Primero, es necesario definir que se entenderá por identidad en este escrito. La identidad se comprenderá aquí partiendo de la afirmación de Gergen (2007), donde el Yo es una narración que se vuelve inteligible dentro de las relaciones en curso con Otro. Es decir, que en el proceso de constituir cuentos, el sujeto se identifica ante otros y consigo mismo a través de las historias que narra.
Para poder entender el proceso de la relación de un sujeto con otro a través de sus narraciones, es menester comprender que lo que el sujeto describe de sí como parte de una narración (la narración de su vida) cobra sentido sólo en la medida que el Otro toma su historia como un texto (Larrosa, 1998). Y, es en esta exegesis de lo que el sujeto le muestra al Otro, que esta relación se hace bidireccional al pensar que en la relación con el Otro se crea una especie de “intertextualidad” donde hay aspectos que se pueden identificar en uno u otro discurso (Larrosa, 1998).  Concluyendo, que al pensarse la relación narracional como una relación de intertextualidad, debe haber también una forma en que los dos sujetos (sería preciso llamarlos de ahora en adelante, sujeto narrador y sujeto narratario en consecuencia al orden) se intercambian la imagen del Yo buscando identificar un algo de sí en el Otro, o un algo del otro en sí. A esto se llamará identidad. Puesto que, la forma en que es posible detectar lo que es propio y lo que es de otro en las narraciones y luego ver cómo eso se combina en una relación intertextual, es la identidad, o sea, lo que es idéntico en un sujeto a otro y es identificado a través de las narraciones que se trasfieren en el plano relacional del que nos habla Gergen.  
Para explicar mejor el punto anterior, se puede plasmar en un ejemplo dicha situación: “No es que yo ya no pueda contarte (o contarme) la “verdadera historia, la original” de mi desolación durante el triste verano que siguió a la muerte de mi padre. Más bien te contaré (o me contaré) una historia nueva acerca de un muchacho de doce años que “había una vez”. Y podría contarla de muchas maneras, cada una modelada por mi vida en lo sucesivo no menos que por las circunstancias de ese verano de hace tanto tiempo”. (Bruner, 2003. Pág. 78). En este ejemplo, se puede apreciar como el yo del sujeto narrador le cuenta una historia a otro que también podría ser él mismo, demostrando cómo al ser sujetos conscientes de las historias, se es capaz de dar sentido a la vida, pero todo esto hace parte también, de un juego interpretativo que se da mediante la identificación de ciertos aspectos en la historia del Otros sobre la propia.
De esta forma, resaltando la premisa de que las narraciones son construcciones que un sujeto se hace  para contar la historia de sí a Otro que lo escuchará y que querrá contarle las suyas también, surge una tautología frente a la cuestión de la identidad. La identidad (identificación) se constituye a partir de las narraciones que se aprecian en Otro, pero también puede darse de que luego de la constitución de la identidad, se puede ofrecer una narración al Otro.
Gracias a la afirmación de Bruner de que existen Yoes y se dan reconstrucciones en las narraciones, es posible definir que la identidad -para intentar salir de la tautología-  no es algo estructural, sino mas bien funcional, y que en la medida en que existen Yoes, existirán “identidades”, que se modifiquen en el plano de lo intertextual. Es decir, que la identidad puede llegar a no establecerse en el sujeto como una estructura de su Yo, pero eso es tema de otra discusión. En esta parte, es preciso centrarse en la identidad que puede tomar o no un sujeto sobre las narraciones de un Otro.
Tal es el punto de la discusión, que puede decirse que la identidad es sólo una instancia discursiva que se desplaza en el plano de lo relacional, es decir, de lo intertextual. Debido a que, cuando el sujeto se encuentra en la intertextualidad y en la exegesis del relato del Otro y como le muestra a éste mismo sus relatos, define una imagen como Yo, empero, de que también puede identificarse con el Yo del otro. Esbozando entonces, que la identidad como tal, no se alcanza sino en el plano de lo narracional en cuanto que los dos sujetos identifican en el texto del otro algo de sus propias vidas (Bruner, 2003; Larrosa, 1998).
III
¿Se puede ir más allá de la identidad en la narración?
Una vez traspasado el problema de la tautología de la identidad, cabe preguntarse si en su solución no se formula la idea de que lo narracional transversa lo identitario pero lo aventaja en su momento. Es decir, que el fin último de las narraciones no es establecer la identidad y que las narraciones a pesar de su incidencia en la constitución de la identidad no se frenan ahí. Pero, ¿cuál es el fin ultimo entonces de las narraciones?
Pues bien, es una pregunta que referencia mas sobre la angustia que genera el destronar a la identidad como una instancia estructural en el sujeto, que una pregunta sobre lo narracional en relación a la identidad, pero que devela que la relación entre lo identitario y las narraciones es tan frágil como fuerte. Puesto que, si bien es cierto que la identidad se constituye en el momento en que surge la necesidad de contarle una historia a Otro, la importancia de la identidad se  observa en la forma en que el sujeto hace suya toda apreciación del mundo, aun la identidades que se le ofrece en los Otros. Debido a que, afirmar que el Otro existe para contar un relato y escuchar otro, es pensar que el sujeto se constituye en la falta de un plano narracional propio, y que ya el mundo real -mundo que debe significar por sí mismo- no es el mismo que le ha contado su primer Narrador/narratario, sino que puede conformarse por una cadena de significantes que se hallan en la interpretación exegeta del mundo narrativo de los demás. Por ende, el sujeto se constituye en la falta de una narración propia como la que cree que el Otro posee, y que la identidad sólo se constituye como mecanismo para interpretar el mundo a través de los ojos de otros mas experimentados y como instancia para comunicarse con ese Otro que le recuerda a su primer Narrador/narratario.
En consecuencia, a pesar de que la anterior hipótesis suene muy psicoanalítica, el plano de lo narracional o lo narrativo salta más allá de la identidad en la interpretación del mundo hecha por el sujeto a través de la identificación con un relato del Otro, pero que regresa en la medida en que el sujeto nunca encuentra identidad absoluta ni interpretación concreta sobre le mundo que le rodea. Por eso, el plano de lo relacional en las narraciones es de vital importancia para hablar de identidad, en la medida que lo narracional trasciende a lo identitario pero se mueve por sus terrenos, en búsqueda, de un plano narrativo propio o por lo menos de uno que le garantice la restitución de un primer relato (estado) hecho por un Narrador/narratario que lo describió todo sin dejar duda alguna sobre la imagen del propio sujeto, es decir que no tenia que remover su Yo y explayarlo en Yoes para entender el mundo.
En conclusión, la narración se relaciona con la identidad en la medida en que la identidad se constituye en las narraciones y una vez conformada ésta, las narraciones comienzan a enriquecerse por la apropiación del sujeto. Porque el sujeto, ya es un Narrador/narratario mas consciente de su propia historia y de las otras existentes en dicho plano. 

Por:
Javier Fernando Acosta 
(dic-2012)

Bibliografía  
·         Bruner, J. (2003). La fabrica de historias. Derecho, literatura, vida. Capitulo 3: la creación narrativa del Yo. Fondo de Cultura Económica.
·         Bruner, J. (1997). La educación puerta a la cultura. Capitulo 7: la construcción narrativa de la realidad. Editorial viso aprendizaje.
·         Gergen, K. (2007). Construccionismo social, aportes para el debate y la práctica. La autonarración en la vida social. Bogotá. Ediciones Uniandes.
·         Larrosa, J. (1998). La experiencia de la lectura. Estudios sobre la literatura y formación. Capitulo 16: narrativa, identidad e identificaciones. Barcelona: Leartes.
·         Perinat, A. (2001). Mitos y metáforas como formas de conocimiento y saber. Editorial Psykhe.






ESTUDIO DE CASO CLÍNICO NEUROPSICOLÓGICO
(LA DAMA DESENCARNADA)[1]
1.      ENCUADRE DEL CASO:
Christina, es una mujer de 27 años de edad. Le gusta el Hockey, el ballet, la poesía y la equitación. Tiene dos hijos y trabaja como programadora desde su hogar.  Llevaba una vida plena y pareciese que nunca hubiera enfermado hasta el momento en comenzó su afección. Según Sacks, era una mujer “inteligente y culta y llevaba una vida plena y activa” (2002, Pág. 69).
Christina asistió en un comienzo al centro medico por un dolor abdominal, al cual los médicos diagnosticaron que tenia cálculos en la vesícula y le recomendaron extirpar la vesícula de inmediato. Christina llegó al hospital tres días antes de la cirugía para los protocolos de  precaución que se realizaban por rutina. Lo que habría de suceder mas adelante complicaría la situación de Christina. Puesto que, un día antes de la cirugía tuvo un sueño en el que se visualizaba como perdía la movilidad y control de su cuerpo, apenas tenia dominio sobre sus manos y todo lo que cogía se le caía. El psiquiatra al cual se le pidió la opinión sobre el suceso dictaminó “angustia preoperatoria” y añadió que sucedía frecuentemente.
Mas adelante (el mismo día), Christina se encontraba con la perdida de la habilidad de ponerse en pie, además, sus movimientos eran torpes y se le caían las cosas de las manos. Nuevamente, se le pidió la opinión al psiquiatra frente al hecho, y éste contesto que ahora era un “histeria de angustia”, son síntomas de conversión, sumando que de nuevo eran síntomas muy comunes[2].  Ahora bien, el problema es que para el día de la operación Christina había empeorado. Según Sacks (2001), no podía mantenerse en pie a menos que mirara hacia abajo (hacia los pies), no podía mantener nada en las manos salvo que fijara la vista en ellas. En resumen, aquella mujer que había gozado toda su vida de una perenne salud, ahora no poseía control alguno sobre su cuerpo, apenas podía mantenerse “incorporada sobre su cuerpo”; así, que ella misma declaró que se sentía como “desencarnada”.
2.      EVALUACIÓN:
Sacks se pregunta por la curiosa perdida del control y la recepción de estímulos de la periferia en Christina y al pensar que podría ser un síndrome biparietal, le aplica una prueba sensorial para examinar la función del lóbulo parietal.  Encontrando que Christina poseía un déficit propioceptivo, pero los lóbulos parietales funcionaban muy bien sólo que no tenían información con la cual funcionar. Adicionalmente, después de la visita del fisiatra que concluyo en el apoyo de la hipótesis de Sacks y los demás investigadores (perdida de la propiocepción), a Christina se le aplicó un drenaje espinal para ver si era algún tipo de polineuritis. Afirmativamente, era polineuritis aguda pero, de un tipo excepcional que afectaba las raíces sensitivas de los nervios craneales y espinales del neuroeje.  
Referente al procedimiento que sigue Sacks en el caso, no es posible esclarecer (debido a la limitada descripción del caso por el mismo autor) qué tipo de tratamiento o procedimiento de naturaleza cualitativa utiliza para  evaluar a Christina. Aludiendo únicamente en la descripción a visitas constantes a la casa de la sujeto para ver su mejoría y para conversar con ella sobre cómo ha sido el afrontar la vida frente a ésta nueva situación para ella.
Por otra parte, lo que es interesante en el caso es la forma como Sacks describe el método utilizado por la misma Christina para sobrellevar su enfermedad. Utiliza la vista para poder controlar su cuerpo, puesto que, como la sujeto misma afirma, debe utilizar los ojos donde la propiocepción hacia su trabajo, ya que la propiocepción es una forma de el cuerpo verse a sí mismo y ahora que no la tiene ella debe usar los ojos en vez de ésta.
3.      ANALISIS:
El caso de la “Dama Desencarnada” presenta según Sacks un peculiar tipo de polineuritis aguda, donde las raíces de los nervios craneales se ven afectadas ocasionando la perdida de la propiocepción, es decir de la visión del cuerpo sobre sí mismo. Como afirma Sacks, (2002): “el sentido del cuerpo (…) lo componen tres cosas: la visión, los órganos del equilibrio, (sistema vestibular) y la propiocepción. Normalmente operan los tres juntos” (pág. 73). Por lo tanto, desde una evaluación neurológica se podría decir Christina sufrió una neuropatía sensorial, afectando sus fibras propioceptivas, por ende, el problema de Christina puede ser una polineuritis, es decir, una inflamación de los nervios de todo el cuerpo y ante ello perder la sensibilidad del mismo. La enciclopedia de medicina ADAM define la polineuritis como “el  proceso en todo el cuerpo (sistémico) que daña las neuronas, las fibras nerviosas (axones) y las cubiertas de los nervios (vaina de mielina). El daño a la cubierta de la neurona provoca el retardo en la conducción de las señales nerviosas y el daño a la fibra nerviosa o a toda la neurona puede hacer que el nervio deje de funcionar” (2012. Pág. 2)[3].
Por otra parte, desde una perspectiva neuropsicológica como ya nos lo afirmó Sacks, el sistema alterado es el sentido del cuerpo cuyo defecto primario puede ser el daño de las fibras nerviosas que comunican las sensaciones periféricas al polo sensitivo de los lóbulos parietales. En consecuencia, si se analiza el síndrome desde Luria citado por Xomscaya (2002), se podría decir que el bloque funcional alterado es el bloque de los procesos sensitivos, afectando el reconocimiento del cuerpo en el espacio; causando alteración en los otros dos bloques funcionales. En el primero, la formación reticular pierde la capacidad de generar procesos autónomos y la activación cortical, puesto que las aferencias sensitivas no se recepcionan.  Empero de la reactivación de las mismas en su restauración parcial por medio de mecanismos de atención y planeación. Es decir, que el tercer bloque se ve afectado de manera positiva. En consecuencia, Christina genera en sí una reorganización de factor a nivel estructural (reconocimiento corporal), por medio de las funciones sensitivas-perceptivas no afectadas: visión y audición.
En cuanto al modo de vida de Christina, éste se vio afectado por los cambios en la forma de continuarlo. Puesto que, ahora su movilidad en el espacio es otra, sus movimientos gruesos y finos eran ocasionados desde ese momento de manera artificial. Todo ello, le produjo cambios a nivel emocional, debido a que se sentía imposibilitada por no sentir su cuerpo a pesar de lograr avances en la esfera comportamental. Sin pasar por alto, que sus actividades ya no eran las mismas. Por ejemplo, conservaba su actividad laboral[4]. No obstante, Christina aprendió a sentarse y a volver a hacer sus cosas y como dice Sacks: “ha triunfado y fracasado a la vez de un modo extraordinario. Ha conseguido alcanzar el obrar pero no el ser. Ha triunfado en una cuantía casi increíble en todas las adaptaciones que permite la voluntad, el valor la tenacidad, la independencia y la ductilidad de los sentidos y del sistema nervioso.
4.      Discusión y consideraciones del caso:
Luego de reconocer en Christina el factor afectado en el bloque funcional correspondiente (el sensitivo cenestésico), y los bloques funcionales que como efectos secundarios resultaron reorganizados en su funcionamiento, se puede decir lo siguiente: Christina tiene una perdida parcial de la conciencia de su cuerpo (por la falta de la propiocepción), en contraposición, con el restablecimiento positivo de la función del sentido del cuerpo,  gracias a la compensación y sustitución de las áreas afectadas por otras vías sensitivas como la audición y la visión que ayudan a reconstruir la imagen corporal en cuanto al espacio que ocupa el cuerpo, ayudando a la reactivación de la  identificación de las partes del cuerpo sólo haciéndolo consiente a partir de esta vías.
La propuesta de Sacks (mas bien hecha por Christina) sobre la utilización de la visión para compensar y sustituir la falta de propiocepción es interesante para el desarrollo de la sujeto en su vida cotidiana. Debido a que, el uso del sentido de la vista como órgano regulador del sentido del cuerpo brinda las opciones para que la atención de la sujeto le permita continuar las acciones comportamentales y posea de nuevo una forma de ubicar su cuerpo y volverlo a utilizar. De esta forma, recuperar una vida tal cual como la llevaba no es fácil (por no afirmar que no es posible), pero es factible restablecer algunas practicas comunes a su vida, quizá poco a poco, evitando las recaídas emocionales y la angustia existencial de no moverse. Empero, a que no puede volver a sentir su cuerpo como antes, puede realizar un nuevo esquema de él y suplir las necesidades de su vida.
Consideración de rehabilitación estrategias para mejor el modo de vida del paciente:
Es posible que Christina pueda llevar una vida independiente sin la asistencia de otro. Pues, a través de rehabilitación e implementación de estrategias cognitivas, en las cuales se haga consciente la propiocepción de su  cuerpo, se haga conciencia por los medios  visuales y auditivos, en los cuales se desarrollen los dispositivos (artefactos que estimulen la atención). Con el objetivo de ayudar a la reactivación mediante la consciencia, de las partes de su cuerpo, para responder a la necesitad de activación para de zonas correspondientes a las actividades cotidianas. Si bien, en principio las labores no deberán ser muy específicas, éstas podrán irse afinando en la medida en que se elaboren registros de memoria; y estrategias en donde las funciones sensitivas no afectadas remitan las zonas especificas de activación en el cuerpo al uso cotidiano. Sin embargo, la reactivación tendrá grandes limitaciones en la rehabilitación, porque con lo que se trabajará es con la atención y los niveles atencionales. Y, en la medida que la atención se desvié hacia otro sitio, la propiocepción se perderá de nuevo.
Por otra parte, lo que se propone aquí  es hacer uso de los recursos estables con los que aun se cuenta para la rehabilitación neuropsicológica. Por tanto, se propone un modelo de educación rehabilitadora experimental de la siguiente forma:
1.      Realizar una evaluación sobre cómo funcionan los demás sentidos: se ha hablado aquí de la capacidad visual y auditiva, además del bloque funcional tercero. Puesto que los procesos cognitivos de atención y planeación se pueden poner en juego con la capacidad visual y auditiva. De esta manera, en la evaluación se propondría a la sujeto a dar respuesta, sobre si es capaz de asociar partes de su cuerpo con estímulos provenientes de objetos que emitan sonidos. Segundo, si es capaz de memorizar el uso de herramientas Exosomáticas que se asocien al funcionamiento de una parte del cuerpo. Con el objetivo de obtener reactivación en las zonas de su cuerpo.
2.      Evaluar la relación excitatoria entre el objeto y la parte del cuerpo necesaria para usar dicho objeto. Y al descubrirla, emprender una actividad mnémica para establecer la asociación entre objeto estimulante y la activación de la función de la zona del cuerpo. Con el objetivo de estimular la capacidad atencional sobre el objeto según la parte del cuerpo que lo utiliza.
3.      Realizar entrevistas sobre la composición de la casa y las actividades realizadas dentro de la misma. Para reconocer el espacio cotidiano y los objetos que en él se localizan perceptualmente, y que puedan servir para reactivar las zonas corpóreas mediante la memorización de su uso.
4.      Completados los anteriores procedimientos se da inicio a la ejecución de las tareas por parte de Christina. Recomendando que, no de inicio a todas las actividades en un mismo punto de la rehabilitación, sino que acceda a realizarlas por partes, evitando un mayor esfuerzo a través de una atención dividida (llevar una línea de procesos).
El proceso de rehabilitación comienza al utilizar el componente visual (ya dominado por Christina) para sustituir la falta de la propiocepción. Por ejemplo el ver cada parte del cuerpo para utilizarla. Luego, haciendo uso del componente auditivo-visual, se espera asociar los estímulos con la activación de zonas del cuerpo.
Teniendo en cuenta, la idea de la conservación de los  bloques funcionales y de otros factores en la función cerebral del sentido del cuerpo para hacer uso de estos para aplicar las tareas de rehabilitación. Es decir, que con la idea del funcionamiento de los procesos de atención, memoria y planeación, el uso de los componentes auditivos y visuales con dispositivos Exosomáticos, se espera estimular el desempeño de las funciones sensitivo-motoras en Christina.  Por ende se le propone lo siguiente:
·         Comenzar a utilizar manillas de cascabeles en las manos para identificar que el sonido de los cascabeles es el movimiento de las manos. Al memorizar dicho sonido con ubicación en sus manos, logrará ubicar sus manos en un nuevo esquema corporal.
·         Se recomienda el uso de unas sandalias y zapatos que emitan el sonido de un pito (sandalias que usan los niños) para que recuerde dónde están sus pies al momento de iniciar la marcha.
·         Deberá realizar un dibujo de su esquema corporal construido luego de afianzar mediante la memoria el uso de los objetos y por ende, los estímulos asociados, esperando que surja una  nueva construcción de la imagen corporal a partir de las asociaciones. Es decir, que en su esquema cognitivo (mapa mental del cuerpo) identifique qué sonido representa una parte del cuerpo y mediante la memoria de tal sonido pueda usar las manos y los pies.
·         Propender a la elaboración de asociaciones entre la nueva imagen corporal y las actividades cotidianas realizadas en el hogar. Por ejemplo: ir al baño, bajar las escaleras recorrer el hogar, parar un taxi, manejar el computador.
·         Con el desarrollo del uso de estas actividades, se debe pasar a un segundo nivel, utilizar la atención visual y auditiva en un mismo momento. Para llevar a cabo actividades un poco mas complejas. Tales como: almorzar con alguien mientras le escucha, caminar por la casa sin necesidad de ver sus pies, tomar el celular en su mano y escuchar lo que se le dice en la bocina.
·         Se espera que con el manejo de funciones dicóticas de la atención, Christina pueda asociar distintos estímulos auditivos y visuales para continuar con tareas mas complicadas. Tales como: salir a la calle, ir al supermercado, en el comienzo con la compañía.




CONCLUSIONES

Es difícil intentar plantear un reposición  inmediata de las actividades comunes a la sujeto. Puesto que, lo que se debe buscar es la realización de estrategias que le brinden una suerte de acercamiento a la vida tal cual como era antes del suceso, reconociendo, que hay limitaciones frente a la realización de actividades que impliquen la propiocepción.
Dado que se trata de un caso clínico, la propuesta aquí diseñada esta cualitativamente presta a modificaciones según como lo tome el paciente y de los avances y dificultades que surjan en el proceso de la rehabilitación, concibiendo que la sujeto pueda avanzar rápidamente según las atareas propuestas o que estas no tengan efecto alguno en ella.
Si bien es cierto, que no hay una recuperación total, es importante concebir que la reorganización del esquema corporal en el espacio pueden restituirse parcialmente a través de la implementación de estrategia que impliquen el uso de las funciones y factores no afectados por el defecto primario. Buscando siempre trabajar y diseñar tareas en pos de lo que la sujeto pueda aportar a su propia recuperación.
Por ultimo, se debe conciliar con la familia una sesión sobre el apoyo que Christina debe recibir por parte de ellos. Ya que para sí misma, su cuerpo es una imagen casi fantasmática en si misma y que sólo a través de la conciencia de los sentidos puede encontrar partes de su cuerpo, escenificando y modificando el cogito cartesiano del pensamiento sobre la corporabilidad, es decir, que Christina debe recibir un apoyo con paciencia y esmero pues ella es una mujer que “piensa y luego su cuerpo existe”.

realizado por:
Javier Fernando Acosta
Héctor Restrepo Gaviria

BIBLIOGRAFÍA

·         Tango, I. (2012). Polineuropatía sensitivomotora. Tomado de: A.D.A.M. Enciclopedia multimedia. http://alexianbrothershealth.adam.com.
·         Sacks, O. (2002). El Hombre Que Confundió a Su Mujer Con Un Sombrero. Ed. Anagrama.
·        Xomskaya, E. (2002). El problema de los factores en Neuropsicología. Neuropsicología; 4(2-3):151-167.






[1] Estudio De Caso Comentado Por Oliver Sacks En Su Libro “El Hombre Que Confundió A Su Mujer Con Un Sombrero”. Capitulo 3. Editorial Anagrama.
[2] La Histeria de angustia también recibe el nombre de Neurosis Fóbica, en la cual el sujeto es presa de una somatización a través de diferentes órganos, expresando a través de síntomas corpóreos una descarga desiderativa que no puede soportar ni descargar por vías comunes. 
[3] Articulo tomado de la página oficial de la ADAM enciclopedia multimedia.
[4] Christina: Trabajaba como programadora en casa, inteligente, culta. Era aficionada al hockey y a la equitación.   

ANÁLISIS CLÍNICO DE UN CASO DE HISTERIA
 (CASO BELLE  DE JOUR)

A manera de introducción, lo que aquí se presenta es un análisis sobre una histeria distinta a las típicas histerias de conversión[1]. Puesto que,  el caso “Belle de Jour” muestra a una mujer sin síntomas somáticos, pero en el desarrollo del texto, se podrá percibir el sustento de una declaración que guie al lector a creer que “Bell de Jour” es un caso de histeria. En consecuencia, el presente texto presentará una descripción del sujeto (Belle de Jour), una interpretación de los elementos encontrados en su descripción y de la relación que hay en los mismos. Concluyendo, de esta forma en la idea de que “Belle de Jour” ejemplifica un caso de histeria.

I
Encuadre del Caso

Belle de Jour es una mujer bella, de 23 años, casada y completa su primer aniversario de matrimonio. Su esposo es médico, un hombre joven y atractivo, de buena posición económica, perteneciente a la clase burguesa de la época, comprensivo y condescendiente, tanto, que evoca la imagen de un hombre perfecto. Por otra parte, Belle de Jour asiste a una casa de citas en las tardes, al mismo tiempo que continua con su matrimonio. En la casa de citas debe sostener encuentros sexuales con diferentes hombres, en contraste a la abstinencia sexual a la que somete a su esposo. Además, es necesario resaltar que antes de asistir a la casa de citas, Belle de Jour no había estado sexualmente con un hombre.

De esta forma, surgen cuestiones tales como: ¿Qué lleva a una mujer casada con un hombre que puede ser el prototipo de hombre ideal, a buscar relaciones sexuales con hombres diferentes a su esposo en una casa de citas? ¿No estaría acaso conforme y satisfecha con su esposo? ¿Por qué rechazar sexualmente al hombre con el que comparte una vida y por el contrario decidir aceptar la vida de una prostituta?

Belle de Jour presenta un conjunto de fantasías, un sueño y dos recuerdos de su infancia.  Por ello, es necesario centrarse en estos aspectos del caso. Debido a que, estos resultan relevantes para el análisis del caso según la postura que aquí se aborda. Es decir, que con estos elementos descritos se planea dar respuesta a las preguntas planteadas anteriormente.

En la primera fantasía, ocurre que Belle de Jour viaja con su esposo en un coche en medio del bosque, él le expresa su afecto, frente al cual ella se muestra indiferente. Luego de esto, el esposo de Belle de Jour la hace bajar del coche y pide a los cocheros que la bajen, éstos la bajan y la arrastran hacia el interior del bosque, el esposo le desnuda la espalda, y los cocheros le propinan fuertes azotes con los rejos del coche. Belle de Jour le grita a su esposo: “no sueltes a los gatos”, “te quiero”, “no es culpa mia”, “también es culpa tuya”. Después, el esposo le dice a los cocheros: “es toda suya” y uno de los cocheros comienza a besar el cuello de Belle de Jour provocando en ella un gesto satisfacción.

Mas adelante, Belle de Jour recuerda un suceso de su infancia en el cual, un hombre  la sienta en una de sus piernas, la toca y besa su mejilla. En este recuerdo, existe una cadena que une el recuerdo de la infancia con un hecho actual (el regalo de un ramo de flores), tal factor de conexión no es más que la referencia al hombre que le regaló las flores. El señor H, amigo del esposo de Belle de Jour, la mira y la seduce en uno de los encuentros entre él y su esposo. Posteriormente, es éste quien regala las flores a Belle de Jour. Segundos después es presa de dicha reminiscencia. Aunque por otra parte podría afirmarse que el recuerdo es traído a la conciencia por el hecho de que quien la tocó pudo haber sido el jardinero de la casa de su infancia.[2]

En relación a los sueños, la escena onírica de Belle Jour presenta al señor H preguntando al esposo sobre cómo está la sopa, a lo que el esposo responde que aun esta fría y que no logra calentarla. Luego de probar la sopa el esposo pregunta a Sr. H si los toros tienen nombres como los gatos, a lo que el Sr. H responde afirmativamente y que los nombres de todos es arrepentimiento, menos el último que es expiación. Momentos después, el Sr. H pregunta al esposo por la hora, luego por Belle de Jour y éste responde que son entre las 2 y las 5 y que su esposa está justo al lado. A continuación el Sr. H lanza heces de res a Belle de Jour y le grita “puerca asquerosa, sucia, acabada, felatómana, ramera”, mientras esta acción se lleva a cabo,  Belle de Jour le dice a su esposo que lo ama.

Además de estos elementos manifiestos en el sueño, se encuentra el sonido de las campanas, el vestido de color blanco de Belle de Jour y las voces que no salen de la boca del esposo ni del Sr. H, además, de la expresión de luto que hace éste último. Ahora bien, lo latente y que por ende se debe interpretar en este sueño, es la relación que hay entre los mismos elementos del sueño y otros de la realidad de Belle de Jour[3]: los toros hacen referencia a la virilidad y potencialidad sexual que el esposo no tiene para con ella. Esta idea de lo sexual, surge por la relación que en el sueño se establece entre los toros y los gatos[4]. Esta relación entre los toros y los gatos es un punto que también genera interés. Puesto que, el nombre que se le da a los toros (que al parecer no es dicho realmente por el Sr. H) es Arrepentimiento y Expiación; que son los estados emotivos en los que se encuentra Belle de Jour. Debido a que, ya ha manchado el honor de su esposo al acostarse con otro hombre en la casa de citas. Es decir que Belle de Jour se enfrenta a fases de arrepentimiento y por tal razón desea ser expiada de “su pecado”.

Además,  en el sueño, Belle de Jour aparece con un vestido blanco que es ensuciado por las heces[5] de res que le lanza el Sr. H. El vestido blanco representa la pureza en una mujer y las heces son la mancha sobre tal pureza, sobre una pureza que compromete el honor de su esposo; por ello, el luto al que el Sr. H dedica su expresión. Debido a que, según nuestra interpretación, la sopa está fría y no podrá ser calentada de nuevo, es decir, que la relación sexual es frígida y no se puede calentar. Idea que se sustenta en la primera fantasía, donde Belle de Jour se muestra indiferente a los afectos de su esposo, esperando ser castigada por algo. Como por ejemplo en el sueño las voces que salen del esposo y el Sr. H son impuestas por Belle de Jour representando su sentimiento de culpabilidad, buscando ser castigada. ¿Pero, qué es ese algo que debe ser castigado, será su frigidez la causa del castigo o será el deseo de estar con un hombre?

En la fantasía del Duque, Belle de Jour se encuentra en un café de la ciudad, donde éste le pide que brinde sus servicios como prostituta para escenificar a su hija muerta y ella accede. En este momento, el Duque le pregunta que si va ese sitio todos los días y ella responde que “en su mente si”. Luego, en casa del Duque, Belle de Jour es desvestida y cubierta por un velo negro, se le pide que se acueste en un ataúd con un ramo de lirios en las manos, mientras el padre -de forma casi necrófila-, se excita en su lecho, momento interrumpido por el mayordomo que anuncia la entrada de los gatos, empero de que el padre “mande al diablo” a los gatos. Ahora bien, ese suceso fantasioso[6],  deja ver que Belle de Jour sigue recriminándose la culpa de ya no ser una niña inocente y aflorada, a la cual su padre recuerda con nostalgia y deseo -deseo que Belle de Jour reprime de sí en la imagen fantasiosa del otro- y que protege ante los gatos como su “gatita”, que era “bella de noche”.

Nuevamente, Belle de Jour tiene un recuerdo de su infancia. Esta vez, recuerda el haber rechazado la hostia de la sagrada eucaristía. Imagen en la que una niña –convertida en una mujer aferrada a lo religioso– rechaza lo que simbólicamente es el cuerpo de Cristo, es decir el cuerpo del padre todo bondadoso. Donde el recuerdo puede resultar encubridor de un acto inconsciente de sentirse culpable (la culpa de no comulgar es análoga a la culpa de no corresponder a sus deberes conyugales).

II
Análisis de los elementos del caso

En consecuencia a lo descrito, es importante comenzar a concatenar algunos de los elementos del caso. Belle de Jour, rechaza a su esposo porque es él una figura tan ideal, que su imagen despierta en ella cierto mecanismo de represión frente al deseo de satisfacción sexual con el esposo. De esta forma, él es un hombre portador del falo, pero es tan perfecto que sólo puede representar un símbolo de protección, a diferencia del hombre de su recuerdo[7] y los de sus fantasías (como por ejemplo, el cochero, el Sr. H que tiene relaciones con ella bajo una mesa[8]).  En consecuencia, surge una idea que es reprimida, la idea de sexuar físicamente con su esposo. Pues ha desarrollado la idea, de no acostarse con él pensando que es su protector que no puede desgarrarla por dentro como lo haría otro hombre[9]. Ahora bien, ¿Por qué no ser tocada por un hombre que le ofrece plena protección y que saciaría su deseo de obtener el falo?

Se plantea la cuestión de tener el falo, debido a que, en la histeria el sujeto se congela en la etapa fálica y su mundo se convierte en seres con falo y seres sin falo, pero el histérico no sabe a cuál de los dos grupos pertenece (Nasio, 1991). Por tanto, Belle de Jour, puede parecer querer obtener el falo, pues no distingue en su ser si es portador o no del falo.

Se cree, que ésta es sólo una idea que oculta un deseo más profundo: el deseo inconsciente de estar con el padre y cometer incesto (Nasio, 1991). Ya que, el hombre con el que está casada es visto como su protector y que puede ser su hombre paternal. Idea, que se sustenta en la fantasía del Duque, donde es el padre quien la llora e impide el ingreso de los gatos (hombres sexuados) en su mundo. Aspecto que coincide con la petición a su esposo de no soltar a los gatos en la primera fantasía, donde el esposo representaría la figura paternal.

Pero el problema aquí no es el incesto, sino que la consumación de dicho deseo le proporcionaría la castración, por ello preferiría un dolor más soportable que éste (Nasio, 1991). Tal dolor no seria otro que ser un cuerpo público. Un cuerpo público sometido al abuso de muchos, y en la idea de Belle de Jour,  al ser consumada por muchos -excepto por el padre- encuentra un dolor al que no puede escapar pero que es mas factible de llevar, puesto que, el no cumplimiento de esta acción (estar con muchos), le propicia un castigo y al ser castigada, calma la angustia de ser castrada, pues recibe el castigo por desear al padre, pero de una forma menos peligrosa que consumar su deseo y ser castrada y asumir un rol sexual.

En síntesis, Belle de Jour intenta desplazar su deseo inconsciente (el deseo sexual hacia el padre) buscando ser castigada, tal castigo se escenifica observando como Madame A. y los hombres con los que está en la casa de citas, le ofrecen el castigo que su esposo no le da. Así, se obtiene que Belle de Jour lleva una doble vida, y esta doble vida se convierte en su síntoma. Pues como dice Freud (1908): “es notorio el caso que reviste importancia practica, de histéricos que no expresan sus fantasías en síntomas sino en una realización consciente y así fingen y ponen en escena atentados, maltratos y agresiones sexuales”.(Pág. 144).  Esa doble vida (síntoma), permite a Belle de Jour aproximarse a la realización de su deseo. Convirtiendo su otra vida[10] en una suerte de desplazamiento y cumplimiento de fantasías y como tal de su deseo. Si se entienden las fantasías de Belle de Jour como la realización de deseo (Freud, 1908),  es fácil denotar que su síntoma de conversión es la realización de estas fantasías en su nueva realidad: la casa de citas. Realidad que es atacada por el Sr. H cuando asiste a la casa de citas.

Se puede decir, que esta visita arruina en Belle de Jour el alcance de algo buscado por ella: ocultar su deseo de estar con un hombre no perfecto y que la castigue por estar ahí. La fantasía de Belle de Jour sobre el duelo entre su esposo y el Sr. H, no es más que la escenificación de un combate entre estas dos realidades, puesto que su esposo representa una realidad dominante en ella y el Sr. H representa esa otra realidad psíquica puesta en acción, porque él “fue quien le habló de ese lugar”. La representación del lazo que ata a Belle de Jour, no es más que la angustia de perder esa nueva realidad; proclamando en su fantasía la defensa de su protector, que al parecer no puede salvarla de daño alguno (en una parte de la fantasía Belle de Jour es herida por una de las balas)[11].

A causa de la visita del Sr. H, ella debe dejar la casa de citas, pero un hombre de aquel mundo interfiere con su readaptación a la realidad de la esposa insatisfecha. Aquel hombre, atenta contra la vida de su esposo y lo hiere fuertemente. Lo curioso, es que para Belle de Jour, aquel suceso representa algo placentero: puesto que, ahora está casada con un hombre que no es perfecto, su esposo necesita de sus cuidados por siempre. Lo incomprensible del desenlace es una fantasía, que ocurre momentos después de recibir la visita del Sr. H (que va a contar la verdad sobre Belle de Jour al esposo); el esposo luego de estar en una silla de ruedas, se levanta y se dirige hacia Belle de Jour, pronunciándose  sonidos de  cascabeles y  maullidos de gatos.  

Es difícil concebir la idea, de que ello haya sido real. Porque, ahora que Belle de Jour no podía realizar sus fantasías en la casa de citas, no tenía cómo compensar el hecho de que ahora su esposo tuviera según ella, de nuevo el poder (saber que ella no es una mujer aflorada). Pero ese poder sólo se escenifica en la culpabilidad de Belle de Jour (expresada en su mirada que ahora es cabizbaja). Esta culpabilidad se asocia con la idea reprimida con anterioridad (el deseo de ser castigada) y genera un nuevo trauma que se reprime para evitar el dolor de sentirse recriminada por manchar el honor de su esposo (ahora él lo sabe), tal evitación sucede en la acción de poner a su esposo en pie y verlo nuevamente como el hombre perfecto que era, complementando la fantasía con los cascabeles  y el maullido de los gatos.  Aquí los cascabeles son la representación de la unión con su esposo para que éste pueda protegerla de nuevo ante el tortuoso deseo inconsciente hacia el padre (gatos). 

En conclusión, el hecho de que Belle de Jour sea una neurótica significa que como defensa a la represión desarrolla una histeria. El desarrollo de tal histeria se da en los síntomas de una doble vida, en la que puede cumplir los mandatos de la realidad y sus deseos de forma atenuada sin llegar a tal punto exacto de satisfacción. El origen causal de esta histeria, es la idea reprimida de ser castrada por un hombre que le ofrezca lo necesario para representar su figura paternal y cometer el incesto. El fantasma que aquí se recrea es el siguiente: tiene un esposo perfecto que es casi como un padre, si tiene coito con él será castrada, pero desea estar con él porque quiere un falo para sí. De este modo, en la obtención del falo no seria un ser sin sexo, pero como tal realidad la abruma, decide huir de ella y busca ser castigada por su huida. En la obtención del castigo (que se convierte en una compulsión histérica), atenúa la angustia de ser castrada que oculta, el deseo de estar con el padre. Por ello, Belle de Jour es una histérica en cuanto que se hace flor del día para sobrellevar la tensión de la angustia de una forma más tolerable, en el dolor de ser abusada y castigada por otros hombres distintos a su “perfecto” esposo. 

por:

Javier Fernando Acosta
Dámariz Briggith Arias
  
BIBLIOGRAFÍA

·         Nasio, J. (1991). El dolor de la histeria. Editorial Paidos. Barcelona. Traducción Irene Agoff.
·         Freud, S. (1899). Sobre los recuerdos encubridores. Biblioteca nueva. Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
·         Freud, S. (1908). Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. Biblioteca nueva. Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.
·         Freud, S. (1924). La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis. Biblioteca nueva. Madrid, España. Traducción López-Ballesteros y de Torres.



[1] Se menciona el término “típicas” haciendo referencia a las histéricas tratadas por Freud que presentaban síntomas somáticos, es decir, que convertían el dolor psíquico en dolor corporal; en contraste, con las histéricas que, no somatizaban dolor alguno, pero si representaban una modalidad relacional de la histeria: la paradoja sexual y el dolor de la insatisfacción (Nasio, 1991).
[2] En este caso, se piensa que el hombre que aparece en el recuerdo de Belle de Jour es un jardinero, por la asociación que establece ésta entre el recuerdo y el hecho actual: un hombre le regala flores e intenta seducirla, mientras que aquel hombre del recuerdo, era alguien que trabajaba con flores y le proporcionó una experiencia de excitación sexual.
[3] Es necesario tener en cuenta, que Belle de Jour momentos antes de tener este sueño ha tenido relaciones con su primer cliente y por tanto primer hombre en su vida sexual.
[4] Se ha llegado a la conclusión, de que la enunciación de los gatos en las fantasías y sueño de Belle de Jour aduce al símbolo de un contenido sexual en ella. Así como la gata seduce a los gatos para copular, sin permitir que tal acto se culmine con facilidad, (debido a que, la gata sufre en el coito porque  el gato la lastima con su miembro), Belle de Jour, seduce a su esposo y a otros hombres sin alcanzar la plena satisfacción.
[5] Se interpreta aquí, que los toros son símbolo de virilidad y el residuo de la virilidad, es la eyaculación.  Por tanto, las heces como residuo de los toros, representan la eyaculación de un hombre, el hombre en la casa de citas que ha dejado impura a Belle de Jour. 
[6] Es preciso recordar que Madame A. -dueña de la casa de citas- no muestra en la película que sus chicas salgan de la casa de citas, además de tener en cuenta, que Belle de Jour ha confirmado estar imaginando tal suceso.
[7] Es una hipótesis, que los recuerdos escenificados por Belle de Jour, sean causados por su imaginación. Puesto que, en uno de ellos, luego de recibir las flores, ésta, las rechaza arrojándolas al suelo, ya que ella tiene un hombre que la paternalice y la aflore (su esposo), es decir que comprenda y cuide su castidad. Mientras que, lo que busca es un hombre que la desflore (representado en el acto de tirar las flores, que es literalmente el deseo de desflorarse). Por tal forma, puede que el recuerdo no haya ocurrido, o por lo menos no así, sino a modo de poner en uno de sus recuerdos mas “inocentes” el deseo actual (Freud, 1899), emergente de la relación insatisfactoria con su esposo.
[8] El Sr H. invita a Belle de Jour a escribir una carta debajo de la mesa, usando una botella rota. Es una escena donde además está su esposo, quien insistentemente le pide a su otra acompañante que le describa que están haciendo.
[9] Interpretación de la botella rota: de esta misma forma un hombre rompería simbólicamente el interior de Belle de Jour.
[10] El aspecto de la doble vida se plantea asumiendo el nombre de la sujeto: Belle de Jour, que significa flor del día o bella de día. El nombre, denota una vida donde las fantasías se desplazan a una serie de acciones que le permiten realizar su deseo, en contraste con esa otra realidad del sujeto donde no hay acciones sino fantasías.
[11] Esta delimitación de una realidad distinta es sustentada por la hipótesis de Freud de que en la neurosis el mecanismo de la fantasía sirve para sustituir la realidad no deseada del sujeto, o por lo menos sustituir los elementos que son reprimidos y que los llevan a un conflicto con la realidad. (Freud, 1924).